Ecuador: ¡Que doble moral!

16 mayo, 2014

Imagen-Ecuador: ¡Que doble moral!

por Guido Proaño A

Para Rafael Correa la sobrevivencia de los pueblos no contactados es menos trascendente que una pelea de gallos, incluso la función que cumple como Presidente de la República parecería considerarla de menor jerarquía. Si eso no es así, entonces la incoherencia marca la pauta en la gestión presidencial.

Esa conclusión surge al observar la conducta gubernamental frente a dos temas que han captado la atención en estas semanas: el pedido de consulta popular por el caso Yasuní-ITT y la eventualidad de introducir en la Constitución la figura de la reelección presidencial indefinida.

Correa ha sido tajante: no hay necesidad de consulta popular, pues, en el primer caso, asegura que él tiene atribuciones para decidir sobre la explotación petrolera, y en el segundo caso sostiene que basta que la Asamblea apruebe una enmienda constitucional. Recordemos que para decidir el funcionamiento de casinos o si se mantienen las peleas de gallos convocó a referéndum en abril de 2011.

Con ese estilo que expresa prepotencia y menosprecio, en abril pasado, respecto del Yasuní manifestó no tener miedo al pronunciamiento popular, pero que no caerá “en la trampa de estos colectivos que se hacen llamar sociedad civil”. “Yo también soy sociedad civil”, dijo, y no encontró un argumento mejor para desacreditar el pedido que “el tema se había politizado” y que de no haber sido así “probablemente hubiera llamado a consulta popular”.

Sin embargo, su malabarismo verbal no puede ocultar una decisión tomada con antelación. El 15 de marzo el presidente exclamó: “por qué consultar sobre decisiones que tengo toda la atribución para tomar constitucionalmente”. El asunto quedó claro en ese momento y el Consejo Nacional Electoral, CNE, no hizo otra cosa que tomar cartas para cerrar el paso al pedido de consulta suscrito por más de 750 mil ecuatorianos.

El seguimiento al discurso presidencial en este tema nos permitiría abundar en informaciones y detalles de cómo Correa ha manipulado el asunto con sobrado cinismo. Mas, hay un punto que no debemos obviarlo. El 8 de enero de 2011, en una de las consabidas sabatinas, Correa anunció que “llamará a consulta popular si la iniciativa Yasuní-ITT fallara”. ¿Cómo califica el presidente a esos cambios de opinión? …Ah, sí: ¡Qué doble moral!

El hecho es que en las filas gubernamentales hay miedo al pronunciamiento popular respecto del tema Yasuní y de la misma reelección presidencial. Los resultados de los comicios del 23 de febrero advierten el descontento existente en amplios sectores de la población. Alrededor del 72% de ecuatorianos votaría a favor de mantener intocado el Yasuní, de acuerdo a estudios de opinión, y una nueva derrota electoral podría provocar la pérdida del control que en la actualidad el gobierno tiene sobre la población en base a mecanismos clientelares y coercitivos, y el descontento social reprimido se expresaría en manifestaciones abiertas de protesta.

Impedir la consulta popular es un mecanismo de autodefensa gubernamental; pero todo tiene su costo. Esa actitud antidemocrática no hace más que fermentar el descontento que más temprano que tarde romperá el dique que lo retiene.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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