Guerra e imperialismo en el siglo XXI

14 julio, 2014

Imagen-Ucrania: Tropas del Gobierno de Kiev atacan a prorusos atrincherados en el este

Por: Edgar Isch

Hace casi 100 años, en agosto de 1914, se inició la Primera Guerra Mundial. Antes, por supuesto, se habían dado conflictos armados entre naciones y pueblos, pero esta fue la primera vez en que se puede considerar que el planeta entero se vería implicado y transformado por una guerra. A su término habían muerto 20 millones de personas, se destruyeron imperios, la tecnología de guerra sería más destructiva y la humanidad vería nacer la primera experiencia socialista en la Unión Soviética.

Esta guerra tuvo unas particularidades históricas importantes. Se trata de la primera ocasión en que el imperialismo, como fase superior del capitalismo, emplea la guerra a gran escala como mecanismo de resolución de los conflictos entre las potencias y, al mismo tiempo, como mecanismo para superar la crisis del sistema a partir de un nuevo reparto del mundo. Fue precisamente la internacionalización del capital la que condujo a una guerra de esa magnitud y con tantos países participantes.

Cien años después, la historia continúa demostrando que imperialismo y guerra son inseparables. Hoy, tras los acontecimientos de Ucrania, muchos han vuelto a hablar de una guerra mundial. Aunque no parece un peligro inmediato, nuevamente se presenta como el resultado de las contradicciones interimperialistas. Algo que se vivió en las dos guerras mundiales y en la mayor parte de guerras nacionales, en las que los imperialistas y sus monopolios transnacionales han empleado por igual a sus propias fuerzas armadas como a las de los países dependientes, y ahora, crecientemente, a mercenarios y ejércitos privados.

Hace no muchos años, cuando caían los restos de la Unión Soviética revolucionaria y el muro de Berlín, se ofreció un “Nuevo Orden Internacional” en el que se dijo la paz estaba asegurada. Sin embargo, paz y guerra no son asunto de buenas intenciones o propaganda capitalista. Por ello este período de un siglo ha estado lleno de guerras y ellas han sido el resultado de contradicciones interimperialistas (como la brutal guerra que destruyó Yugoslavia y fragmentó ese país) o de afanes neocoloniales del imperialismo de poseer riquezas naturales de otros pueblos (como en las invasiones a Irak o Libia, o a través de ejércitos títeres en la guerra en el Congo por obtener Coltan, un valioso mineral necesario para implementos tecnológicos).

¿Nuevas guerras en formación?

La crisis del capitalismo global, que arrancó entre 2008 y 2009, no ha terminado. Su desarrollo se expresa también en la existencia de potencias imperialistas que ahora con más fuerza que ayer se contraponen a los países que habían mantenido la hegemonía global, especialmente Estados Unidos. Esta realidad desbarata las tesis sobre el “imperio” norteamericano o el “mundo unipolar”, con las cuales se quiso negar la existencia del imperialismo con las características analizadas por Valdimir Lenin en su obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo”.

La disputa entre Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Europa (tanto como Unión Europea como países que compiten entre sí), Canadá y Australia, ha pasado a una fase de visibilidad innegable. La multipolaridad imperialista es innegable, aunque tengan diferentes poderes y capacidades cada uno y alguno sea más fuerte que otros. Ese es el resultado del desarrollo desigual del capitalismo que precisamente Lenin explicara en su análisis del imperialismo.

Una de las características del imperialismo es establecer su área de influencia. Cada uno lo hace, extendiéndola lo que más puede para extraer riquezas naturales y del trabajo de otros pueblos, a los que colocan en la posición de países dependientes. Cuando las potencias se empiezan a pisar la cola y a disputar esas zonas de influencia, la guerra es una herramienta próxima. Por ello los últimos conflictos y, por supuesto, la posibilidad de una confrontación de escala global.

La relación entre crisis capitalista y guerra se observa en el alto número de conflictos alrededor del mundo. Veamos las intervenciones de Estados Unidos, en algunos casos con sus aliados, desde cuando cayó el muro de Berlín, que desmienten además que la globalización bajo el capitalismo podría traer señales de paz1:• Irak, 1991. Intervención de la OTAN con sanción de la ONU.

