¿Mi caricatura lo mato?

14 enero, 2014

Imagen-¿Mi caricatura lo mato?

Por Francisco Ortiz / La Barra Espaciadora 

El poder no me gusta ni sabría ejercerlo… pero eso sí, me gusta criticarlo,

tanto en por su solemnidad como por el mal uso de su jerarquía”.

Quino

¿Por qué una caricatura puede llegar a incomodar tanto al poder? Este arte menor, como lo adjetivan despectivamente algunos artistas plásticos, desde tiempos remotos ha sido una fórmula para satirizar hechos cotidianos o personajes de la vida pública, con el ánimo de resaltar sus errores y dar una perspectiva no formal a la opinión pública.

Sería una pérdida de tiempo entrar en polémicas sobre si la caricatura es o no un arte. En lo que no habrá ninguna duda es en que la caricatura es tan vieja como la pintura. Se reconocen dos modos del humor en las artes plásticas universales: el que exagera las formas para hacer reír, llamado dibujo humorístico, y la caricatura, que intenta hacer pensar. Esta afirmación podría ser refutable, pero sería un poco necio detenerse en esa discusión. La diferencia es clara: la caricatura es una crítica que, igual y más aún que el dibujo humorístico, usa la exageración y la distorsión para burlarse de individuos o de hechos puntuales.

Si nos remontamos a la historia, gran parte de la campaña de Lutero y de sus seguidores contra un papado corrupto se llevó a cabo con caricaturas que circulaban impresas en volantes. Para Eduardo Galeano, lo que Lutero atacaba era “…la ostentación y el despilfarro de la iglesia de Roma, la venta de entradas al paraíso y la hipócrita soltería de los sacerdotes”.

En un sentido formal, la caricatura nació en Bolonia, Italia, a finales del siglo XVI, en la escuela de arte fundada por una familia de pintores, los Carracci. Se dice que los estudiantes de esta academia se divertían haciendo retratos de los visitantes bajo la apariencia de animales u objetos inanimados. Lo que estos artistas italianos hacían eran retratos humorísticos para uso privado.

Desde entonces, el arte de la caricatura se ha convertido en una parte de nuestra vida diaria. Por ejemplo, al abrir un diario es casi imposible no detenerse unos segundos en la sección editorial donde se encuentran estas formas de humor gráfico. Seguro varias carcajadas nos han arrancado sus irreverentes trazos. Su sutileza o brutalidad han hecho que más de un ego poderoso se retuerza y escupa al cielo rayos y centellas. Pero, ¿por qué los irrita tanto? ¿Será que un dibujo puede golpear más fuerte que un puño?  Al parecer sí. En Ecuador, las dos últimas semanas han estado marcadas por un hecho que podría ser considerado un cotidiano incómodo para la plana mayor del gobierno de la Revolución Ciudadana. El 28 de diciembre del 2013, el caricaturista Xavier Bonilla, conocido como “Bonil”, publicó una caricatura en diario El Universo en la que satirizaba el allanamiento realizado por la policía y la fiscalía al domicilio del activista Fernando Villavicencio, asesor del asambleísta Kléver Jiménez, durante el cual se llevaron computadoras y otros objetos en donde se presume existían evidencias de corrupción en contra del gobierno.

El presidente Rafael Correa, en el Enlace Ciudadano 355, del sábado 4 de enero del 2014, en el segmento ‘La canallada de la semana’, manifestó que el texto de la caricatura de Bonil “da como hecho” que en el allanamiento que realizó la policía se llevaron en los computadores denuncias de corrupción contra el gobierno. Correa anticipó que presentó una queja en la Superintendencia de Comunicación.

Se buscó el video del Enlace Sabatino 355 pero al parecer fue retirado de Youtube. Solo se encontró el video del Enlace 356.

El lunes 6 de enero, como regalo de reyes, el titular de la Superintendencia de Comunicación (Supercom), Carlos Ochoa, o Speedy Ochoa, como lo llama Bonil,  envió un oficio al director de diario El Universo, Carlos Pérez Barriga, en el cual le pedía una “copia auténtica de la caricatura y el texto” así como la “información relativa al autor de la caricatura”. Según Ochoa, su pedido se respaldaba en el numeral 3 del Artículo 56 de la nuevecita Ley de Comunicación, el cual señala que una de las atribuciones de la Supercom es “requerir a los ciudadanos, instituciones y actores relacionados a la comunicación, información sobre sí mismos que fuere necesaria para el cumplimiento de sus atribuciones”.

