El inmigrante como agresor, el inmigrante como victima

20 marzo, 2014

Imagen-El inmigrante como agresor, el inmigrante como victima

Al menos 500 personas consiguieron cruzar la frontera española por Melilla y lograr huir de la miseria que el azar del nacimiento les ha hecho padecer.

El tránsito de los inmigrantes a través de la doble malla y las cuchillas que separan Marruecos de España dejó dos imágenes protagonistas.

La del salto de unos inmigrantes y la de la terrible herida, de guerra, de un ciudadano que tuvo la mala suerte de encontrar su cuerpo con la concertina. La construcción del relato del inmigrante como amenaza está justificada en la propaganda para exonerar de culpa al gobierno de las 15 muertes de inmigrantes en la playa del Tarajal el pasado 6 de febrero. Fue a partir de este suceso cuando se volvió a incidir en la inmigración proveniente de África como un problema para España y los españoles, obviando que tan sólo se trata de un drama humanitario en el que las únicas víctimas son los migrantes.

La construcción del relato del inmigrante como agresor

Tras la muerte de los 15 inmigrantes en la playa del Tarajal y la petición de responsabilidades al ministerio del Interior y al Director General de la Guardia Civil comenzó una campaña de propaganda por parte del gobierno y seguida por los medios de comunicación afectos al Partido Popular, para establecer un clima de presión migratoria insoportable y de agresión de los inmigrantes a las fronteras españolas. Los medios comenzaron a trasladar el mensaje del gobierno que podía librar de responsabilidades por las muertes del Tarajal y justificar posibles medidas ulteriores como la nueva Ley de Extranjería que, por ejemplo, haga legales las ilegales devoluciones en caliente que la Guardia Civil lleva tiempo haciendo con impunidad en la fronteras españoles.

Giovani Sartori, en su obra Homo Videns, habla de la fuerza de la imagen para trasladar un mensaje. Aunque el filósofo lo aplica a la televisión, la definición sobre el poder de la imagen es extrapolable al de una fotografía.

“Con la televisión, la autoridad es la visión en sí misma, es la autoridad de la imagen. No importa que la imagen pueda engañar aún más que las palabras. Lo esencial es que el ojo cree en lo que ve, y, por tanto, la autoridad cognitiva en la que más se cree es lo que se ve. Lo que se ve parece real”

Es este poder de la imagen a la hora de trasladar relatos el que se sucedió con las dos imágenes protagonistas del paso de los migrantes por la frontera. Los medios que llevan difundiendo el mensaje del gobierno optaron por la imagen de los inmigrantes saltando la valla, ya que es la que mejor traslada el relato que les interesa para justificar acciones futuras restrictivas de la inmigración y minusvalora el uso de medidas disuasorias contra los inmigrantes que pudieron costar la vida a los 15 inmigrantes en el Tarajal.

Por otro lado, la fotografía del inmigrante terriblemente herido. Una imagen conseguida por el periodista de 20 Minutos Angel Calleja. Una imagen que cambia el paradigma del relato interesado del gobierno, muestra al inmigrante como víctima. Como víctima por partida doble, víctima de la inmigración y víctima de las concertinas instaladas en la valla por el Ministerio del Interior. Una fotografía que rebate de una manera visual y cruda las declaraciones del ministro, en las que decía que las cuchillas de las concertinas sólo realizaban heridas superficiales.

La portada del diario 20 Minutos muestra al inmigrante como víctima. Lucha contra el relato mayoritario de otros medios de comunicación, que intentan trasladar el mensaje alarmista del “inmigrante agresor” que interesa al gobierno para eludir responsabilidades y para justificar ante la opinión pública una ley de extranjería más restrictiva.

Fuente: lamarea.com

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