Algun dia lo entenderas

23 enero, 2014

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Hace unos días fui a desayunar con un amigo originario de Kenia, su color de piel es oscuro como una noche cerrada de lluvia torrencial y me trastorna siempre que lo veo se lo digo, así que cuando mis manos están junto a las suyas se ve el contraste de tonalidades entre moreno y negro algo así como la tierra seca y el barro cuando se está moldeando en manos de una artesana.

Hay una química muy fuerte entre los dos, él es deportista con una disciplina de envidiar y al igual que yo adora las actividades al aire libre, podríamos pasar el día entero montados en bicicleta o trotando a la orilla del lago Michigan que si la vida se nos termina en ese instante nos iríamos satisfechos. Los temas de nuestras conversaciones varían pero siempre terminamos hablando de nuestros terruños. Escucharlo hablar de las mujeres de su vida es un deleite, una reverencia hacia el género femenino que es de admirar y aplaudir.

Aquella mañana le dimos la vuelta la ciudad buscando un restaurante donde sirvieran comida vegetariana y finalmente lo encontramos, hasta con eso él también es vegetariano. Entramos y un hombre con pinta de italiano nos recibió y nos llevó a la mesa asignada.

Minutos después llegó una mesera que nos llevó el menú y nos sirvió café. Seguimos conversando muy amenos y cuando ella regresó ordenamos, la mujer de aproximadamente cuarenta y cinco años de edad habló en un inglés con acento latino que se notaba su esfuerzo por hablarlo correcto, de inmediato dejé de hablar en inglés y le hablé en español fue como haberla liberado de un yugo, su expresión facial cambió por completo y hasta más animada nos sugirió qué plato probar. Se fue con la orden del menú y mi amigo y yo seguimos en nuestras risas y pláticas.

Mis sentidos son tan agudos que rápido percibieron algo extraño en el ambiente, me sentía observada no se lo dije a mi amigo pero todo mi ser estaba en alerta, la señorita llegó a preguntar si queríamos más café y a decirnos que pronto nos llevaría la comida, mi amigo que no habla ni una palabra de español esperaba por mi traducción entonces ella me dijo que mi inglés era tan bonito y que no pensaba que era latina sino hindú o filipina, yo que ya estoy acostumbrada a que crean que soy de por allá de los poralles reí. Me agradeció que le hablara en español y no en inglés. Se retiró.

Minutos después llegó con los platos de comida y me manifestó que la disculpara pero que me iba a decir algo que esperaba que no me ofendiera porque no era esa su intención yo le dije que no tuviera ninguna pena que me dijera lo que quisiera que no me ofendería, entonces tomó aire y anunció: es que usted tiene una sonrisa tan hermosa que ilumina cualquier día nublado y alegra el corazón de cualquiera, es tan cálida como el sol. Yo enmudecí sentí que la loza me agarraba fuego, comencé a temblar y las manos sudaron heladas para cuando por fin pude pronunciar palabra tartamudeé; muchas gracias es usted muy amable. La mujer entró en confianza y preguntó si éramos pareja le contesté que no, le sorprendió me dijo que ella juraba que éramos novios o esposos porque había una química que se ve en pocas personas, se lo traduje a mi amigo y también cambió colores y ahí sí me reí hasta que me dolió el estómago y se me salieron las lágrimas.

Mientras comíamos yo seguí con la sensación de que nos observaban, pedimos más agua y café y la señorita nos lo llevó, nuevamente me habló y me dijo que disculpara pero que tenía un mensaje de los otros meseros y de los cocineros.

Me dijo que desde que entramos al restaurante llamamos la atención de las meseras y que yo les parecía una mujer con una luz interna inexplicable que sintieron como que me conocían de toda la vida y que fueron a la cocina a llamar a los cocineros para que se asomaran y desde que estábamos comiendo ellos se turnaban para verme. También que tenía una mirada tan transparente que querían abrazarme todos. Se me aguaron los ojos y lloré desconcertada, abrumada totalmente por ese halago tan humano venido de gente invisible como yo.

