¨23F¨, triunfo del Ecuador sobre el autoritarismo

25 febrero, 2014

Imagen-¨23F¨, triunfo del Ecuador sobre el autoritarismo

Por: David Rosero Minda

Un aire diferente se respira en el ambiente de las ciudades de nuestro país, luego del 23F. Mayor libertad, democracia, conciencia… y es que el torbellino de dignidad, valentía e indignación contenida por la gran mayoría de ecuatorianos, se volcó el ¨23F¨, para de forma contundente rechazar el autoritarismo, el doble discurso, la corrupción, el cinismo, la prepotencia y los abusos de poder.

El rechazo al régimen en la mayoría de ciudades del Ecuador, es el acumulado de una serie de injusticias inherentes a la imposición de leyes y normativas sin participación de la sociedad civil (Ley de Comunicación, reformas a la Ley Minera, Código Integral Penal, Resolución sobre el YasuníITT, Decreto 16, Código Laboral en trámite, etc.); la continuación de la criminalización de la protesta social y la persecución a quienes piensen distinto al despotismo (caso Fernando Villavicencio, Carlos Figueroa, Clever Jiménez, Bonil, Janeth Hinostroza, Martha Roldós, Mery Zamora, Paúl Jácome, Xavier Cajilema, Edwin Lasluisa, médicos, comerciantes, ambientalistas, ONG´s, maestros, trabajadores, indígenas, estudiantes, entre otros); sumado a lo anterior tenemos, la ineptitud y la arrogancia de los ¨cuadros¨ del autoritarismo en la gestión de los Gobiernos Autónomos Descentralizados; finalmente un modelo comunicativo agotado y la atosigante campaña con plata ajena, que evidenció el mal uso de los recursos del Estado para defender una caricatura de revolución más cercana al totalitarismo que a la construcción de la democracia participativa y el poder popular como manda la Constitución, artículo 95.

Colegimos entonces que los grandes derrotados son aquellos que intervinieron, sin ser llamados, en el proceso del “23F¨: el presidente, vicepresidente, ministros, asambleístas oficialistas, la SECOM, el SRI, la SUPERCOM, entre otras instituciones y funcionarios que desesperadamente trataron de contener la avalancha de descontento popular.

Capítulo aparte merece el pobre papel de los miembros del CNE que poco o nada hicieron para controlar al Ejecutivo y a su maquinaria; teniendo problemas hasta ahora en varias localidades donde se ha generado inconformidad por la organización del proceso.

Varias conclusiones para los ecuatorianos y las organizaciones sociales deja el “23F”: 1) El correato no es invencible; 2) Las personas van respondiendo a los atropellos del poder con su voto, con la denuncia, la organización y la movilización; 3) Se crea un escenario para emprender la unidad de los sectores democráticos en la lucha por construir una propuesta que rebase el sectarismo verdeflex y nos conduzca a lograr una sociedad participativa, de progreso y respeto irrestricto a los derechos humanos; la nueva patria!

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