Ecuador: Genio y figura hasta la sepultura

3 julio, 2014

Imagen-Ecuador: Genio y figura hasta la sepultura

El presidente Rafael Correa también puede cometer errores. La “revelación” la hizo Vinicio Alvarado, el cerebro político-comunicacional del gobierno, que tiene el reto de relanzar la idea de la revolución ciudadana en este período, y de renovar la imagen del primer mandatario, como el líder único que necesita el Ecuador para Carondelet, “per secula seculorum”.

 Son errores de un hombre apasionado por hacer el bien, afirma. Y de ese modo pretende relativizar escándalos que en otra época habrían costado la caída del mandatario. ¿Se dirá al final, que cosas como el retorno a la senda del Consenso de Washington, y retomar el endeudamiento con el FMI; o como someter al sector agrícola campesino a una esclavitud económica con la firma de un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, fueron “errores de buena fe”? Total, si el mismo Correa ha llegado a decir que Jamil Mahuad, por ejemplo, le cae bien y le da pena porque cometió el error de creer en malos asesores… Pues, en honor a los miles de ecuatorianos que fallecieron o fueron expulsados del país a consecuencia del feriado bancario, hay que decir que: “errores de buena fe” como ese, el Ecuador no puede seguir soportándolos.

 “Hay que potenciar la conciencia de que estamos caminando en un proceso revolucionario”, dice Alvarado, y con ello exhibe lo que será el discurso oficial en esta etapa; es decir, convencer a los ecuatorianos de que todo principio democrático, o vigencia de derechos deben someterse a la necesidad de afirmar el proyecto político, al que se le atribuyen los máximos valores éticos y morales del Ecuador.

 La racionalidad planteada es: el fin justifica los medios. Si la idea que previamente se intenta posicionar es que existe una restauración conservadora en marcha, un regreso al pasado oprobioso que nadie quiere ni siquiera recordar, lo lógico es usar todo medio posible, legítimo o ilegítimo, para evitar que ello suceda. Si Alianza País es débil, inconsistente, si los líderes formados a la sombra del primer mandatario no están a la altura de estas circunstancias, habrá que aceptar el desprendido sacrificio que el líder único hará, de lanzarse a la reelección. Claro, solo si hay la seguridad de que va a ganar, porque ya lo ha dado a entender así el mismo Correa.

 Entonces se entiende que la institucionalidad y todo el marco jurídico deba adecuarse a las necesidades partidistas de Alianza País y, por ende, personales del caudillo de esa organización. No cabe consultarle nada al pueblo, es la hora de gobernar casi por decreto, y de reprimir cualquier vestigio de pensamiento democrático, crítico, disidente. En esta lógica se enmarca el paquetazo de reformas a la Constitución que solo esperala pulsación de un botón en la Asamblea (porque de la Corte Constitucional no se esperan sorpresas).

 Mientras cerramos esta edición, las carreteras de la “revolución”, que se ofrecen a cambio de libertad, se pintan de diversidad y alegría, con la marcha por el agua, la vida y dignidad, que se acerca a Quito, y que seguro será leída por el régimen como uno de los miles de intentos desestabilizadores de esa “restauración conservadora”, que se ha creado como el fantasma al que los ecuatorianos deben temeroso pena de ser involucrados como parte de esa conspiración.

 El Presidente, “genio y figura hasta la sepultura”, como dice Alvarado, seguirá cometiendo “errores de corazón”, como el de apoyar a su primo Pedro Delgado, y se supone que todos deben no solo no criticar, sino hasta aplaudir.

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