Ahí estaba la mesera pues que me dijo que era colombiana, madre de tres hijos, casada y emigrada hacía 15 años. Pronto lágrimas calientes surcaban sus mejillas, estaba realmente emocionada. Hay pocas personas, pronunció, que son tan transparentes que iluminan la vida entera de quien las rodea y usted es una de ellas se siente de lejos su paz interna que uno quiere tocarla para que se le pegue y se le vaya la tristeza de vivir fuera de su tierra, yo me paré y la abracé con el alma desnuda como si estuviera abrazando a mis amigas de infancia que trabajaban recogiendo basura en Ciudad Peronia.

Mi amigo no entendía pero de vernos a las dos llorando también terminó en lágrimas.

Ella señaló la parte de la cocina y justo ahí estaban las meseras y los cocineros y todos levantaron las manos para saludarme, caminé hacia ellos y los fui a saludar con un abrazo y a agradecerles, me dijeron que les había alegrado el día y la semana. Regresé a la mesa donde me esperaba mi amigo.

Cuando terminamos de comer nos fuimos a despedir de todos. Fue un desayuno que nunca olvidaré.

Anoche antes de irme a dormir encendí el televisor para buscar en la programación por cable el horario y el día en que presentarán una película que quiero ver, cambiando de canal me encontré con la canción Somewhere Over the Rainbow y los recuerdos se me desplomaron me quedé sentaba en la orilla de la cama y mi mente viajó a la casa de una señora anglosajona de herencia rusa para la que trabajé en mi oficio de mucama durante muchos años, ella me vio llorar la amargura de estar peleada con la vida y de odiarme con todo mi ser. En su casa comencé a escribir y mis letras salían de mi piel como zumo de hiel.

Un día fue a la lavandería donde yo estaba doblando ropa, me tomó de la mano y me llevó a su biblioteca y puso un disco compacto de donde salía una voz que cantaba Somewhere Over the Rainbow, me invitó a bailar y a prestar atención a la letra, lloraba viéndome directamente a los ojos y me dijo que ella entendía perfectamente mi renuncia a vivir porque también había llorado con la misma intensidad durante muchos años, que esa canción era una de sus favoritas porque cuando logró entenderla su alma se había curado.

Yo no la entiendo, le dije con un tono de voz tosco y seco. Me abrazó y mientras lo hacía me decía my little girl one day you will understand it. Cuando entiendas el significado de esa canción será porque tu alma se habrá liberado y esa sonrisa hermosa que ahora escondes será un día de verano.

La batalla más ardua que me ha tocado pelear en mi vida ha sido la de encontrar mi paz interior y aprender a quererme y a respetarme. Mi tranquilidad no la compra ningún dinero, ningún estatus migratorio que me permita viajar, mi tranquilidad la logré redimir cuando fui capaz de ver desnudar y ver mis infiernos de frente y me armé de valor para enfrentarlos. Se sacar la hiel de mi ser gota a gota, poro a poro y dejarlo limpio para que se empape de vid.

Llegó el día, mi jefa tenía razón yo llegaría a entender el significado de esa canción cuando mi alma estuviera serena y emanara de ella un amor inexplicable por cada instante de vida que cuando lo respiro me da por llorar, en total embeleso.

La serenidad interna está por encima de cualquier circunstancia, contratiempo, adversidad, más allá de un arcoíris, de cualquier viento, de cualquier nube.

Aquí estoy pues, nuevamente desnudando mi ser y con la única prenda entre mis manos que me ha ido enamorando en cada amanecer: la escritura. Me estoy dejando seducir por la vida espero poder tener la oportunidad de amarla con honradez, humildad , dignidad y respeto, como la musa que es en mi existir. Ya no lloro, hoy sonrío apasionadamente.

Ilka Oliva Corado.

Fuente: cronicasdeunainquilina.wordpress.com

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