Tagua y paja toquilla: Especies emblematicas de la flora ecuatoriana

26 febrero, 2014

Imagen-Tagua y paja toquilla: Especies emblematicas de la flora ecuatoriana

Por Oswaldo Báez Tobar

La tagua o marfil vegetal

La tagua, corozo o cade se obtiene de la palma Phytelephas aequatorialis, es nativa de los bosques húmedos de la Costa y crece desde el nivel del mar hasta 1.500 metros de altitud en las provincias de Esmeraldas, Santo Domingo, Cotopaxi, Manabí y El Oro. Es una especie dioica, pues cada planta tiene flores masculinas o femeninas, éstas se distinguen por sus inflorescencias que una vez fecundadas y maduras forman racimos de 30 a 40 cm que contienen numerosas semillas.

La semilla una vez madura y seca se convierte en la tagua: un material duro   de color y textura similar al marfil del colmillo de los elefantes, por lo que se le llama “marfil vegetal”. La tagua es un material noble que se lo puede cortar, tallar, pulir… para hacer objetos decorativos o utilitarios entre los cuales los botones tienen una larga historia en el Ecuador.

El proceso de fabricación de los botones de tagua es en verdad muy interesante. La semilla de tagua se la recolecta de los taguales, luego de secarla se la pela hasta dejarla completamente limpia. Después se la corta con sierras de alta velocidad para obtener secciones de diámetro regular que se las conoce como tajadas, estas pasan a un torno del cual salen discos regulares denominados animelas que ingresan a las máquinas automáticas para la elaboración de botones, estos son tinturados para darles color y brillo. Luego viene el empacado para la exportación a mercados de Norte América o Europa.

La producción de objetos de tagua implica la conservación y manejo de los taguales, la cosecha, el beneficio de la semilla hasta obtener materia prima de buena calidad, su tratamiento y elaboración artesanal o industrial hasta el producto final, todo esto es la expresión de una cultura popular vinculada a la tierra y a un producto emblemático de la diversidad biológica.

La tagua fue hasta la primera mitad del siglo anterior uno de los principales productos de exportación del Ecuador. En el año 1999 mantenían sus operaciones unas 200 empresas tagüeras que daban trabajo directo o indirecto a cerca de 35.000 personas encargadas de recolectar los racimos, limpiar, secar y clasificar las semillas que entran al proceso de elaboración de botones, bisutería, adornos… para el consumo interno o para exportación (1). En años recientes hábiles artesanos están reactivando la manufactura de la tagua a través la elaboración de hermosos objetos, con lo cual se revitaliza la relación histórica entre este importante recurso renovable y el hombre ecuatoriano.

Un sombrero de antiguo abolengo

El sombrero de paja toquilla que fuera conocido como “Panama Hat” es ahora legítimamente reconocido como ecuatoriano. En diciembre del 2012 la UNESCO le reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y será reconocido por su nombre propio: Sombrero Jipijapa o Montecristi, cuyo origen se remonta al 1630 cuando un indígena de la región: Domingo Chóez empezó a elaborar sombreros de tipo español con las fibras de la planta conocida como paja toquilla de la especie nativa Carludovica palmata. La obtención de la fibra es un proceso muy elaborado que exige la recolección, maceración y extracción de la fibra más fina, blanca y flexible, con la cual los tejedores de Montecristi y Jipijapa tejen los sombreros. Esa actividad artesanal caló profundamente en el pueblo manabita y es el orgullo de la provincia. “La vida en Montecristi empezaba mansamente todas las mañanas… la paja delgada y flexible se retorcía entre los ágiles dedos… los sombreros finos había que tejerlos del tal suerte que ninguna precaución faltara: debajo del toldo hombres y mujeres de piel cobriza y ojitos perdidos trabajaban encorvados, ausentes del tiempo. Meses enteros requería dar fin a los mejores, aquellos tan suaves, ligeros como un pañuelo de seda…” (2).

La visión sociológica de la comunidad que aprendió a aprovechar un recurso natural de la tierra generosa del trópico ecuatoriano culmina con la elaboración de los sombreros de paja toquilla – orgullosamente ecuatorianos- noble tarea que exalta poéticamente el romance de una tejedora manabita: “Con una horma de esperanza y dedos de clavellina/ va tejiendo su sombrero…/…..ese sombrero tan leve que más que sombrero es brisa/ Y diciendo a labios quedos oraciones de ambrosía/….teje, teje, tejedora de dedos de clavellina…/Teje, tejedora y une mis versos con tus toquillas”.

Alrededor de la paja toquilla se ha desarrollado una importante actividad artesanal y cultural en varias provincias. En Chordeleg y Sigsig se estima que hay 13.000 tejedores, en Cañar 3.000 y en Manabí 300. Los sobreros de paja toquilla se venden desde 10 dólares a 500 y 2000 dólares americanos. (3)

En la memoria colectiva del pueblo de la Costa y la Sierra se conserva toda una cultura ligada al aprovechamiento de los recursos de la biodiversidad como la paja toquilla, el mimbre, la tagua, el coco, la cabuya y las conchas marinas, el pambil… lo que fortalece nuestra identidad y nos enorgullece.

Referencias

1.         Montufar, R. 2013. Tagua, palma endémica de exportación. En: Ecuador Terra Incógnita. No. 86. Quito.

2.         Pareja Diezcanseco, A. La Hoguera Bárbara. Publicaciones Educativas Ariel, Guayaquil.

3.         Diario El Comercio, 28 de enero 2008.

Más Información: ecuadorlibrered.tk

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