• Irak, 1991. Intervención de la OTAN con sanción de la ONU.
• Somalia, 1993. Intervención de USA y una serie de países con la sanción de la ONU.
• Yugoslavia, 1995. Operación de la OTAN sin sanción de la ONU.
• Afganistán y Sudán, 1998. Ataque militar unilateral de USA.
• Yugoslavia, 1999. La intervención de la OTAN sin sanciones de la ONU.
• Irak, 2003. Intervención de Estados Unidos y algunos aliados sin autorización de la ONU.
• Pakistán, Yemen, Somalia, 2002, hasta hoy. Ataques con aviones no tripulados sin autorización de la ONU.
• Libia, 2011. Intervención de la OTAN con sanción de la ONU

A esto habría que añadir una serie de operaciones, como la actual en Ucrania, contra Siria, contra Irán, que involucran otra serie de ataques, en los cuales se evita presentar a las tropas regulares de los países imperialistas.

Toda esta acción bélica conduce también a la creación de nuevas alianzas militares y amenazas entre las distintas potencias. Un ejemplo de ello está en que una OTAN más beligerante tiene instaladas 29 bases militares rodeando a Rusia2, mientras otro está en el posible acuerdo entre Japón y Australia, que amenazaría a China3. El jerarca ruso Vladimir Putin ha dejado claro que no se quedaran quietos ante las amenazas: “pero cuando hablamos de Ucrania y los bloques militares, por supuesto, no podemos no sentirnos molestos, porque en este caso sí, por ejemplo, si uniera a la OTAN su infraestructura militar se acercarían a las fronteras de Rusia, y no podemos mostrarnos indiferentes en este caso4”.

Por supuesto, los procesos anteriores involucran el incremento de los gastos en armamento, precisamente en momentos en los cuales los países imperialistas sufren la crisis de sus economías y reducen gastos sociales. Según estadísticas recientes del Instituto internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) el gasto en armamento militar mundial tiene una disminución aparente del 0.5% en 2012- 2013 aunque falta información de diversos países. Pero, en términos reales, la inversión militar asciende a 1.75 billones de dólares (1.75 millones de millones de dólares), lo que supone el 2.5% el producto interno bruto de todo el planeta. Un billón corresponde al gasto de la OTAN, liderada por Estados Unidos, país cuyo presupuesto militar es más alto que la suma del presupuesto de los 10 países siguientes, entre los que se encuentran China (con 11,5 mil millones de dólares) y Rusia (con 12,3 mil millones de dólares5.

Un dato de interés particular en el informe de SIPRI es que hay 23 países que han duplicado o más su gasto militar entre 2004 y 2013. Entre ellos se encuentra nuestro país, que en ese período tiene un incremento del 175% en el gasto en esta rama, ubicándose entre los 10 que más gastan en armas en la región de Latinoamérica.

Ahora bien, hay que tomar en cuenta que una novedad en nuestra época está en el crecimiento de formas de “privatización de la guerra”, mediante el uso de organizaciones de mercenarios. El llamado “mando central” de los Estados Unidos (USCENTCOM) ha reconocido que los mercenarios contratados en Medio Oriente y Asia central llegarían a unos 137.000, para distintas funciones, mientras el Departamento de Defensa al sumar los datos de Afganistán e Irak plantea que en el terreno estarían unos 175.000 soldados regulares y 190.000 mercenarios6

El negocio de la guerra involucra también a grandes empresas. Entre las 10 mayores, siete son de Estados Unidos y tienen venta de armas que van desde los 11.640 millones de dólares hasta los 36.270 millones para el año 2011.

Los hechos confirman que el capitalismo está íntimamente ligado a la guerra, característica que se acentuó desde el nacimiento de la fase imperialista. A cien años de la Primera Guerra Mundial, esta realidad no ha cambiado y se presenta con la misma o mayor peligrosidad para el destino de la humanidad.

Referencias bibliográficas

 1.

  1. RT actualidad. Intervenciones militares de EE.UU. en los últimos 30 años. Publicado 31 de agosto de 2013. http://actualidad.rt.com/ actualidad/view/104410- intervenciones-militareseeuu- ultimos-anos
  2. Tecnología militar, 2014. Conozca el mapa de las fuerzas de la OTAN cerca de las fronteras rusas. 8 de junio de 2014. http:// tecnologamilitar.blogspot. com/2014/06/conozca-elmapa- de-las-fuerzas-dela. html.
  3. Revista fuerzas militares del mundo, 30 de mayo de 2014. Un posible acuerdo submarino entre Japón y Australia pondría a China en alerta.
  4. Texto completo de la entrevista al presidente ruso Vladimir Putin por TF1 y Radio Europe 1. Junio, 2014
  5.  S IPRI, 2013. SIPRI Year Boojk 2013. Ar,maments, Disarmament and International Security.
  6. Berstein, Jorge, 2013. La mutación del sistema de intervención militar de los Estados Unidos. Publicado por lalineadefuego.info el 21 de marzo de 2013.

Fuente: nodo50.org

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