Ecuador: No todo lo que se vende afuera se consume adentro

9 junio, 2014

Imagen-Ecuador: No todo lo que se vende afuera se consume adentro

Durante las últimas semanas, los ecuatorianos hemos sido objeto de una agresiva campaña publicitaria mostrando al presidente.

Correa con la birra y la toga, atuendos simbólicos de quienes obtienen el doctorado Honoris Causa, título honorífico que conceden las universidades a todas aquellas personas con méritos excepcionales, por sus contribuciones a las artes, a las letras o las ciencias, o a quienes hayan realizado una labor de extraordinario valor para el mejoramiento de las condiciones de vida o del bienestar de la humanidad.

Los atributos que han destacado quienes apadrinaron este nombramiento son las contribuciones a la educación y a la reducción de la pobreza.

Hay que reconocer el buen trabajo que han hecho en este sentido los funcionarios de la Cancillería y los publicistas del gobierno para posicionar a nivel internacional la imagen del Presidente, no cabe duda que la combinación de producto y atributo ha sido bien manejada: un Presidente que ha logrado el “milagro ecuatoriano”. Tal parece que el impacto buscado con todos estos reconocimientos del mundo académico es que los ecuatorianos pensemos que no hay nada más maravilloso que seguir gobernados por tan ilustre Presidente, quizás el único con tantos honoris causa.

Sin embargo, no todo lo que se vende afuera es lo que se consume adentro. Mientras el mandatario recibía su nuevo honoris causa en Chile, en el litoral ecuatoriano miles de madres de familia deambulaban con lágrimas de indignación, buscando un cupo para el ingreso de sus hijos a las escuelas y estos niños, lejos de contar con establecimientos confortables y seguros, tuvieron que iniciar clases en campamentos improvisados; y qué decir de los miles de jóvenes que se quedaban fuera de las universidades.

Mientras afuera se exhiben cifras de un país maravilloso, casa adentro cerca de dos millones de pobres sobreviven con un bono de 50 dólares mensuales; y se ha iniciado un plan, en concordancia con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para la elevación del precio de los combustibles, la electricidad y la eliminación del subsidio al gas.

Mientras afuera se habla de democracia, casa adentro se configura un gobierno dictatorial, que persigue y encarcela a quienes lo critican, que amenaza con invadir militarmente los territorios ancestrales del pueblo Sarayaku y militariza poblaciones como Intag, cuyo pueblo defiende elderecho a su tierra y se oponea la minería a gran escala. El derecho de participación de la ciudadanía, que reclamaba una consulta popular fue impedido fraudulentamente al anular las firmas del colectivo Yasunidos, impidiendo que el pueblo se pronuncie democráticamente, con su voto, sobre un asunto de gran importancia como es la explotación del Yasuní.

Casa adentro, la persecución política crece y se acentúa la criminalización de la protesta social y de la pobreza, los espacios y derechos democráticos garantizados por la Constitución se restringen cada día, dejando como camino que las calles y plazas sean los espacios de expresión de los pueblos y sus organizaciones.

Quincenario Opción

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