Ecuador: Un presidente intolerante solo produce tachones

20 enero, 2014

Imagen-ECUADOR: UN PRESIDENTE INTOLERANTE SOLO PRODUCE TACHONES

Xavier Bonilla - "Bonil"

Por: Franklin Falconí

Un personaje con cabeza en forma de pera hacía reír a muchos en el siglo XIX, en Francia, como ahora ocurre con la caricatura del presidente Rafael Correa bajo el punzante lápiz de Xavier Bonilla, más conocido como Bonil. En aquella época, el cabeza de pera era nada más y nada menos que el monarca Luis Felipe de Orleáns, quien indignado por la litografía del artista Honoré Daumier, titulada “Gargantúa”, que lo mostraba como un gigante glotón sentado en una silla-orinal, ordenó encarcelarlo durante seis meses. Esa decisión de enfrentar al famoso caricaturista francés le costó la burla general, por lo que muchos dicen que en esa guerra el rey fue el único que salió perdiendo.

Una disputa similar ocurre en el Ecuador de hoy entre el presidente Correa y el popular Bonil. El malgenio del primero ante las caricaturas del segundo se parece mucho al de Luis Felipe, pues por reiteradas ocasiones el mandatario ecuatoriano ha insultado en sus sabatinas al caricaturista; ha intentado obtener su disculpa pública y, ahora, en la última rabieta, hizo que el flamante Superintendente de Comunicación pida al diario El Universo una copia original de la caricatura aparecida el 28 de diciembre, con el texto respectivo. Al cierre de esta edición, se supo que se había iniciado el proceso administrativo en la Supercom.

Es complicado para un gobierno enfrentar a este tipo de adversarios, que tienen una gran capacidad para reír y hacer reír. Gonzalo Mendoza, “Avispa”, artista plástico destacado y caricaturista fundador del periódico OPCIÓN, en su libro: “Animales políticos animales”, muestra una caricatura en la que aparece un maestro de la filosofía griega junto a sus discípulos, y les dice: “Todos somos animales políticos, pero debemos tener cuidado de los políticos animales”.

En el plano connotativo comprendemos que quienes realmente deben tener cuidado son los políticos, frente a esta especie de maestros del lápiz y el humor. El Presidente Correa, con cada nueva rabieta pierde, y eleva más a su adversario. Bonil a estas alturas es uno de los vectores de opinión más influyentes del país.

María Victoria Reyzabal dice: “las imágenes, más como vehículos de símbolos (es decir, como imagen connotada) que como representación objetiva de la realidad, constituyen los recursos ideales para la persuasión y la implantación de los deseados modelos y pautas de conducta, puesto que el ser humano los procesa a partir de premisas basadas en la intuición y en la emotividad, a diferencia de lo que sucede con el lenguaje verbal, mucho más elaborado y asimilado mediante operaciones lógico-racionales”. Es decir, una caricatura como la de Xavier Bonilla, en la que se muestra la escena del allanamiento al domicilio de Fernando Villavicencio, podría persuadir a la gente de que se cometió una arbitrariedad, mucho más de lo que la Fiscalía o determinada jueza pueda lograr con sus escritos y sus palabras para demostrar lo contrario.

Esto fue lo que nos dijo Xavier Bonilla en un breve diálogo:

¿Cuál es el proceso político legal que se sigue en tu contra? Una vez que diario El Universo entregue la copia original de la caricatura ¿qué vendrá después, qué sabes tú, o qué supones que ocurrirá?

En la cadena de este fin de semana, el Presidente habló del tema en tiempo pasado. Dijo que yo no había logrado demostrar mis aseveraciones y que por lo tanto soy un mentiroso, al hablar así me hace pensar que van a dar por terminado el asunto, pero siempre estoy a la expectativa, porque habiendo solicitado eso con la carta de Ochoa, lo lógico sería que hubiese un evento de carácter formal, pero no ha habido hasta el momento y no tengo idea de si lo habrá.

