Ecuador: Economia, El TLC o Acuerdo Comercial, un pulpo maquillado

20 agosto, 2014

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Por: Redacción Opción

El 17 de julio se cerró el Acuerdo Comercial Multipartes entre Ecuador y la Unión Europea, el Ministro de Comercio Exterior, Francisco Espinoza y demás representantes (empresarios) ecuatorianos fueron elogiados por las negociaciones, que según el gobierno y el sector industrial han sido exitosas y con grandes beneficios para el país.

Según las palabras del primer mandatario, el Ecuador tiene mejores condiciones que Colombia y Perú que firmaron el Acuerdo el año pasado.

Esa opinión no es compartida por los sectores organizados, ambientalista y analistas políticos que ven con mucha preocupación que por la campaña mediática abombante del gobierno, y por los bonos, tiene apaciguada aún a la gente que hace años impidió, por medio de la movilización y la lucha, que el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y el Tratado de Libre Comercio (TLC) se impongan al país, pues se confirmaría la tesis de “el patio trasero” de las potencias. Es una forma de mantenernos en el subdesarrollo y de terminar con el discurso de “primero lo nuestro” o el mismo proyecto de cambio de la matriz productiva, porque las puertas se abrirán de par en par a todo producto industrializado proveniente de Europa.

Diego Borja, economista y analista político, menciona que esa firma es la muestra más flagrante del viraje, o modificación en el accionar político del gobierno y en la factura neoliberal de este gobierno, ya que según las versiones del propio presidente Correa (2009), esas negociaciones eran parte del boboaperturismo y otros términos peyorativos; actualmente lo que se hizo es dar paso a ese boboaperturismo, y cosas peores.

El 12 de junio pasado dijo públicamente el presidente Correa que tenía presiones para que se firme este nuevo TLC, sin embargo, Borja dice que no es así, pues la decisión política de abandonar la línea soberana respecto de los TLCs es del Presidente.

“Por lo tanto, mejoras no existen, solo imposiciones, es una mentira”, añade Borja, porque en el propio tratado firmado por Colombia y Perú el Art. 329 que dice que cualquier país que se sume al acuerdo tiene que ser en los mismos términos. Por lo tanto, lo que se firmó es un TLC y al adherirse, es con todos sus elementos a los que sometieron los dos países, no hay manera que se consiga otras cosa, incluso habiendo algún negociador “buena gente” en Europa, nada se puede hacer porque existe un texto aprobado por el Parlamento Europeo, en el que están plasmados los términos del acuerdo sin condicionamientos.

En su análisis, Borja menciona que sin duda este nuevo tratado ratifica el lineamiento neoliberal, ya que no solo están pensando en el TLC para concentrar más el capital, como ya lo hacen laos mayores beneficiarios: las 23 empresas exportadoras, de las cuales 12 tienen capital extranjero y en conjunto controlan el 75% de las exportaciones ecuatorianas. Lo mismo ocurre con el Código Laboral, con el Código de la Producción, con todo, es un engranaje de tinglado tremendamente oligopólico, y monopólico, concentrador que nunca antes visto ni con Febres Cordero.

Cecilia Chérrez, de Acción Ecológica, coincide en algunos criterios de Borja, y añade que este Acuerdo Comercial Multipartes es un nuevo TLC maquillado, con el propósito de convertir a América Latina en territorio sujeto a sus reglas, abriéndose a una disputa entre comercios de potencias (EU y la Unión europea)

En el 2000 que se firmó el acuerdo de asociación con México, en el 2002 con Chile, luego con los países centroamericanos, con Mercosur tiene un proceso de negociación bastante largo, con algunas interrupciones porque ahí está involucrado Brasil, con el que se llegó a un acuerdo para retomar las negociaciones como Mercosur.

Al igual que EU, la UE busca ampliar su mercado y negociar con bloques, porque resulta más conveniente porque entraría en paquete, en el caso del área Andina no le fue tan fácil ya que Bolivia, opuesta a los TLC, del que estaban siendo parte Perú y Ecuador, planeaba cambios al formato del Acuerdo de Asociación, y se proponía una mesa para tratar las asimetrías, porque no podía darse una negociación entre desiguales.

Para Cherrez, solo se ha dado una adhesión, porque eso plantea el Art. 329, que dice que “cualquier país miembro de la Comunidad Andina que no sea parte del Acuerdo que firmaron Colombia y Perú, podrá adherirse a este acuerdo, de conformidad con las condiciones y procedimientos establecidos en el artículo.”

