Ecuador: La opulencia de la revolucion ciudadana

23 enero, 2014

Imagen-Ecuador: La opulencia de la revolucion ciudadana

Por Soc. Fausto Giraldo

Lejos, muy lejos quedaron las críticas de la revolución ciudadana a las conductas y comportamientos electorales de la vieja oligarquía y sus partidos políticos, cuando con el transcurso de los años en los procesos electorales se evidencia una gran opulencia económica que nadie sabe de dónde se la obtiene pero que sin duda la gente común, pese a su confusión con la exagerada propaganda, se pregunta ¿cuál es el interés para meterle tanta plata?

Se cuestionó como en sus tiempos socialcristianos, izquierda democráticos, conservadores, roldosistas, demócrata populares y otros gastaron tanto dinero en spots de televisión, cuñas radiales, publicaciones de prensa, banderas, telas, gigantografìas, hojas volantes, materiales audio visuales, gorras, bolígrafos, adhesivos, llaveros, reglas, cuadernos, funditas de víveres, vasos, juguetes, grandes shows y conciertos artísticos, y todo lo habido y por haber que pueda significar publicidad y marketing electoral. En el momento actual quien puede dudar que todo lo criticado, hoy la revolución ciudadana ha sobrepasado los límites de lo aceptable en este gasto, excepto las franjas publicitarias electorales, del resto todo y mucho más lo ha hecho el movimiento verde.

Pero el asunto vas más allá, tiene tintes nada transparentes con el uso de los recursos del Estado, cuestión que sin pretender defender lo antes realizado por los gobiernos del pasado, los gobiernos locales y nacional actuales sin duda que hacen gala de quien es “más vivo” para hacer uso de los mismos y evadir los “no controles del órgano de control”. Automotores, talento humano, recursos financieros, maquinarias, espacio público y el poder como medio coercitivo y de chantaje.

Quién no mira como en el supuesto de realizar actividades de campo de las instituciones del Estado y municipios de la administración verde movilizan toda una logística y en ello se involucran sutilmente las candidaturas de la denominada revolución ciudadana a las dignidades locales, o como es que los trabajadores de la instituciones Estatales en horas laborables salen a recorrer las calles con banderas y volantes, mientras se desatiende los requerimientos y necesidades ciudadanas.

Claro el tema de la opulencia, es decir tanto dinero acumulado, tanto dinero invertido, tanta sobrades económica tiene una connotación distinta a la “profecía oficialista”. Hoy se miran camionetas y furgones tapizados con la propaganda de esta “no revolución” que se dedican a la colocación de banderas y pancartas con tres o cuatro personas como responsables de esta actividad, en la mayoría de los casos contratados por el movimiento verde. Son tan revolucionarios que hoy tienen tanto dinero para contratar equipos de propagandistas, ¿Quién paga aquello?; seguro la justificación “son adherentes que colaboran” y que no comen, no trabajan y ponen hasta combustible para sus vehículos.

Esta sobrades también se expresa en que los adherentes de los viejos partidos de la oligarquía, hoy dicen que son adherentes de la revolución ciudadana, que los socialcristianos dueños de cadenas de radios, de empresas y negocios hoy son más revolucionarios y luchan por los pobres, que los que ocuparon los cargos en el pasado hoy están dispuestos a entregar sus vidas por los pobres del Ecuador militando en el movimiento verde y para demostrar sus convicciones salen en caravanas con sus tres y cuatro costosos carros de lujo último modelos haciendo alarde y gala de su poderío, quienes con risas y grandes carcajadas gritan que hay que eliminar al oprobioso capitalismo pero en el fondo piden que no se exterminen sus capitales.

Los nuevos opulentos del país también andan sueltos en esta especie de guerra política electoral, digo especie porque a la final lo que hay es un descontrolado control del poder y todos los medios de ejercerlo, los beneficiarios de los cargos que existían y los nuevos puestos que se crearon seguramente con jugosos sueldos para acomodar a los “revolucionarios” y que hoy también “invierten” en el proceso electoral para garantizar que las políticas sociales se cumplan y ejecuten a favor del pueblo, porque a ellos no les interesa sus puestos, sino que “los grandes ideales se hagan realidad”, sin embargo hasta que ello suceda y mientras haya la posibilidad pues seguirán aprovechando la oportunidad que se les brinda para “servir” a la patria y al cambio de dominio, del viejo poder al nuevo, del viejo imperialismo al nuevo, del viejo modelo a su modernización capitalista.

En fin, queda claro que nadie puede dudar que en la revolución ciudadana hay mucha opulencia, que hay muchísima plata, que hay derroche de alegría y billetes verdes, que sin duda donde hay dinero de por medio hay mucho interés de algo. Digo, deben aprovechar muy bien y dejar un monto de su dinero para comprar albergues en algún país muy lejano porque históricamente la opulencia ha sido derrocada por los pueblos que si bien son enceguecidos momentáneamente con la publicidad, un día producto de sus propias condiciones económicas y las relaciones sociales de explotación se levantan y se liberan.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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