“Un bandido poderoso domina facilmente a cien bandidos pequeños”

3 junio, 2014

Imagen-“Un bandido poderoso domina facilmente a cien bandidos pequeños”

Por: Arturo Prado Lima

La frase que me sirve de título para esta nota es del sanguinario Carlos Castaño Gil, comandante general de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, asiduo seguidor de la ideología de Álvaro Uribe Vélez. Se la dijo al periodista Mauricio  Aranguren Molina, al explicarle que él dominaba a los jefes de las bandas criminales de Medellín autorizándolos a asaltar un vehículo de transporte de valores mensualmente. Esa era la táctica del gran criminal colombiano para mantener control sobre los bajos mundos de la ciudad y del país.

Me acorde de esto cuando Andrés Sierra, en una entrevista reciente al Canal Tele sur, afirmó que Álvaro Uribe “no solamente era un gran político y hombre de dinero, sino que también era un gran bandido” El bandido más grande de Colombia, digo yo, no el Gran Colombiano. Este último título ultraja la historia de un país.

Pues, este poderoso bandido, con un prontuario de más 250 demandas a nivel nacional e internacional ha sido capaz de dominar a cien, y estos cien a cien cada uno, empezando por industriales, banqueros, terratenientes, medios de comunicación, políticos y bases obreras y campesinas azotadas por la miseria y el desarraigo del conflicto armado, culminando con las bandas armadas que siembran de cadáveres las calles y campos de Colombia.

Un bandido capaz de paramilitarizar al país. Su paracandidato, sus parasenadores, pararepresentamntes, paradiputados, paragobernadores, paraconcejales y paraalcaldes; sus paramilitares, parapensadores y parajueces están dispuestos a seguir viviendo de la guerra y para la guerra. No conciben la vida sin ella, es su sustento, su pasión, su industria, su empresa privada, y por ella viven y mueren cada día.

Estos bandidos y parabandidos se regocijan en producir ilegitimidad política, caos institucional, confusión popular, miedo colectivo, esperanzas falsas. Es decir, ciudadanos y ciudadanas fácilmente manejables y al servicio de oscuros intereses que sólo traen muerte y desolación al país.

Este poderoso bandido, que seguramente, cuando la justicia internacional, más temprano que tarde, lo ponga en su sitio, se regocija de producir huérfanos, viudas y viudos. Se la juega para producir pueblos nómadas, refugiados políticos internos  y externos, desheredados de sus tierras y su cultura, apátridas desolados, criminales sin conciencia y asesinos a sueldo para quienes el valor de la vida humana sólo es medible en dinero.

De triunfar su títere en las próximas elecciones, el parapaís será una realidad, y esa realidad nos llevará de bruces a otro medio siglo de oscurantismo y guerra. No. La inteligencia humana no debe en estos momentos ponerse al servicio de la guerra, al servicio del asesinato en masa, al servicio de las masacres, de las intimidaciones. Pongamos un voto para darle la oportunidad al pueblo colombiano de construirse como país y como patria, como sueño y como anhelo, como proyecto y como meta.

Habrá otros Jorge Luis Borges que se encargaran de incluir a estos falsificadores de la realidad en la “Historia universal de la Infamia”. Pero mientras esto suceda y la parajusticia colombiana y la justicia Internacional se sacan el miedo y la venda de los ojos, no le demos la oportunidad a estos bandidos señores de la guerra de que se apoderen de las instituciones del país para desde ellas seguir proclamando la muerte, la desolación y el crimen.

Nos merecemos una oportunidad de paz y podemos dárnosla nosotros mismos este 15 de junio. También los otros actores de la guerra deberían hablar claro y enfrentar este desafío de la ultraderecha nacional e internacional con mensajes claros a la población que en estos momentos está siendo engañada con el cuento de que la guerra es el único camino para conseguir la paz.

Si un bandido poderoso es capaz de dominar a cien bandidos más pequeños, pues un amante de la paz, como usted, estoy seguro que podrá influenciar a cien personas más con la causa de un país sin odio, sin guerrillas, sin narcotráfico, sin tortura.  Podrá, seguramente, hablarles de un país donde el verde es de todos los colores, y donde la paz con justicia social sea la tarea primordial de la existencia.

@arturopradolima

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