Durante la semana pasada, en entrevistas realizada en varios medios de comunicación, Bonil dijo que la caricatura es un buen termómetro del humor del poder, no es un arma, no tumba gobiernos, sino que máximo nos puede tumbar de la risa (…) Y la opinión se torna peligrosa en un país polarizado (…) Apeló a la tolerancia del gobierno ya que la pelea es desigual. Pero lo que pasa en Ecuador no es la primera vez que ocurre. A continuación varios casos célebres en donde caricaturas o caricaturistas han sido censurados, perseguidos e incluso encarcelados:

Diario danés Jyllands Postem

Caricaturas de Mahoma

30 de septiembre del 2005

Las polémicas caricaturas del profeta Mahoma, en las que figura con una bomba como turbante, aparecieron por primera vez el 30 de septiembre del 2005 en el diario danés Jyllands Postem, uno de los de mayor tirada en ese país. A él se sumaron otros medios europeos, desatando la ira de la comunidad musulmana.

Para el 12 de octubre, los embajadores de las 10 naciones musulmanas y el representante de Palestina en Dinamarca protestaron por lo que consideraron una ofensa al islam y pidieron un encuentro urgente con el primer ministro, Anders Fogh Rasmussen. A partir de este momento, se sucedieron las protestas en el mundo árabe.

El 31 de enero del 2006 la redacción en Copenhague de Jyllands Posten fue evacuada tras recibir por teléfono un aviso de bomba. El periódico se disculpó por la publicación de las caricaturas. Los meses siguientes fueron de mucha tensión. El 3 de febrero centenares de manifestantes penetraron e incendiaron las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco (Siria). Las sedes diplomáticas de Suecia y de Chile, ubicadas en el mismo edificio que la danesa, también resultaron afectadas.

Durante los siguientes días fue incendiado el consulado danés en Beirut (Líbano) con un saldo de 28 heridos. Esto hizo que el ministro libanés de Interior, Hassan Saba, presentara su dimisión. Sin embargo, la ola de violencia se recrudeció y llegó a cobrarse la vida de seis personas: cuatro en Afganistán, una en Líbano y otra en Somalia. Las tropas españolas asentadas en Afganistán reprimieron una de las protestas protagonizadas por numerosos manifestantes contra bases militares y embajadas europeas. Como consecuencia murieron cuatro afganos.

Los incidentes continuaron hasta que el 12 de febrero del 2008, la policía danesa anunció la detención de varias personas sospechosas de preparar un atentado contra uno de los 12 caricaturistas del periódico Jyllands-Posten.

Khalid Gueddar,

caricaturista marroquí,

25-27 de septiembre del 2009

El 12 de octubre del 2009 el Ministerio del Interior de Marruecos inició un proceso legal contra el caricaturista Khalid Gueddar, director del diario Akhbar Al-Youm, por una controvertida caricatura que realizó a Moulay Ismaïl, primo del príncipe Mohammed VI.

El Ministerio del Interior consideró que el caricaturizar a un miembro de la familia real es una falta grave y que el uso de la estrella judía en el dibujo es un evidente ataque al emblema del reino alauí. Gueddar recibió dos sentencias: un año de cárcel por la burla a la bandera y tres años por la sátira al primo del príncipe.

José Antonio Rodríguez, Javier Ripa, Nicolás Lococo Cobo

Caricaturistas españoles

Octubre del 2006

El “Oso Mitrofán” es el nombre con que los tres autores españoles titularon a la caricatura en la que se muestra al rey Juan Carlos de España junto a un oso muerto en una de sus conocidas cacerías. Autoridades rusas denunciaron que se emborrachó a un oso pardo con vodka para que el monarca pudiera matarlo.

El fiscal español, Pedro Rubira, acusó a los tres periodistas del delito de injurias graves al rey y pidió que pagaran una multa de 10.950 euros. Enseguida, el juez que llevaba la causa consideró que existía la “duda razonable” de que los acusados pretendieran injuriar a la monarquía, sin embargo les advirtió de que “por poco, muy poco, no han traspasado” el límite legal que ampara la libertad de expresión.

Akram Raslan

Caricaturista sirio

Octubre del 2012

La incertidumbre continúa sobre la suerte del caricaturista sirio Akram Raslan, ganador del Premio a la valentía 2013 en Caricatura editorial, detenido por el régimen de Bashar al-Asad en octubre del 2012. Mientras algunos informan que fue asesinado por el régimen de Al-Assad después de un juicio, otros afirman que aún está vivo.

El caricaturista fue arrestado por la inteligencia militar siria, el 2 de octubre del 2012, mientras estaba en el periódico gubernamental Al-Fedaa, en Hama. Akram fue presuntamente sometido en secreto a juicio sin testigos, sin abogados defensores, sin apelación y sin esperanza de justicia. De informes no confirmados se dice que al igual que otros periodistas estarán en prisión de por vida.

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Podríamos citar miles de otros casos de caricaturistas que están siempre jugándosela, poniendo el pecho a las balas al firmar cada trazo… De la misma manera, el poder político debería aceptar a la crítica como un hecho sine qua non a sus propias funciones y no olvidar que una pelea entre ambos será siempre desigual.

Más Información: labarraespaciadora.com

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