Ecuador: Una eleccion mas, y el candidato oficial volvio a ser uno solo

24 febrero, 2014

Imagen-Ecuador: Una eleccion mas, y el candidato oficial volvio a ser uno solo

EDITORIAL/QUINCENARIO OPCIÓN

Quito fue el centro de atención de la última etapa de la campaña electoral, pues luego de haberse publicado las encuestas que daban un empate técnico, y hasta un triunfo de Mauricio Rodas sobre Augusto Barrera, el presidente Rafael Correa comenzó a moverse más intensamente en la capital, prácticamente se puso al frente de la campaña, puesto que comenzó a visitar medios, a recorrer barrios, y pedir a los quiteños que “no voten con iracundia”; reconociendo incluso que si bien a algunos les cae mal el actual alcalde, “no se está eligiendo míster simpatía sino al alcalde de Quito”.

El Presidente tuvo que percatarse del ánimo de los quiteños, en su propio “Enlace ciudadano” del 15 de febrero, que se supone tiene tal nivel de preparación que ningún incidente se ha producido desde hace algún tiempo en ese espacio. Cuando el alcalde encargado, Ernesto Albán, mencionó que en Quito el impuesto predial no pasa los 10 dólares, el público asistente comenzó a gritarle: “mentira”. Correa algo sorprendido tuvo que llamarle la atención a Albán, “reclamando” que no se hayan dado cuenta del “error”, que “lo comete cualquiera”, y que no solo hay que devolverle el dinero que se les cobró demás a los quiteños por concepto de multas por mal parqueo, sino que hasta se les debe hacer llegar una disculpa.

Albán fue la cabeza de turco que tuvo que mostrar la “revolución ciudadana”, para intentar que todo el peso de la insatisfacción por el cobro de impuestos y multas le caiga directamente a Barrera. Sin embargo, el daño está hecho, no solo para Barrera, y eso es lo más complicado, sino para el mismo Rafael Correa, que ha tenido que sobreexponerse y desgastarse por defender a un alcalde que causa gran resistencia en parte de la población.

El recurso político al que accede el Presidente es, nuevamente, el de infundir temor a la población sobre una supuesta conspiración de la derecha, que pretendería primero tomarse la alcaldía para luego derrocar al gobierno: una movilización grande en Guayaquil, por parte de Nebot no es problema, pero una movilización pequeña en Quito tumba gobiernos, ha dicho el mandatario. Y ese argumento es respaldado, tal vez por extrema coincidencia, con los sucesos que ocurren en este momento en Venezuela, donde miles de personas se movilizan contra el gobierno de Nicolás Maduro, bajo el indiscutible liderazgo de la derecha, con todas sus pretensiones conspiradoras, que en ese país siempre están presentes, pero también debido a una crisis económica que se ha vuelto insostenible para los venezolanos.

Es irónico que mientras escribíamos este editorial, recibimos una llamada telefónica, con una grabación que supuestamente era de parte de la campaña de Mauricio Rodas, diciendo que él va a rebajar impuestos, multas, pero que “desde la alcaldía combatiremos al gobierno corrupto de Correa”, lo cual resulta sospechoso, puesto que en política, a Rodas no le conviene decir semejante cosa, sabiendo de la popularidad del primer mandatario. Es más, se cuida de mostrarse contra el Presidente, pero lo más grave: ese tipo de mensaje confirmaría el argumento de Correa al que nos referíamos. ¿De dónde vino ese mensaje? Es un hecho que la campaña sucia se ha vuelto un mecanismo recurrente tanto de sectores cercanos al régimen como de los sectores de la oposición de derecha.

Se está volviendo una práctica que cuando el gobierno pretende evitar que un candidato opositor crezca se entreguen recursos a los ciudadanos, con medidas populistas que, si bien benefician a la población en el aspecto material, demuestran en el fondo el tipo de política que se impone desde el Estado: contentar con cuestiones específicas y mantener en lo fundamental el estado de cosas vigente.

El 23 de febrero nuevamente acudimos a las urnas, seguramente no veremos un desmoronamiento de la revolución ciudadana, pero asistiremos a una nueva situación: el agotamiento del discurso y la propaganda oficial, la pérdida del miedo cada vez mayor de los ciudadanos. No se trata de alinearse con la derecha de manera ciega u oportunista, como trata de hacer ver el gobierno a todo aquel que se le opone, se trata alinearse con la defensa de posiciones auténticamente democráticas, en las que los únicos ganadores sean los ecuatorianos, y no la arrogancia y el autoritarismo.

Más Información: nodo50.org

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: