Espana: Encarna Molina “El inmigrante solo se integra si puede comer”

7 mayo, 2014

Imagen-Espana: Encarna Molina "El inmigrante solo se integra si puede comer"

Encarna Molina dice que ha sido un lujo haber trabajado de maestra. Pero lo que le ha entusiasmado por encima de todo ha sido buscar condiciones de vida igualitarias y justas para grandes y pequeños. En eso está ahora.

Encarna Molina (Laujar de Andarax, Almería. 1946) es una maestra jubilada que, tras cumplir su etapa laboral, ha cambiado el mundo de los niños por el de los adultos. Es voluntaria en la entidad Nou Barris Acull Sur, ubicada en el centro cívico de Can Basté, y enseña a los inmigrantes. En estos tiempos de vallas fronterizas desgarradoras para los que buscan una vida más dulce, siempre hay una bocanada de aire solidario.

-¿Con qué herramientas trabaja para facilitar la integración?

-Tenemos grupos de clases de castellano, catalán y también de alfabetización. Muchos llegan con carrera universitaria y otros no han ido nunca a la escuela, solo tienen el soporte auditivo y no el visual, por eso hay clases de alfabetización. Son personas de Pakistán, Marruecos, Georgia y Siria…

-El exilio por la guerra.

-Creo que sí, que han huido del conflicto porque al observarlos compruebas que viven un proceso de sufrimiento. Antes de la guerra no teníamos ninguno de esta nacionalidad y ahora solamente en el centro cívico de Can Basté hay cinco sirios y todos ellos tienen estudios.

-¿Qué motiva a los inmigrantes a escolarizarse?

-Generalmente la necesidad. Algunos vienen a clase porque necesitan legalizar papeles y les exigen un certificado, y otros vienen año tras año porque se sienten bien y se relacionan. La casuística es muy diversa.

-¿Por ejemplo?

-Las mujeres. Muchas acuden porque sus hijos les llevan notas y deberes de la escuela y no les pueden ayudar porque no entienden el catalán. Por eso se apuntan a las clases. De las 20 personas que están estudiando catalán, la mayoría son madres de alumnos. También hay alguna abuela que viene para poder comunicarse con los nietos que está cuidando.

-¿El conocimiento del idioma facilita la integración?

-La integración depende del trabajo. Se integran mejor los que tienen un empleo, el resto están más pendientes de poder comer y solo se integran si pueden hacerlo. Hay familias que van muy pero que muy justas de dinero. En los talleres de cocina que organizamos, algunos no puede pagar los 50 céntimos que cuestan los ingredientes. La gente está comprando lo mínimo y se nota. Abren nuevos locales, pero enseguida cierran.

-La crisis no respeta ni a los más pequeños.

-Los alumnos de las escuelas del distrito que tienen becas de comedor –la mayoría de las cuales solo cubre el 50%– únicamente comen en el comedor escolar la mitad de los días para que les cubra la beca y la familia no tenga que pagar la otra mitad.

-Este contexto de precariedad es caldo de cultivo del racismo.

-El movimiento asociativo es consciente de que los inmigrantes han sido las primeras víctimas de la crisis económica. La gente, sin embargo, los ve como una amenaza. Cuando la población autóctona tiene dificultades para vivir siempre tiende a buscar un chivo expiatorio.

-Sin trabajo y con la familia lejos, ¿qué les queda a los inmigrantes?

-Los parados de aquí tienen el apoyo familiar y los extranjeros están solos, no tienen ningún respaldo, nada en lo que cobijarse. Esa es la gran diferencia entre unos y otros. Los inmigrantes son, además, los más afectados por la crisis del sector inmobiliario que les ha castigado muy fuerte. En muchos casos compraron pisos a precios carísimos y ahora no valen nada y, además, en algunos casos, hicieron de avalistas de otros compatriotas que querían comprase un piso. Por eso, la mayoría de los desahucios son de población inmigrada.

Más Información: elperiodico.com

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