El regreso de la ley de la selva internacional

14 marzo, 2014

Imagen-El regreso de la ley de la selva internacional

Por Jorge g. León Trujillo

EEUU siguiendo sus diseños imperiales se impuso en NNUU. Ban KI Mon es su aliado, sin una dimensión propia para asumir lo que debería ser una organización mundial que encarne al conjunto y que para su funcionamiento práctico haga equilibrio entre las principales potencias. Pues, el mundo internacional, el de la escena mundial, es aún el de las relaciones de fuerza de potencias de cada Estado.

La regulación e institucionalización que de modo creciente se construye al nivel mundial se disputa siempre con esta relación de fuerzas, la dependencia creciente con la mundialización de la economía no elimina  la afirmación de las potencias que se imponen cuando los contextos deshacen las instituciones internacionales y los intereses particulares buscan ganar por encima de pautas de convivencia internacional.

Hemos pasado del mundo bipolar al unipolar y ahora a un multipolar en que las confrontaciones y afirmaciones de cada cual se intensifican. Rusia quiere proyectar al nivel internacional su mundo interno de simple imposición de afirmación del poder central como lo hace en Crimea y compite por ello con los demás en Siria, defiende no sólo la salida de su gas y petróleo, sin preocuparse por las realidades internas como lo hacen los otros imperialismos, de EEUU o China, sino un reconocimiento y afirmación de primera potencia.

En la escena internacional este contexto muestra el vacío dejado por la organización mundial, NNUU, que debería cumplir un rol institucional de atenuar la beligerancia, de encontrar salidas pacíficas a los diferendos y de construir normas que se vuelvan éticas y exigencias de respeto. Lo que vemos ahora, es el regreso a la sanción de una potencia a la otra, la nueva ley de la selva internacional, por encima de una impotente NNUU, por un lado, y de la parálisis también de las potencias del Atlántico ante una Rusia que sigue su  imposición imperial –como lo ha estado haciendo EEUU- sin considerar lo que ellas acepten o no, lo cual llevará a una peligrosa escalada de medidas de presión cuyo limite será militar. Su respuesta de amenazas económicas  a la URSS no pesarán mucho, pues tiene a su turno la llave del petróleo y del gas para Europa y ante todo sabe que nadie osará ahora lanzarse en un estado de guerra contra ella; en cambio desestabilizará más la escena internacional y las pautas de convivencia. La dependencia internacional creciente con los nexos económicos o de otro tipo, vuelve más complejo a que cada cual hago lo que le viene en gana, pero no anula el peso e interés de cada cual, aún más en un contexto en que se deshace la institución NNUU y se multiplican los conflictos e inseguridad en el mundo.

Putin persiste en recuperar gran parte de lo que fue la URSS, la que a su vez fue fruto de las visiones imperiales de los bolcheviques que siguieron, en nombre de la revolución, el proyecto zarista y camuflaron entonces sus conquistas en demanda y liberación de los pueblos que mas tarde los llamarían no naciones sino un atenuante de nacionalidades para que no reivindiquen un Estado. Ahora, Putin con una clara visión geopolítica y centrado en las abundantes riquezas naturales rusas, expande sus “zonas de influencia” con la tradicional lógica rusa de control directo gracias a poblaciones rusas o rusofilas en los países vecinos. El caso de Crimea ahora es muy ilustrativo.

La URSS permitió a Moscú, en los países anexados, implantar población rusa y formar cuadros locales con una cultura y visión rusa que ahora recuperan protagonismo, luego de años de fracaso post URSS en varios Estados independientes. Suma toda, el caldo de cultivo de esto es una poco exitosa transición al nuevo estado, el fracaso de las ideas y proyectos de desarrollo de los nuevos Estados, la emergencia de renovados conflictos étnicos que deshacen a las nuevas autoridades, y  un reencuentro con la religión, archi-conservadora por lo general, que una vez más no es solución alguna a complejos problemas de desigualdad social heredados de la URSS sino lo contrario, en cambio alimenta desastrosos fanatismos. Los nuevos gobernantes son una afirmación de un pasado sin invención ante la modernización y la creciente mundialización.

Puede entenderse entonces que las nuevas generaciones ucranianas, en particular, vuelquen sus miradas a una integración a la Unión Europea en búsqueda de una modernización que les garantice bienestar económico y seguridad democrática con un pluralismo que por varias generaciones lo añoraron.

Es una oportunidad para que América Latina no sea simple apoyo a la potencia imperial del este por no estar con el imperio del norte, bien podría mejor asumir una posición de principios y de lo “que debe ser” la escena internacional y las NNUU.

Los conflictos son propicios para avanzar ideas y que intervengan las terceras o quintas o sextas posiciones y potencias si hacen de la diplomacia una tarea en consecuencia y no simple práctica discursiva para beneficio de disputas internas. Una oportunidad para que UNASUR sea algo más que retórica contra el imperialismo de EEUU y sea positiva en este mundo que también disputa razones y significados. Sería un modo de tallarse un espacio propio en la escena mundial.

Fuente: lalineadefuego.info

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: