#Ecuador: La anhelada unidad

15 agosto, 2014

Imagen-#Ecuador: La anhelada unidad

Cuando el egoísmo y la soberbia han contaminado el alma de los hombres, actúan de manera necia y torpe, eclipsando toda posibilidad de triunfar en un conflicto común con el aporte de quienes se supone serían sus naturales aliados.

Hace varios años un amigo -ya fallecido- me comentó que viajó a Japón junto a otros dos funcionarios para dialogar con un grupo de nipones sobre acuerdos comerciales; como el grupo de asiáticos era numeroso (pasaban de doce), los ecuatorianos preguntaron quién era el jefe entre ellos, a lo que sus interlocutores respondieron que“ninguno”, pues todos tenían la misma misión y objetivo, estando la mitad de ellos encargados de negociar y la otra mitad solo de oyentes, por si en algún momento alguno de los negociadores falte; esto extrañó a los ecuatorianos que estaban acostumbrados a disputarse la dirección de la misión nacional.

Para lograr unidad en algo es necesario, en primer lugar, estar conscientes de la situación que se enfrenta, de lo que podría suceder si no se unen, que hay que renunciar a mezquinos protagonismos y que es necesario llegar a acuerdos en puntos básicos. Pero, hay razones que pueden impedir la integración de un elemento que presuntamente debería ser parte de esa unidad y, no obstante, rechaza su aporte; la primera es creer que él solo puede manejar la situación sin el concurso de otros y, la segunda, es ser aliado oculto de la otra parte, por beneficio o coacción.

Mas, cuando la amenaza es grave y altamente destructiva, no cabe la idea de que es mejor no intervenir, pues tal actitud solo debilitaría las posibilidades de éxito. Por esto, el primer paso que debe darse al buscar unidad entre varios elementos, es seleccionar con quiénes se puede contar.

Así como algunas especies de animales son un ejemplo sorprendente de unidad, su contraste lo representan ciertos dirigentes y “líderes” políticos y gremiales que con egoísmo y miopía intelectual menosprecian la unidad, pues su ambición personal es como una estaca clavada en sus ojos que los ciega y les impide alcanzar aquello que está al alcance de sus manos.

Todos hemos visto que en el fútbol a veces se pierde por el egoísmo de un jugador que, en vez de pasar el balón a un compañero bien ubicado, quiere ser él quien meta el gol y envía su disparo desviado; También hemos visto como una manada de búfalos huye aterrorizada por un león que solo persigue a uno de ellos, sin entender que juntos son mucho más fuertes y podrían derrotarlo.

La Unidad es algo que los sabios e inteligentes saben valorar, pues entienden que unirse en torno a un objetivo común, no es una opción, sino una obligación que aún ciertos animales la practican demostrando un comportamiento lógico. Las mangostas, por ejemplo, son pequeñas criaturas solidarias que se turnan en la vigilancia para prevenir las amenazas de algún depredador, e incluso, se han observado casos de heroísmo y  sacrificio para evitar que todo el grupo perezca.

La mayoría de ecuatorianos anhela la unidad para evitar que un régimen totalitario se enraíce en el país por décadas y nos hunda en un estado medieval, monárquico y sin libertades; ¿será nuestra clase política lo suficientemente inteligente para lograr esa unidad?.

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Por: William Sánchez Aveiga.

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