Ecuador: El Sumak Kawsay y El conocimiento

7 agosto, 2014

Imagen-Ecuador: El Sumak Kawsay y El conocimiento

Por Sebastián Endara

Me pregunto qué pasaría si en vez de invertir las inmensas cantidades de dinero para que los ecuatorianos hagan especializaciones en otros países, se invirtieran esos recursos para que fuéramos capacitados en las lenguas, la filosofía, las cosmovisiones, la cultura y las tecnologías ancestrales del Abya Yala, de las cuales se extrajo uno de los máximos hallazgos del pensamiento latinoamericano, como es el concepto de Sumak Kawsay en lengua Kichwa, o salvando las distancias, Buen Vivir.

Me pregunto qué pasaría si en vez de gastar tantos recursos y esfuerzos en traer PhDs de otras latitudes, invirtiéramos esos recursos en pagar los servicios y asesorías de cientos de anónimos Yachakuna, sabios curanderos/as, respetables ancianos/as, que han dedicado su vida a conservar la sabiduría de sus pueblos, para que desde su profunda visión y experiencia aporten en la construcción de nuevos procesos de investigación, formulación de políticas y cambios sociales cualitativos de nuestra sociedad, ligados efectivamente a la protección de la vida entera.

Me pregunto qué pasaría si esas carísimas  infraestructuras para el conocimiento “científico” estarían destinadas a ser centros de aprendizaje de los “secretos” lógicos, matemáticos y tecnológicos que encierran los vestigios y las modestas prácticas de la sabiduría andina, y si esos saberes antes de estar dirigidos a mejorar la competitividad de la producción dentro del mercado internacional, estarían dedicados a generar cambios en las formas de organización del ser humano donde predomine la equidad.

Me pregunto qué pasaría si los intelectuales y académicos, más que estar preocupados redactando “papers” que puedan ser publicados en revistas extranjeras, estuvieran pensando en romper con la historia colonialista y los moldes de la servidumbre intelectual que han hecho de nuestros pueblos, una masa en su gran mayoría explotada y auto concebida como “subdesarrollada”.

Me pregunto qué pasaría si los cambios sociales propuestos por la nueva matriz productiva no fueran realizados para alcanzar el desarrollo economicista del “primer mundo”, sino para hacer realidad la vida confortable y digna de todos/as, sin tener que soportar y encubrir las renuncias y contradicciones que el espejismo del progreso universal, impone.

Me pregunto qué pasaría si aquellas costosas consultorías internacionales realizadas por diferentes instituciones públicas, fueran reemplazadas por procesos participativos e inclusivos de decisión local, confiando en y respetando la visión de la gente.

Me pregunto qué pasaría si en realidad apostáramos como sociedad por construir, -y no solo desde las academias-, el Sumak Kawsay, si en realidad renunciáramos a los paradigmas del desarrollo, del crecimiento económico y del progreso como indicador de medición de nuestra supuesta evolución como especie ¿No sería una verdadera revolución?

Fuente: lalineadefuego.info

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