Reflexiones y dilemas sobre el estado la democracia y la participacion, Tercera parte

6 mayo, 2014

Imagen-Reflexiones y dilemas sobre el estado la democracia y la participacion, Tercera parte

Por Tomas Rodríguez León

DEMOCRACIA, BUROCRACIA Y PARTICIPACION

La democracia liberal siempre fue restringida se construyo en la realidad desde una relación vertical y centralista en la economía o en las relaciones sociales. El sufragio electoral mistificó la participación política logrando el consenso aparente; el ejercicio esporádico de la elección por voto legitimó la gran apariencia. En la práctica, la democracia se redujo al evento eleccionario. La delegación de poder y la representación parlamentaria se desenvolverían por los andariveles de los intereses de clases, la participación del conjunto social en la opinión y la decisión cotidiana no contaran más.

La ficción de inclusión se ahonda, las masas participan en todos los eventos políticos culturales y deportivos; nadie se escapa de “participar” en efectos-eventos. Participación sin decisión que privatiza decisión y destino. La sociedad civil débil sin participación, e impedida de tomar decisiones, delega a tribunos y dirigentes las funciones del poder. El divorcio entre participación y democracia se reproduce en la diversidad de formas de exclusión e inmovilidad que llegan a reducir al máximo la interlocución. El silencio es la necesidad última del poder y el sufragio es la más perversa legitimación del dominio, porque el poder habla y el pueblo vota.

Autogobernarse en la cotidianidad y el entorno son consustanciales a la aspiración de la libertad, y son precisamente sobre estos ejes donde actúa el Estado que se apropia o dispone de una forma de plusvalía existencial de pueblos y personas. Lo gobierna todo y extrae ventajas de esta subordinación. La autogestión usurpada y deformada por los neoliberales debe ser reivindicada en el marco libertario como autonomía. El marxista italiano Antonio Granmsci insiste en la constitución de una red de instituciones de autogestión en ciudades y aldeas, propuesta para obreros industriales y poblaciones rurales. Según Granmsci, los consejos obreros corresponden de mejor manera que los sindicatos a una propuesta de autogestión proletaria, y desde los consejos obreros deben promoverse asambleas donde no solo los representantes elegidos sino todos los trabajadores se estrenan en el ejercicio del poder.

ESTADO Y DEMOCRACIA

La fortaleza de los estados se ha elaborado sobre guerras, genocidio, purificación racial y legitimación del delito contra individuos y colectivos humanos. Su denominador común es la violencia porque El estado tiene como principio la dominación y, como medio, la violencia. Cuando los crímenes de los estados se hacen evidentes se habla de excesos, cuando los delitos proceden de la sociedad, de los grupos de contestación o los individuos, son calificados como horrores o terrores. Existe en todo estado político (ni siquiera en su forma democrática más alta puede hacer posible la emancipación humana. C Marx) un sistema construido de manipulación que actúa de modo eficaz; el discurso democrático y el orgullo nacional. Quienes osen atreverse contra la democracia y la nación son criminales a exterminar.

En el subconsciente de las masas la ideología fluye, estas se entusiasman o espantan con las verdades creadas. El amor no correspondido a la democracia o a la nación hace éxtasis en los oprimidos. Nación y democracia emblemáticamente son los rostros visibles de una subjetiva adoración que se registra como necesidad irreductible, más en los desposeídos que en los poderosos (los pobres asumen la “esperanza” por la nación y la democracia). Pero así, como es fácil hacer digerir de amor a la democracia o a la nación, no lo es tan fácil frente al estado, pues éste nunca ni en forma ni en contenido fue gracioso, sino siempre fue expresión representativa de burocracia y sometimiento.

Los pueblos sienten un odio latente hacia el estado. La ideología de dominación se camufla en la conciencia de las masas, activando mecanismos de naturalización. Cuando los gendarmes del estado reprimen y matan, la acusación máxima es que se le fue la mano, el servicio militar es derecho y amor patricio, pero cuando las guerrillas hacen lo mismo es espanto y crueldad. Es decir el estado sin ser amado es asumido como mal necesario de la civilización.

BUROCRACIA Y PODER

La burocracia es la antítesis de la democracia real y la síntesis de la democracia formal. El carácter delegativo y o representativo del ejercicio de los derechos y las prácticas sociales es medular “las voces de los que no tienen voz”. Deposita la interpretación, el liderazgo, la confianza o el mandato en los tutores del estado, llámense funcionarios, diputados, dirigentes sociales o sindicales o simplemente administradores de gestión, que ya no solo administran sino que resuelven por todos y sobre todos.

