Ecuador: La eliminacion del subsidio al gas

15 abril, 2014

Imagen-Ecuador: La eliminacion del subsidio al gas

Por: Rolando Castro

El presidente Rafael Correa ha anunciado que a partir del 2016 se eliminará el subsidio al gas. El subsidio a los combustibles (gasolinas, diesel, gas licuado) alcanza 4 mil 594 millones de dólares, de los cuales 700 millones corresponden al subsidio al gas.

El plan establece que las cocinas a gas sean remplazadas por cocinas eléctricas (de inducción), cuya venta será financiada por Estado que las adquirirá y el usuario las pagará mensualmente a través de la planilla de luz, por un lapso de 3 años. Según el anuncio, habrán tres tipos de cocinas a escoger: de dos quemadores (aunque técnicamente ya no se llaman quemadores), de cuatro quemadores y de cuatro más horno, por cada una se pagará mensualmente 6 dólares, 9 dólares y 18 dólares, respectivamente. La idea es reemplazar 3 millones de cocinas.

Esto significa que si un hogar escoge el primer tipo de cocina tendrá que pagar 216 dólares, por la segunda, 324 dólares y por la cocina con cuatro quemadores y horno 748 dólares. Hoy en el mercado las cocinas a gas se venden a un promedio de 500 dólares, y hay también las más económicas que se encuentra por menos de 100 dólares. Es decir, la cocina eléctrica más barata duplica a la más barata a gas, tomando en cuenta también que todo aparato electrónico, como son las cocinas a inducción, dependiendo de los fabricantes y de la calidad tiene un tiempo de vida generalmente corto.

Por otro lado, para incentivar el cambio de cocinas, el gobierno ha anunciado que se entregarán gratuitamente 100 kilovatios mensuales a quienes adquieran estos artefactos.

En la actualidad, el precio oficial del tanque de gas de 15 kg es de 1, 60 dólares, sin embargo, por las utilidades que tienen los distribuidores, éste sube hasta 3 dólares, y es más caro en las zonas rurales. El presidente Correa señaló que eliminado el subsidio al gas en el 2016, éste pasará a regirse por precios internacionales. Como referencia, en el Perú cuesta 19,68 dólares, en Colombia 25,87 dólares.

Es evidente que al adquirir la cocina eléctrica más barata (de 6 dólares mensuales), la mayoría de ecuatorianos ya estarían duplicando lo que destinan de sus ingresos para la compra del tanque de gas, pero además no está claro si el incentivo de los 100 kilovatios durará solo hasta que se complete el pago de las cocinas; de ser así, en los próximos años los ecuatorianos deberán añadir a sus gastos el costo de esta energía, que hoy cuesta 0,16 centavos de dólar cada kilovatio/ hora.

El gobierno ha señalado que en los próximos años, al ponerse en funcionamiento varias centrales hidroeléctricas, el Ecuador duplicará su producción de energía eléctrica y que estará incluso en la posibilidad de exportarla. De hecho esta es una energía más barata, por lo que se puede deducir que el precio del kilovatio por hora debería ser también más barato, sobre todo para la mayoría de la población. Sobre esto el gobierno no ha hecho ningún pronunciamiento.

Los efectos de la aplicación de estas medidas no se serán inmediatos, pues el gobierno se ha planteado realizarlas aplicando la vieja política del reformismo neoliberal: el “gradualismo”, que significa ir paulatinamente golpeando la economía popular.

De hecho los sueldos y salarios se verán disminuidos en su capacidad de compra, tendrán que destinar menos recursos para adquirir los productos de primera necesidad, para educación, la salud y gastar más recursos a la compra de estos artefactos y en el pago por el consumo de energía eléctrica. Si estos son los efectos para los ecuatorianos, que cuentan con un salario básico de 340 dólares mensuales, la situación para quienes reciben 50 dólares mensuales por el Bono de Desarrollo Humano, que suman cerca de 2 millones de pobres, será desastrosa.

La eliminación del subsidio al gas siempre estuvo en los planes y políticas de los gobiernos neoliberales, derechistas, socialdemócratas, populistas, todos ellos respondían a las recomendaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, signadas en las odiosas “cartas de intención”, todos ellos intentaron aplicar esta medida, pero tuvieron que retroceder ante el rechazo de la mayoría de la ciudadanía que percibía un grave deterioro a sus condiciones de vida.

Tal parece que el gobierno de llamada revolución ciudadana no va a ser la excepción.

Fuente: nodo50.org/opcion

 

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