Baltasar no existe, son los padres

6 enero, 2014

Imagen-Baltasar no existe, son los padres

Que en España se hacen muchas cosas mal es, por desgracia, una dura evidencia. Lo que no tengo claro es si se hacen más cosas mal o más cosas absurdas.

Y en estas fechas tan señaladas ya ni te cuento. Desde que empezó la Navidad he ido a tres centros comerciales y en todos ellos estaban los tres reyes magos recibiendo a decenas de niños ilusionados que lo único que quieren es sentarse con ellos y, sin querer, poner de manifiesto lo increíbles que pueden llegar a ser los críos.

Pues bien, hasta ahí todo parece lógico y normal, pero no lo es. En uno de esos centros comerciales todos los reyes eran blancos. Pero lo que es más preocupante aún es que en los otros dos, eran también blancos pero uno de ellos iba pintado con la cara negra. La cara pintada de negro, pero el cuello y los brazos no. O yo me estoy volviendo ya muy tiquismiquis o en este país no estamos muy bien de la cabeza. ¿Qué casposo sigue siendo todo no? En su momento podía ser una iniciativa ‘comprensible’ no sólo porque la mentalidad era la que era, sino porque la cantidad de población inmigrante poco tenía que ver con la actual. Pero en pleno año 2014… ¿por qué seguimos haciendo estas cosas tan innecesarias?

Obviamente no quiere decir que ahora todos los negros de España quieran ser Baltasar, ni mucho menos. Pero estoy convencida que más de uno y de dos, por motivos varios y variados, estarían encantado de formar parte de una cabalgata de reyes o de una puesta en escena como las que se hacen en los centros comerciales. Pero… ¿para qué vas a contratar a un negro teniendo tantos blancos a los que poder pintar la cara? Qué catetos somos, joder. Qué cutres. Y ya no lo digo sólo por lo patético que es, sino por los niños. Que una cosa es que sean inocentes y otra es que sean imbéciles. Los chavales de hoy en día saben todos latín, viven en una realidad que poco tiene que ver con la que vivimos nosotros cuando éramos peques y tienen que flipar cuando el rey impostor al que le piden sus regalos de Navidad les mancha la cara al darles un beso. Más de uno se queda extrañado y estoy convencida de que, aún teniendo 5 años, alguno le ha hecho saber al pintado de turno la pena que da.

En España sigue oliendo a sotana más de lo que debería y seguimos dando la nota hasta en cosas tan tontas como esta. Si no somos capaces de permitir que un negro haga el papel de un negro, ¿de qué somos capaces? Y digo negro porque es negro. No es una persona de color ni ninguno de esos eufemismos sin sentido que se sacan algunos de la manga para parecer más progres. Es negro, con todas las letras. Negro, sin medias tintas. Es negro y no pasa nada por decirlo. Mira. Negro. ¿Lo ves? No es ofensivo si no se dice con intención de ofender. Hace poco alguien me llamó la atención en el blog por hablar de Marruecos y de los marroquís usando, de vez en cuando, el término ‘moro’. Las palabras en sí mismas no son peyorativas. Lo ofensivo es el uso concreto que ciertas personas hacen de ellas. Y los conceptos son despreciativos si la gente que los utiliza busca precisamente eso, ofender y despreciar. Si no, no.

Sé perfectamente cuándo hay que decir ciertas cosas y cuándo no y soy la primera que en alguna ocasión se ha jugado el tipo por intentar parar los pies a algún ignorante que sólo suelta mierda por la boca, pero también soy la primera en decir ‘no me seas moro’ ante ciertos comportamientos. La clave está en saber qué se dice, con quién se dice y en qué contexto. Además, son muchísimos los marroquís que se refieren a sí mismos con términos como ‘moro’ o ‘morito’. Y no pasa nada. ¿Qué va a pasar?

El problema es que en España la mayoría ni sabe la diferencia entre árabe y musulmán, por ejemplo. Y lo que es peor, ni siquiera sabemos a quién llamamos ‘moro’. No sólo es que ni los de Afganistán, ni los de Pakistán, ni los de Irán son moros… sino que muchos en este país son más moros que ellos y tienen la sangre de esos a los que critican con tanto odio y tanto resquemor.  Pero bueno, igual que ocurre con el rey blanco pintado de negro, en general, nos gusta mucho girar la cara a la realidad y hacer como si no pasara nada, como si por no hablar de un tema ese tema ya no existiera. Y así nos luce el pelo.

Fuente: notelotomescomoalgopersonal.blogspot.com.es

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: