Testimonios de la vida antigua en el Ecuador

15 enero, 2014

Imagen-Testimonios de la vida antigua en el Ecuador

por Oswaldo Báez Tobar

Con el afán de reconstruir la vida antigua en la región tropical y andina de lo que ahora forma parte del territorio ecuatoriano ofrecemos una visión panorámica del registro fósil que se exhibe en las colecciones paleontológicas de los museos de historia natural del Ecuador.

Visión de historia de la vida en la Tierra

En la sala principal del Museo de Historia Natural “Gustavo Orcés” de la Escuela Politécnica Nacional en Quito se puede admirar la magnífica exhibición de la historia evolutiva de la vida en las diferentes eras geológicas de la Tierra: Proterozoica, Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica y cada uno de sus períodos. Una magnífica pintura mural resume la historia de la vida en sus más diversas formas, las cuales han sido reconstruidas a partir de los fósiles; a la vez que se exhiben piezas auténticas como la del mastodonte Haplomastodon chimborazeae, megaterio Glossoterium wegneri, tigre de dientes de sable Smilodon … que datan del Pleistoceno. Además las reconstrucciones del bosque petrificado de Puyango ubicado entre las provincias de El Oro y Loja; los hallazgos y recuperación de piezas paleontológicas del cantón Bolívar en la provincia del Carchi; o como se habría hecho en Alangasí y la quebrada de Chalán en la provincia de Chimborazo, que, con Santa Elena, son los principales yacimientos fosilíferos del Ecuador. (El nombre de “Gustavo Orcés” que lleva el museo se debe al primer zoólogo ecuatoriano quien trabajó en la Escuela Politécnica y en la Universidad Central del Ecuador y es el referente científico de los zoólogos del país).

Tras las huella del pasado

El Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales ubicado en el parque La Carolina de Quito exhibe una interesante muestra de la megafauna del Pleistoceno, cuyo mayor representante es una réplica completa y en tamaño real del mastodonteHaplomastodon chimborazeae, de 6 m de largo y 3 de alto. El ejemplar que se exhibe en el museo ha sido reconstruido a base de las piezas encontradas en Bolívar, provincia del Carchi, por el equipo de paleontólogos de las universidades de Florencia y Pisa, y el equipo de técnicos de MECN entre 1989 y 1997. En este período encontraron fósiles de mastodontes, milodontes, y microfósiles de roedores y otros mamíferos, de una antigüedad estimada entre 20 y 10 mil años, con lo cual se enriqueció el patrimonio paleontológico de país. El museo expone fósiles de aminitas, troncos fosilizados.

Encuentro con el perezoso gigante

En la reciente visita a la provincia de Santa Elena fue grato visitar el pequeño museo Arqueológico y Paleontológico, de la Universidad Peninsular UPSE que está conformado por una colección de fósiles de grandes mamíferos así como testimonios de la presencia de seres humanos en la región sur litoral. A partir de los primeros hallazgos en el año 2003 la UPSE estableció un programa de investigación, rescate y difusión de rico patrimonio arqueológico y paleontológico.

Lo más relevante de la muestra es la megafauna del Pleistoceno conformada por varios especímenes que testimonian la existencia de los grandes mamíferos que vivieron en Sudamérica entre 50.000 y 8.000 años. La leyenda de los gigantes de Sumpa que fue relatada por Cieza de León en sus Crónicas del Perú (1553) se vuelve realidad en el museo denominado MEGATERIO (Bestia Gigante). La verdadera historia está aquí… Al recorrer la sala del museo el visitante se puede maravillar con el megaterio gigante casi completo, de la especie Eremotherium laurillardi, enorme xenartro o edentado de la familia Megatheridae de 4-6m de alto y 4 ó 5 toneladas de peso. Este fue nuestro sorprendente encuentro con el milodón o perezoso gigante que habíamos conocido por la literatura científica; es mucho más grande que el milodón que habitó en la región andina.

En el museo se exhiben varias piezas del mastodonte de la Costa Stegomastodon, fue un gran proboscideo de la familia Gomphoteriidae que habría tenido 4 toneladas. El museo exhibe también piezas del carapacho del armadillo gigante Glyptodon de la familia Glyptodontidae; de los équidos nativos de América Hippidium, un caballo de aproximadamente 400 kilogramos, Equus santa-elenaei un caballo más reciente emparentado con el caballo actual; Macrauchenia una gran bestia parecida a la llama o al camello pero con una trompa más grande que la del tapir de 1 tonelada de peso; el camélido antecesor de la llama actual Paleolama, entre otros.

Todas las piezas paleontológicas proceden de depósitos fosilíferos de la región peninsular de Santa Elena que fue el hábitat de una abundante megafauna. Los fósiles tienen color obscuro por estar impregnados de brea; pues fueron extraídos de campos hidrocarburíferos de la península de Santa Elena. (Los yacimientos de la península fueron los primeros en ser explotados en el país y continúan produciendo desde aquella época, por lo que también continúa operando la refinería de La Libertad).

Aproximación paleoecológica regional

Las características de la fauna antigua y la demanda de alimentos para los grandes herbívoros llevan a imaginar las condiciones ecológicas de la península de Santa Elena en el Pleistoceno; pues habría sido una enorme llanura cubierta de vegetación herbácea y una gran sabana cubierta de gramíneas, arbustos y árboles que en conjunto habrían conformado un ecosistema bastante productivo. Cambios climáticos fuertes debieron ser determinantes para la sustitución de esa exuberante vegetación por la vegetación actual de la península de Santa Elena que es de tipo matorral desértico y subdesértico tropical y monte espinoso tropical. Ese debió ser el escenario ecológico que sustentó a los grandes mamíferos antiguos cuyos testimonios fósiles exhibe el museo Megaterio de la UPSE.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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