Menciona que “a confesión de parte, relevo de pruebas”, y el Presidente declaró en la sabatina del 12 de junio que: “si no firmo los empresarios se molestan y si firmo me critican los tirapiedras”, entonces sí hubo presiones del sector empresarial.

Se han maquillado las cosas de forma que ni el gobierno ni la UE reconocen a estos acuerdos como TLC, a lo que se añade la capacidad del régimen para convencer de que no es un TLC, sino un acuerdo en el que ganamos porque somos soberanos, porque todavía hay recuerdos en los pueblos de las crisis vividas a causa de los TLC en Europa.

Según la evaluación de la región, las secuelas dejadas en los grupos vulnerables son devastadores, en México por ejemplo se conoce que el TLC firmado con Estados Unidos y el acuerdo firmado entre Ecuador y EU tienen todos los mismos aspectos, imposiciones de productos elaborados, leche, semillas, mientras que el acuerdo con la UE con este mismo país, fue sentir un segundo balde de agua fría, un agravante a una situación crítica. En Chile la situación no es distinta, en Colombia a causa de las pérdidas que el tratado ha dejado, los sectores agrícolas organizaron un paro de más de una semana, cafetaleros y lecheros hicieron retroceder en sus políticas al gobierno de Santos.

Según la activista, la experiencia en otros países de la región en relación a la aplicación de estos acuerdos o TLC, es que las “inversiones buscan garantías para el negocio extractivo, la construcción de infraestructura, venta de servicios, venta de cárnicos, lácteos, bebidas, semillas, exportación de maquinaria, lo que resta derechos de propiedad intelectual y soberanía.

Aquí nos inundaremos de los productos procesados de la UE, que principalmente son cárnicos de cerdo, lácteos, de trigo, en donde la Política Agrícola Común, PAC, destina un presupuesto al sector agrícola industrial de alrededor del 40% del Presupuesto de la UE, es así que solo en el 2009, a manera de subsidios, se destinó el 85% de ese presupuesto a la industria del azúcar francesa que recibe anualmente 177 millones de euros a TEDEOS, San Luis de Sucre 143 millones de euros, para una producción que prácticamente viene regalada a los países, en un primer período, donde existe un acuerdo de asociación, como el que se hizo aquí, con el propósito supuestamente de competir con estas condiciones para quebrar la producción nacional y adueñarse, por las condiciones, del mercado, lo que también es contradictorio a la propaganda de Primero lo nuestro”

Este acuerdo llega violentado la Constitución, según Cherrez, ya que existen varios artículos que hacen inviable todo acuerdo con la UE, como es el Art. 432, en el que específicamente que no se pueden firmar acuerdos internacionales en el que el Estado ceda jurisdicción soberana a instancias de arbitraje internacional y controversias contractuales o índole comercial entre el Estado y personas jurídicas internacionales.

En el Ecuador hay las mayores empresas exportadoras de banano -año 2010- son: UBESA (Grupo Dole, EE.UU.), Pacific Crown consumoFruit (Bagnilasa, Rusia), Bananera Continental (Grupo Noboa, Ecuador), Fruitstylelife (Grupo Conana, Alemania), Reybanpac (Grupo Wong, Ecuador), OroBanana (Grupo OBSA, Ecuador), Brundicorpi (Grupo Chiquita, EE.UU.), Ecuagreenprodex (Grupo Banex, Rusia), Asoagribal (Ecuador), Sertecban (Grupo Gropoagro, Ecuador), que coincidentemente son las más beneficiadas de este acuerdo.

Este acuerdo evidenciará más diferencias sociales existes que sin TLC están latente, como es la concentración de poder, de tierras y agua, el sector bananero, por ejemplo ocupa La producción de banano en el Ecuador se asienta en unas 200 mil hectáreas, de las cuales el 36% corresponden a unidades productivas pequeñas que representan al 80% de los productores de banano. Mientras, los medianos y grandes productores, que son el 20% restante, controlan el 64% del área sembrada con esta fruta. Es decir, existe una concentración de la tierra y de agua, para el riego, en manos de los mayores productores de banano, algunos de los cuales controlan, además, la exportación.

A estos problemas del sector agrícola se suma el enrolamiento obligado con los pequeños y medianos productores a los grandes productores/exportadores, no sólo para la venta del banano sino porque ellos controlan el negocio de la fumigación contra la sigatoka negra, la verificación de calidad, la venta de plásticos para protección y embalaje, la venta del cartón, a más de la importación y distribución de plaguicidas, fertilizantes y otros insumos.

Chérrez concluye en que el Acuerdo Comercial o TLC con la UE es un acuerdo que facilita, garantiza el mercado y las ganancias entre grandes empresas.

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