La democracia burguesa es consustancialmente burocrática por la estratificación productiva y política, como diría Luckas, es consustancial a la sociedad capitalista pero es una patología en la sociedad socialista. La izquierda, originariamente anti estatal y anti burocrática, cuando ha tomado el gobierno y ha fortalecido el estado demostró ser tan burocrática como la misma burguesía, y en esa misma medida su tendencia ha sido ser menos democrática. La burocratización política y económica de la URRS engendró una casta burocrática con poderes omnímodos que sembró una ideología de centralismo burocrático.

Los efectos de la burocracia se revierten desde las instituciones hacia lodos los espacios de organización de la sociedad. La burocracia no solo expresa los intereses de las clases dirigentes sino que, además, consolida la división entre trabajadores manuales y administradores, arrogándose espacios y derechos de opresión que la sitúan como poder frente a los que están fuera de su esquema. Burguesía y burocracia resienten la vida de los pueblos, burócratas socialistas también forman una expresión de exclusión y sometimiento que no siempre la izquierda rechazó. La burocracia no llega a ser un sistema, porque no configura un todo inter actuante de elementos que lo explican o lo justifican, no es un modelo implícito de gestión, es la hiperplasia tumoral de la división perversa entre trabajo intelectual y trabajo manual ya combatida por el sueño marxista. La burocracia es una enfermedad.

No siempre la burocracia es sinónimo de ineficiencia, la burocracia puede asumir méritos desarrollistas, tampoco burocracia es necesariamente sinónimo de holgazanería, de hecho hay burócratas muy trabajadores. No obstante, la burocracia tiene dos expresiones deformes; su naturaleza excluyente que impide el ejercicio libre, y su innecesaridad histórica que encuentra su justificación, no como recurso de calidad sino de fuerza. La burocracia no puede ser sin dominación. La burocracia se reproduce en donde la izquierda tiene incidencia. Nadie tiene más esperanza de vida política que un dirigente político de izquierda, nadie se prolonga tanto como un dirigente popular y sindical de la izquierda. Este hecho sin ser potestativo de la izquierda, justifica los ataques a la misma y ahonda su prestigio antidemocrático. Pero, además, la suerte de la izquierda es mala por su apuesta “de principios’ en defensa justamente de los espacios en donde la burocracia sentó bases estratégicas: la administración pública.

Luchar contra la burocracia en todas sus manifestaciones es tarea revolucionaria, es una lucha democrática que confronta contra a burócratas extremos que alejan y no aproximan el advenimiento de la sociedad socialista de eficiencia y solidaridad.

DEMOCRACIA SIN PODER

Lo económico, lo informático, lo cultural tienden a trasformar el mundo en una aldea global y este camino irreversible es también una oportunidad para democratizar la vida cotidiana. La socialización obligada de canales y medios, la masificación de la información y la cultura de comunicación, son factores positivos para descomponer las pretensiones dominantes de los pensamientos únicos y uniformes. La burocracia antidemocrática y el estado centrista no pueden superar las contradicciones que le antepone la realidad. Estandarizar y obligar con normas que pretende la aceptación disciplinadora y gendarme de la autoridad, son actos perversos para la democracia.

El mundo de la globalización, ha desatado contradicciones como estas:

La internacionalización de la economía en oposición a la reactualización de los nacionalismos extremos,
La difusión democrática en oposición a las verdades oficiales,
La descentralización en oposición a la omnipresencia de los poderes centrales y la pobreza periférica,
La equidad internacional en oposición a la presencia del imperialismo,
La valoración teológica del mercado en oposición a la incapacidad de naciones, pueblos e individuos para integrarse al mismo,
La convocatoria insistente a la participación en oposición a la cada vez mayor centralización de las decisiones.

El socialismo que debe triunfar por ser una propuesta coherente, libertaria y justiciera. No puede ser la continuidad del socialismo real con sus errores, ni el nacional socialismo del siglo XXI reencauchando el capitalismo con el rol autoritario del estado y el rol autoritario del mercado. El socialismo es democracia y libertad o no es nada porque el Capitalismo sin equidad y la versión de socialismo burocrático sin resolver la participación democrática no tienen salida.

Democracia, equidad y desarrollo. Desarrollo con equidad y equidad con desarrollo. Desarrollo con libertad y democracia como garantía de equidad es la única alternativa de la izquierda.

La utopía de la revolución tendrá su máxima exposición en la libertad porque democratizar revolucionariamente la sociedad es el camino para llegar al poder distribuido.

Fuente: lalineadefuego.info

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