No es la primera vez que se producen estos incidentes con el Presidente…

En realidad, el Presidente me ha mencionado varias veces, la primer vez fue para decirme que se moría de la risa con mis dibujos, la segunda fue en una entrevista larga que le hicieron en la que dijo que Bonil es muy bueno, aunque a veces se le va la mano; la tercera vez fue para exigirle al periódico una disculpa por una caricatura mía, y desde entonces en unas tres o cuatro sabatinas me ha dicho desde ignorante hasta mentiroso, canalla, sicario de tinta, cobarde, etc.

¿Crees tú que esto tiene que ver con algún problema en el sentido del humor del Presidente, en su genio, porque en momentos dice que le parecen bien tus dibujos y en otros no?

La égida del Presidente siempre ha sido lo que le sea útil a su proyecto, que es una mezcla de un proyecto personal y de un proyecto político, y entonces lo del humor o de cualquier otro comportamiento son irrelevantes en sí mismos, más debería analizarse lo anterior. Alguien puede tener sentido del humor, pero qué importa eso si sus acciones son coercitivas. El Presidente debe tener humor, indudablemente, bueno o malo, pero debe tener humor, pero aquí lo que importa no es eso, sino que un Presidente, si no tiene humor, sí está obligado a tener tolerancia.

¿Te ofendiste tú alguna vez por una broma que alguien hizo respecto de ti? Y si eso sucediera en un futuro, ¿cómo reaccionarías, o cómo crees que deberías reaccionar?

En mi Facebook me han hecho caricaturas, personas que tienen una percepción adversa a mi trabajo, sin embargo yo los tengo ahí porque para mí debe existir eso, la tolerancia, salvo en alguna ocasión en que han sido realmente insultantes, los he bloqueado, porque no tengo mi muro para que me agredan.

Sabemos que has recibido amenazas a través de las redes sociales…

Lo que ahora (domingo 12 de enero) han puesto en mi muro y que alguien comenta, es lo que pusieron en febrero del año pasado, cuando el Presidente pidió esa disculpa al periódico.

¿Crees que debe haber control estatal para la caricatura política?, ¿hasta dónde debiera llegar ese control?

No, yo creo que no debería haber tal control. En el ámbito de la información, que se supone debe ser un aspecto más objetivo, incluso ahí es muy difícil establecer un parámetro para controlarlo, porque la pregunta siguiente sería: ¿y quién va a hacer ese control? El gobierno, en manos de personas de carne y hueso, con los mismos errores o subjetividades que pueda tener un editor, ¿por qué habría de ser la persona destinada a chequear o a juzgar?

Y en el plano de los recursos técnicos de la caricatura: la línea, el trazo, la exageración de la realidad, propios de la caricatura, ¿podrían ser sometidos a juzgamiento por parte de una autoridad?

No. La caricatura es un género que está a medio camino entre el arte y el periodismo, entonces se basa en el criterio de verosimilitud, al contrario de la información, que se supone debe basarse en la veracidad, y la verosimilitud es algo que se produce cuando el público, cuando el lector, le otorga esa condición. El lector es quien juzga si tal caricatura es cierta o si determinado personaje es así, los chistes son festejados porque la gente sabe. Siempre atrás de la risa hay una verdad, cuando tú te ríes es porque reconoces la verdad que está implícita.

Y tal vez por eso el humor político le golpea al poder. ¿No crees que también la molestia que se produce en algunos es porque de alguna manera saben que lo que se dice en la caricatura es cierto?

El gobernante intolerante puede no encontrar razón en una caricatura, pero no le molesta tanto en cuanto que el lector, el público, sí encuentre razón en la caricatura, es finalmente la gente la que al reírse vive un triunfo imaginario sobre el personaje dibujado; un Presidente acostumbrado a ganar en todos los terrenos, acostumbrado a tener la última palabra en todo, no puede darse el lujo de no salir triunfante en un chiste o en una caricatura.

¿No has pensado que por esa razón, probablemente el Presidente se proponga dibujarte también a ti?

Sí pero la diferencia está en que a los dibujantes nos salen las rayas, los trazos, las líneas, pero cuando un gobernante intolerante toma el lápiz no puede dibujar, sino que tacha, solo produce tachones.

Periódico Opción

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