Ecuador: Las cinco apuestas (mas una) de Alberto Acosta

19 julio, 2014

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Alberto Acosta habla con la contundencia y la claridad de quien no debe nada. Su intervención en el Coloquio Internacional del Proyecto Alice marcó cinco sendas para avanzar hacia otras economías que rompan con la civilización de la desigualdad, esta que impone el capitalismo.

En su haber está la presidencia de la asamblea constituyente que construyó la visionaria e incumplida Constitución ecuatoriana de 2008 después de ser uno de los constructores de la propuesta política de Alianza PAIS que llevó a Rafael Correa al poder. Su anti extractivismo y su defensa del Buen Vivir lo ha puesto en la oposición ilustrada y popular a Correa. Desde allí sigue explicando y proponiendo alternativas para construir un verdadero socialismo en Abya Yala. “La mayoría de gobiernos que hablan de socialismo del siglo XXI en la región lo que están haciendo en la realidad es empujar la frontera del extractivismo”. Y, según Acosta, eso supone volver “a la matriz del colonialismo, que sólo trae más dependencia y subdesarrollo”.

“La perversidad del discurso del Gobierno de Ecuador es que propone salir del extractivismo con más extractivismo (…) la realidad es que es más fácil explotar la naturaleza que exigir a los ricos que paguen lo que le corresponde”.

Alberto Acosta está convencido de que hay alternativas a la “civilización de la igualdad”. Sólo hay que mirar a lo oculto para rescatar el Buen Vivir, el Ubuntu, la frugalidad feliz, la civilización de la selva de Vandana Shiva… como la queramos llamar. En esa línea, el economista ecuatoriano propuso cinco caminos + uno hacia otro modelo en su presentación en el Coloquio Internacional del Proyecto Alice sobre Epistemologías del Sur en Coimbra el pasado fin de semana.

El primero pasa por desmontar la religión del crecimiento económico como único motor de lo que llaman “desarrollo o progreso”. Eso se traduce en postcrecimiento en el Norte Global y como postextractivismo en el Sur Global.

La segunda línea planteada por Acosta es la desmercantilización de la economía, empezando por desmercantilizar la naturaleza, el trabajo, los bienes comunes..

La ruta continúa descentralizando la economía, devolviendo así el protagonismo y el control a las comunidades.
La cuarta apuesta combina la distribución de los ingresos y la redistribución de la riqueza, “y eso toca directamente el asunto del poder: hay que redistribuir el pastel para construir otro tipo de pastel”. Y la quinta consiste en democratizar la economía … o lo que es lo mismo: “re-politizar la economía”.

La ñapa, recordada desde el auditorio a Acosta, y muy relacionada con esa cuarta ruta es la despatriarcalización de la economía, “porque la democratización de la democracia y de la economía comienza en la casa” y con una revisión profunda que valorice la economía de los cuidados.

La tarea, según Acosta, es de supervivencia. Es decir, que “recuperar la vocación utópica de futuro” no es más que salvar el planeta y trabajar en una nueva civilización que permita “los buenos convivires” que nos lleven a la convivencia armónica con nosotros mismos, con la comunidad y con la madre tierra. “Por mucho que quieran, no somos robinson crusoes”.

La doble dimensión de trabajo para construir esa nueva civilización se antoja titánica, pero imprescindible y pasa por “asumir el presente como protesta [ante los brutales ataques del modelo capitalista extractivista, colonial y patriarcal] pero caminar al tiempo en los procesos de transición, que necesariamente van a ser largos”.

Pocos minutos después de que interviniera Acosta, el brasileño Paul Singer, histórico fundador del Partido de los Trabajadores y uno de los mayores impulsores de la economía social en Brasil y en la región, ponía un punto final que combinaba realismo y optimismo: “El mundo ya está siendo cambiado, pero no por nosotros, clases medias, académicos, intelectuales”, les decía a los más de 800 participantes en el coloquio internacional, “sino por los más excluidos: las mujeres, los negros, los indígenas y los jóvenes…”.

Fuente: rebelion.org

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