Una amistad inolvidable [EcoCine]

30 mayo, 2014

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Del director que nos presentó La Marcha de los Pingüinos, una historia que se desarrolla en un entorno documental; destaca la belleza y la magia de la naturaleza.

Durante la infancia — y si nuestro entorno lo permite — creamos una conexión especial con la naturaleza. Observamos la belleza en lo más simple, disfrutamos aquellos detalles que el dinero no puede comprar; desde las gotas de rocío que encontramos en el pasto, un hermoso campo lleno de flores, hasta un simpático animalito con costumbres peculiares. Pero, en algún momento, confundimos el disfrutar con el querer y el querer con el poseer.

Después del gran éxito obtenido con La Marcha de los Pingüinos (Le marche de l’empereur), el director  Luc Jacquet presenta Una amistad inolvidable (Le renard et l’enfant) una bella producción en la cual aprovecha al máximo los paisajes mágicos del bosque, que destacan gracias a una cinematografía documental, y sirven como escenario para las aventuras de una niña que crea una conexión muy especial con un zorro.

Basada en una experiencia personal, nos cuenta la historia de una niña de 10 años que vive con sus padres — a los que nunca vemos a cuadro — en una cabaña en medio del bosque. Un día, en su camino rumbo a la escuela, observa a un zorro. Como respuesta natural el animalito huye al notar la presencia del “humano”. Sin embargo, la niña anhela verlo otra vez.

Así la niña pasa más tiempo en el bosque, observando a la naturaleza y sus criaturas; eventualmente, se reencuentra con el zorro. Surge una confianza entre el animal y la niña, tal que le permite formar parte de su vida, la acepta en su entorno. Surge algo especial, una amistad que no se puede explicar de entrada y que deja una hermosa lección de vida.

Basada en una experiencia personal, nos cuenta la historia de una niña de 10 años que vive con sus padres — a los que nunca vemos a cuadro — en una cabaña en medio del bosque. Un día, en su camino rumbo a la escuela, observa a un zorro. Como respuesta natural el animalito huye al notar la presencia del “humano”. Sin embargo, la niña anhela verlo otra vez.

Así la niña pasa más tiempo en el bosque, observando a la naturaleza y sus criaturas; eventualmente, se reencuentra con el zorro. Surge una confianza entre el animal y la niña, tal que le permite formar parte de su vida, la acepta en su entorno. Surge algo especial, una amistad que no se puede explicar de entrada y que deja una hermosa lección de vida.

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Más Información:  veoverde.com

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