Ecuador: Manifiesto de la geografia por el Yasuni, el 1×1000 no existe

14 abril, 2014

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Colectivo de Geografía Crítica del Ecuador

Abril 11, 2014


Para enviar su firma escriba a geografiacriticaecuador@gmail.com con su nombre, apellidos, institución a la que pertenece y territorio donde habita. Para más información tiene este documento completo del Colectivo.

Versión en PDF con mapas: Colectivo Colectivo Geografia Critica en Defensa del Yasuni

“El hambre y la escasez moderna tienen origen reciente. Son el fruto del desarrollo cuya promoción se propone, hasta ahora, como fórmula para combatirlas. O sea, se sigue aplicando como remedio lo que causa el problema y así se le agudiza, en vez de dejarlo atrás.

Para desgarrar el círculo vicioso ideológico en que se mueven, al son que toca el mito del desarrollo, las ideas y las acciones relacionadas con el hambre y la escasez, debemos remontarnos al plano del mito. De regreso de esa excursión, quizá pueda verse con claridad que sólo si detenemos radicalmente ayuda y desarrollo estaremos en condiciones de enfrentar seriamente los desafíos actuales (ESTEVA, 1988: 109).”

Ante el anuncio de la explotación petrolera del Bloque 43 de la amazonía ecuatoriana, también conocido como Bloque Ishpingo-Tiputini-Tambococha (ITT), y ante el discurso pro-explotación que asegura que sólo se verá afectado el “uno por mil” de la superficie del Parque Nacional Yasuní (PNY), las personas abajo firmantes consideramos que:

• El Yasuní es un lugar de especial relevancia territorial, tanto por ser el lugar donde habitan los llamados Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario, Tagaeri-Taromenani, como por ser uno de los lugares más biodiversos del mundo, y por ello la explotación petrolera estaría contraviniendo los derechos de la naturaleza y los derechos territoriales de los pueblos indígenas establecidos en la Constitución del Ecuador de 2008.

• El bosque húmedo tropical amazónico que compone el Bloque ITT cuenta con una enorme diversidad de ambientes dentro de los cuales las especies interactúan de forma única. Los bosques de tierra firme tienen especies distintas a las de los bosques inundados donde las plantas viven en contacto permanente con el agua, e infinidad de microhábitats se forman en los troncos y las ramas de los árboles, en los agujeros en el suelo, en las orilla de los ríos, etc. Cada uno de estos espacios se conecta con los otros por cadenas tróficas y flujos de nutrientes, que son profundamente afectados con la instalación de facilidades industriales del tipo requerido por la industria petrolera.

• La explotación en un lugar así se basa en una visión simplista que limita las posibles afectaciones en un lugar tan complejo considerando únicamente la variable de hectáreas deforestadas y presentándose como toda la verdad a través de estudios técnicos espacializados. Se usa a la técnica de forma ideológica, a partir de una fiabilidad absoluta de la tecnología que solapa cualquier debate democrático. Y sin embargo, se reportó oficialmente en Ecuador un derrame de petróleo relevante cada la semana de media en 2013. Por ello consideramos que el Principio de Precaución establecido en la Constitución de 2008 debe ser la base en la decisión respecto a la explotación petrolera en el PNY.

• El 1×1000 es un mito porque ya existen cinco bloques petroleros dentro del PNY que están siendo operados por empresas chinas, españolas y ecuatorianas con documentados impactos a los pueblos indígenas y al ambiente, que han comenzado a operar, han sido prorrogados o ampliados en los últimos años. Además, todo el sur de la amazonía ecuatoriana, colindante al PNY se enfrenta a la XI Ronda Petrolera, la mayor ampliación de la frontera petrolera en la historia del país que afecta a siete nacionalidades indígenas en un proceso en el que no se está llevando a cabo la consulta previa, libre e informada establecida en el Convenio 169 de la OIT.

• El 1×1000 es además una simplificación de una realidad compleja, pues las tres fases del petróleo (sísmica 3D, exploración y explotación del petróleo) implican ruido por la detonación de explosivos y el uso de motores, contaminación del aire por la combustión del gas, riesgo enorme de derrames en la extracción y transporte del crudo, en el tratamiento y en la reinyección de aguas de formación.

La apertura de vías implica además a medio y largo plazo un incremento de la cacería y tala ilegal, junto con un proceso progresivo de colonización agraria en ausencia de una reforma que reparta la tierra en las áreas más densamente pobladas del país. Además, existe una amplia gama de impactos a la salud, sociales y culturales derivados de la explotación petrolera.

• Los pueblos Tagaeri-Taromenani que habitan el bloque ITT y el resto del PNY tienen una forma de poblamiento extensa con una fuerte dependencia material y simbólica a la naturaleza. Con el proyecto de explotación del ITT se está invadiendo su territorio bajo el mito de la “amazonía vacía”, que considera que los territorios ancestrales indígenas son tierra de nadie disponible a las actividades extractivas. De esta forma se reduce el espacio a la territorialidad del capital trasnacional que niega las territorialidades de los pueblos amazónicos, con un alto riesgo de etnocidio.

• El proyecto de explotación petrolera en el PNY se fundamenta también en el mito del desarrollo como solución a la pobreza, cuando cabe preguntarse si no es ese modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico y en el que prima la acumulación de capital la causa de pobreza y desigualdades sociales que vive Ecuador. Lo cual, es especialmente evidente en el área de explotación petrolera del país, que desde hace décadas sufre un modelo territorial de devastación social, ambiental, económica y cultural que comenzó la empresa estadounidense Chevron-Texaco.

• Los derechos económicos y sociales negados durante décadas a buena parte de la sociedad ecuatoriana no pueden ser restituidos a través del atropello de los derechos de los pueblos amazónicos con los que también hay una enorme deuda ecológica y social histórica. Las soluciones pasan por cuestionarse este modelo hegemónico de desarrollo y de la restitución de la deuda histórica contraída por un sistema capitalista global y sus clases dominantes en Ecuador y el resto del mundo.

Por todo ello, queremos poner una mirada territorial del PNY que lleve a considerar que este lugar no puede ser explotado por una civilización petrolera que debe ser cuestionada a nivel mundial.

Firman el manifiesto:

Fuente: lalineadefuego.info

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