Reflexiones de Adan

31 marzo, 2014

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REFLEXIONES DE ADAN

Me da la impresión que quisieras esculcar hasta mis pensamientos. Por favor deja de mirarme así, en realidad me incomoda esta situación, deja de hacerlo. ¿Acaso crees que tengo agujeritos en mi cuero cabelludo y que por ahí se escaparán mis reflexiones?.

Las ideas no se desvanecen distraídas, y tú no podrías atraparlas por más que concentres mucha energía para hacerlo. Aquí en mi cabeza me siento y soy libre. Nadie puede hacer nada, ni tú, aunque patalees con esos berrinches que solo sirven para manipularme, convéncete de una vez por todas, eso no puedes controlarlo, es mi propiedad privada y solo yo puedo manejarlo. Ahora decido cerrarlo bajo siete llaves.

¡Lo siento mi amor, tú no tienes entrada! Pero ¿Por qué ahora te aferras a esa obsesión? ¿Por qué no te cubres los ojos y me ignoras, tal como llevas haciéndolo los últimos meses, eh? Bueno, para que el demonio no se mofe de las mentiras, expresiones constantes y muy comunes de tu padre, sé que me odia, y yo, que no puedo corresponderle, nunca tuve esos sentimientos, pero con él, estoy comenzando a dudarlo.

Para no fingir, digamos mejor, colocamos punto aparte, como llevas haciendo en los últimos tiempos. Lamentablemente de tu progenitor (como siempre le dices) no puedo oír pronunciar su nombre y quedarme tranquilo, tú lo sabes, y eso te divierte.

¿Cómo puedes sostener esa mirada de inspector de la policía que tanto usas?  Parece increíble que una persona sea tan cínica, actitud que me causa impotencia, a tal grado que contigo a cada momento estoy a punto de perder la cordura.

Siempre pensé que tenías un sexto sentido, ¿Sabes? Como el título de aquella película que nunca vimos porque estabas cansada, dijiste que mejor te llevara a cenar en ese restaurante, donde conocí a mi ex mujer, obviamente me negué, pero como siempre manipuladora me convenciste.

Aquella noche quería meterme bajo tierra, hiciste un escándalo, simplemente porque no te gustó la mesera, según tú, “muy coqueta y vulgar” esa noche no pude terminar de cenar, insultabas a la pobre muchacha, ella estaba aterrada escuchando tus improperios, luego me pedías casi a gritos que te llevara a casa, al final tuvimos que salir corriendo, estaba completamente avergonzado.

¡Dios mío! A quien se lo cuente, no se lo cree…

“Sexto sentido”. Sí, siempre pensé que lo tenías, pero esa noche, confirmé que además lo utilizas constantemente ¡y de qué forma!

Una vez que se enciende la luz roja de tu lamparita interna ¡alarma, alarma! comienza el caos. Literalmente le robaste la lupa y la capa al Inspector Ardilla, con una pericia pasmosa te calzaste los tacones y el brillo de labios y te sumergiste a la insondable, pero siempre divertida aventura de pillar al marido infiel, ves fantasmas en todo momento tratando de hurgar en el pasado, ya ni siquiera puedo saludar a mis amigas, ni que decir, contestar sus llamadas ¡Pero qué dramática has sido!

Y qué bien te has movido publicitando nuestra vida de pareja. ¿No puedes preguntarme, si me gusta la idea de compartir nuestras desavenencias? ¿Es mucho pedir?

Supongo que sí, que este aburrido y gris escritor no se merece tanta atención de tu parte, mejor castigarle con indiferencia, por perder glamour, alegría y cabellera, poquito a poco, cada día, lentamente. Ni te imaginas la sensación de infinita calma que da el no sentirse constantemente vigilado, perseguido, apresado, juzgado y condenado sin posibilidad alguna de abrir la boca para defenderse, mi amor ¡qué stress!…

Si has llegado a echarme la culpa por cosas tan peregrinas, como ser insomne y levantarme para corregir mis escritos sin avisarte, o se te perdiera el monedero dentro del bolso, algo normal, por otro lado si tenemos en cuenta que allí dentro, podría perderme hasta yo.

No puedo verte, pero te imagino, tumbada de costado, con la melena rubia y cuidada hasta la exageración, extendida sobre la almohada, cansada como te ha gustado sentirte siempre, también  melancólica y triste, pensando en historias dignas de Corín Tellado y publicarlas en esa revistilla de “Vanidades” o imaginándote a ti misma contándola de viva voz en el diván de cualquier aprendiz de Psicólogo…

¡Dios sabe qué estarás maquinando! tal vez un diluvio de males. ¿Quizá, en mi mejor amiga? ¡Tan guapa ella y tan amiga!

Nuestra amistad no fue premeditada, aunque tú no lo creas, entre nosotros surgió un amistoso pacto entre soledades. Ella acababa de separarse de su pareja y estaba devastada, yo envuelto en una crisis existencial de nunca acabar. Cuando te la presenté como mi mejor amiga, dijiste que no concebías la idea de amistad entre hombre y mujer. Inmediatamente supe que te estábamos dando el argumento perfecto para un nuevo drama. Tu marido y su mejor amiga.

Jamás  se me hubiera ocurrido pensar  que contaras nuestras vidas  en tu blog. Me caigo de sueño…

Me cuesta hasta recordar otras anécdotas de nuestra historia, prefiero olvidarlas. Antes de casarnos te hablé de todo lo mío, ahora me niego a continuar con lo mismo, entiéndeme por favor.

Por mí, las cosas están bien como están, nuestra perfecta vida de casados ¿Quieres arruinarlo ahora?  Además ¿Cómo se lo explicaríamos al mundo?

¡Qué sueño, por favor! me mata el cansancio, pero temo dormirme, aún no llegas, y te enfadas si lo hago, tal vez, puede más el susto de tener tus ojos clavados en mí. ¿Y si es verdad que tengo la cabeza con agujeros y puedes leer mis pensamientos, al despertar lo sabrías todo?

A veces pienso en cómo me mirabas hace algunos meses y siento nostalgia. Éramos felices, ¿No? Sé que lo fuimos, pero no, cuándo dejamos de serlo.

Estas cosas deberían señalarse con post-it en la historia de cada vida ¿No crees? Para poder volver a ellas y analizarlas cuando el tiempo haya hecho su trabajo.

Suenan las campanitas insoportables del reloj del salón… once y doce, es demasiado tarde para tanta filosofía pero sigo preguntándome:

¿De verdad cambiamos tanto o esto tenía que pasar tarde o temprano?

Me duermo.

¿A qué hora habíamos quedado salir mañana?

Creo que he cenado demasiada carne y bebido mucho vino…

Arturo Ruiz-Sánchez/PEDAZOS DE TIEMPO

Lawrenceville-Atlanta-Georgia

arturoruiz-sanchez.blogspot.com

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