Rafael Correa en el mundial, en Colombia, en Venezuela… en la region

22 junio, 2014

Imagen-Rafael Correa en el mundial, en Colombia, en Venezuela… en la region

Como “un poco injusta” calificó Rafael Correa a la protesta del pueblo brasileño contra Dilma Rousseff. Es decir, fue a cuestionar a los brasileños, en su propia casa, lo que hacen por defender su vida contra el insultante despilfarro de recursos, en lo que ha sido catalogado como el mundial más caro de toda la historia.

Y Como para justificar lo que parecería un abuso de sus funciones de primer mandatario al haber ido a la inauguración del mundial, añadió: “nuestra presencia aquí es para mostrarle nuestra solidaridad” (a Russeff). ¿Requiere solidaridad la Presidenta o los brasileños que sufren una brutal represión a manos de la policía y las Fuerzas Armadas?

 En la lógica “revolucionaria” de Alianza País, una represión como esa es absolutamente necesaria, por ello las reformas a la Ley de Seguridad del Estado, que pone a militares fuertemente armados en las calles; o la construcción de más y más cárceles, como si esa fuera la respuesta al problema de la inseguridad. Por eso los procesos judiciales y sentencias penales a dirigentes de izquierda, como el asambleísta Cléver Jiménez, por hacer ejercicio de su libertad de expresión, de sus funciones fiscalizadoras de asambleísta; por haber pedido que se investigue algo que la Comisión del 30S ni siquiera menciona: ¿quién ordenó disparar al hospital de la Policía el 30S?

 Es obvio que le parecerán injustas las protestas en el hermano país, si aquí le parecen detestables. Aquí se supone que todos deben sentirse felices y hacer lo que el Estado dice y de la forma en que lo dice, so pena de sanciones. En Ecuador, protestar contra el gobierno es de golpistas, pues eso se colige del último informe de la Comisión que nombró el Presidente para que investigue los sucesos del 30S. Si los medios informan de la insatisfacción que siente la gente por determinadas políticas estatales, son parte de la conspiración. Hablar mal del gobierno o de cualquiera de sus políticas es “afectar la imagen del gobierno” con protervos intereses golpistas.

 En estos días se pudo ver una cadena (no se sabe si es exactamente eso) del gobierno cuestionando a Ecuavisa por elaborar noticias sobre los problemas de los estudiantes en los campamentos educativos que el gobierno presenta como revolucionarios. Solo miran lo malo, argumenta el video oficial, pues Ecuavisa reportaba la inexistencia de bar en esos campamentos. No hablaron de lo bueno, solo de que no había bar… Pero, ¿había o no había bar? Y si no hay

¿No se debe informar, porque  significa afectar la imagen del gobierno?

Claro que le parecerán injustas las protestas de los hermanos brasileños, porque la verdad que se pretende instituir es que en América Latina hay una “restauración conservadora”; es decir, el que la gente en Colombia no elija a Juan Manuel Santos, que es el candidato de preferencia del gobierno ecuatoriano, y elija al otro candidato también de derecha, significa que las fuerzas conservadoras se están restaurando. Se colige que, según la lógica de la revolución ciudadana, Santos es un hombre de izquierda; y nada más lejano a la realidad.

Esta “renovación conservadora”, que en el interior del país se puede combatir con leyes como el Código Integral Penal, procesos judiciales claramente favorables a las posturas oficiales, y con una propaganda atosigante; afuera se combatirá con mayor presencia del presidente Correa en esos procesos. Criticando, por ejemplo, a Nicolás Maduro por no haber podido hacer bien las tareas; respaldando al candidato Juan Manuel Santos con el anuncio de que el país brindará todo el respaldo al gobierno de Colombia en sus diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional, apoyando a Dilma Rousseff y criticando a los manifestantes en Brasil.

 La restauración conservadora existe, decía un ex funcionario del gobierno, y está dentro del mismo régimen. No suena equivocada la idea, si se mira el avance de las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea; la entrega del oro de la Reserva del Estado como garantía para nuevos créditos con los organismos multilaterales, organismos a los que el Presidente antes atacaba ferozmente; la elevación de las tarifas de la energía eléctrica, camino a la eliminación total del subsidio en esta área; el avance de la adaptación técnica para las cocinas de inducción, que tienen como propósito la eliminación del subsidio al gas; el trámite de un Código del Trabajo que hace lo que los neoliberales no pudieron en la larga y oscura noche: flexibilizar las relaciones laborales.

Y el listado de acciones podría seguir, de hecho va a continuar, porque en el camino están otras leyes más, como la de Recursos Hídricos, por ejemplo, que así no le guste al régimen, traerán conflictividad social; no golpismo, sino defensa de la vida, de los derechos humanos, de la Constitución, del Buen Vivir.

Quincenario Opción

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