El Ecuador esta en deuda con Clever Jimenez

14 mayo, 2014

Imagen-El Ecuador esta en deuda con Clever Jimenez

Por Martín Pallares

A Cléver Jiménez la sociedad ecuatoriana le debe algo que está invisible en el debate que gira alrededor de si el gobierno debe o no acatar las medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, o si finalmente es culpable o no de haber afectado la majestad del Presidente de la República.

Jiménez, hay que recordarlo y reconocerlo, es quizá el único ecuatoriano que formalmente y mediante instrumentos judiciales ha hecho algo para que se investigue y se descubra exactamente qué ocurrió aquel 30 de septiembre del 2010.

Como asambleísta cumplió con la más básica responsabilidad que le obligaba su cargo y que consiste en exigir a los organismos del Estado que investiguen qué ocurrió aquel día en que varias personas murieron de forma absurda. Han pasado ya casi cuatro años y casi nada se sabe de lo ocurrido por fuera del discurso inflamado y paranoico de los dueños del poder.

Ni siquiera existen pistas creíbles sobre qué ocurrió con las balas que cegaron la vida de más de un ecuatoriano. Los organismos del Estado, que estaban obligados a darle una explicación a la sociedad, entre esos la Fiscalía, han fracasado estrepitosamente en cumplir con su obligación y sus responsables no han respondido por su inoperancia. Por haber intentado cumplir con su deber, Jiménez no solo que fue despojado de forma arbitraria de su inmunidad y de su cargo, sino que fue condenado a prisión.

Curioso fin para quien pretendía cumplir con el trabajo al que constitucionalmente estaba obligado. La sociedad ecuatoriana y el Estado han fracasado hasta hoy en encontrar a los responsables de aquel triste episodio. Jiménez fue uno de los únicos, si no el único, que exigió al Estado que lo esclarezca.

Hasta hoy, la única verdad que se ha impuesto es que la dignidad del Presidente tiene más valor que el derecho de los ciudadanos a saber qué ocurrió con las vidas de quienes murieron aquel día.

Es posible que Jiménez no hizo su trabajo de la forma más expedita posible y que incluso afectó la dignidad del Presidente en el intento, pero lo que hizo fue lo menos que podía haber hecho, cosa que no podía decir la Fiscalía, por ejemplo. Y en eso, los ecuatorianos le tienen una inmensa deuda.

Fuente: elcomercio.com

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