Carta Abierta para los principales miembros de las FFAA Ecuatorianas

1 septiembre, 2014

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CARTA ABIERTA AL JEFE Y A LOS MIEMBROS DEL COMANDO CONJUNTO DE LAS FF.AA.

Quienes hemos servido lealmente a la patria por largos años, a través de una profesión sacrificada como es la militar; estamos obligados como ciudadanos y como soldados en servicio pasivo a estar permanentemente atentos a conocer sobre la marcha de nuestra sagrada institución.

El Ecuador ha tenido unas Fuerzas Armadas patriotas y profesionales, con capacidad disuasiva, ligadas a su pueblo; su origen lo dice todo, no han sido de élites exclusivistas, tampoco represivas y menos corruptas. Los militares han estado vinculados a la suerte de su pueblo, por ello han sido admirados, queridos y respetados; han cumplido con fidelidad su deber en la paz y en la guerra, razón para que sean una de las instituciones de mayor prestigio del país.

La Constitución que nos rige, le da la potestad al Presidente de la República para que mediante la declaración del estado de excepción, movilice a las Fuerzas Armadas para que cumplan misiones indispensables para la seguridad nacional y que sean acordes con la formación, organización y equipamiento militar.

Esta facultad presidencial tiene sus límites que deben ser respetados. Sin embargo, los militares están siendo utilizados, de manera permanente, en tareas que constitucional y legalmente no les corresponden, lo que los predispone a cometer graves errores y los obliga a descuidar sus misiones fundamentales.

Siendo las Fuerzas Armadas una institución histórica y esencial para la sobrevivencia del Ecuador, es vital que se mantenga en el más alto nivel su capacidad operativa y su importancia y respetabilidad en la vida del Estado. No obstante, se han dado los siguientes hechos:

El monumento de homenaje a los Caídos en la Guerra del Cenepa ha sido desalojado de la ciudad “Mitad del Mundo”, donde lo había colocado la gratitud nacional para orgullo de todos los ecuatorianos que visitan ese lugar, con el baladí pretexto de que allí se va a construir la sede de UNASUR, como si no hubiera muchos lugares adecuados para ese propósito, no obstante que en ese lugar se venían realizando importantes ceremonias militares que lo habían convertido en un Santuario Cívico, donde se dispone de un espacio ideal para construir un museo semejante al de la Cima de la Libertad.

El Presidente de la República no concurrió el año pasado a muy importantes celebraciones cívicas que tradicionalmente organizan las Fuerzas Armadas con la presencia del Jefe de Estado:

Faltó a la ceremonia del 24 de mayo, realizada en la Cima de la Libertad, para celebrar la Batalla de Pichincha que selló la Independencia de la Patria Ecuatoriana, y en la que se rinde homenaje de gratitud al Mariscal Antonio José de Sucre y al Capitán Abdón Calderón, nuestro “Héroe niño”, con la concurrencia de las principales autoridades del país; del Cuerpo Diplomático, en el que destacan los representantes de los países hermanos liberados por la espada de Sucre, los que le ponen sus ofrendas de gratitud, y de numerosas delegaciones de las Fuerzas Armadas, incluyendo a las Escuelas de formación de sus Oficiales.

Faltó a la ceremonia de graduación de los Oficiales del Ejército que se realiza todos los años en el Campo de Marte de la Escuela Militar “Eloy Alfaro”, en homenaje al “Primer Grito de la Independencia de América”, dado en Quito, Capital de la República del Ecuador, el 10 de Agosto de 1809, acto en el que se asciende a los generales del Ejército y se condecora a los militares que se han distinguido en el cumplimiento del deber. A esta ceremonia concurren los familiares de los ascendidos.

Faltó a la ceremonia de conmemoración de la creación de la Fuerza Aérea que se realiza todos los años el 27 de octubre en la Escuela Militar “Cosme Renella”, en la que se gradúan los Oficiales de esta Institución, se asciende a sus generales y se condecora a quienes se han destacado en el cumplimiento del deber. A este solemne acto, en el que un grupo de admirables mujeres se graduaba por primera vez como pilotos de combate, no concurrió ni siquiera el Ministro de Defensa Nacional.

Faltó el 27 de febrero de este año, a la celebración del Día del Ejército, acto en el que se rinde homenaje de gratitud a quienes rechazaron, en el Portete de Tarqui, una invasión que ponía en grave riesgo la existencia de la Nación Ecuatoriana, razón por la que se ha consagrado esta fecha como el “Día del Civismo”. En este acto se realizó la ceremonia de relevo de mando del Comando del Ejército, se entregó condecoraciones y se reconoció a las Unidades Militares que el año pasado fueron consideradas como las mejores por su excelente desempeño profesional.

Por último, el presidente Correa, en días anteriores, habló de que se estaba fraguando una conspiración para desestabilizar su régimen, mediante una acción muy similar al 30-S, y denunció un supuesto “Plan Revancha”, en el que estaban involucrados políticos, militares en servicio activo y pasivo, a los que acusó de “verdaderos traidores a la patria”, sin que hasta la fecha haya dado los nombres de los presuntos conspiradores. Sobre este mismo asunto, el canciller Patiño dijo “que existe un ‘plan combinado’ entre grupos nacionales e internacionales para dar un golpe de estado en el país”, y el Ministro de Defensa declaró que dicho plan había “abortado”.

¿Acaso esta denuncia, sin pruebas, no menoscaba el prestigio de las FF.AA? ¿Acaso llamar traidores a la patria a quienes la han defendido con absoluta lealtad, no constituye una incalificable agresión y difamación? Estas acusaciones, aún no aclaradas, son tremendamente temerarias, más aún que el Jefe del Comando Conjunto dijo a los medios de comunicación pública que en las Fuerzas Armadas no había información sobre el tal “Plan Revancha”.

En esta ocasión es útil recordar que los miembros del Foro de Sao Paulo piensan que las Fuerzas Armadas latinoamericanas -tal como están concebidas en la actualidad- deben ser destruidas o transformadas en milicias populares para que sirvan de brazo armado de la revolución con el único objetivo de garantizar la permanencia en el poder de los gobiernos totalitarios de izquierda.

 Ahora más que nunca se requiere que todos los miembros de las Fuerzas Armadas velen con total devoción para mantenerlas en el más alto nivel profesional, alejadas de las disputas políticas, subordinadas al poder político legítimamente elegido en las urnas por la decisión libre del pueblo, cumpliendo fielmente las misiones encomendadas por la ciudadanía, a través de la Constitución, y no ligadas al proyecto político del gobierno que fuere.

La democracia para fortalecerse requiere del respeto a las instituciones del Estado, sobre todo a las gloriosas Fuerzas Armadas.

Gral de Ejer. José Gallardo Román           Crnl. de EM. Alberto Molina Flores

C.I. 170208953-1                                          C.I. 1703023414

Alm. Víctor Hugo Garcés,

Valm. Arturo Ramírez,

Valm. Jorge Cruz Game,

Valm. Héctor Holguín,

Brigadier General Luis Abad,

Coronel Rafel Valdez,

Coronel Oswaldo Lara,

Gral. de Div. Marco Játiva,

Gral. de Div. Pedro Machado,

Gral. de Div. Carlos Salazar Lossa,

CP.NV. de EM. Raúl E. Samaniego,

Crnl. de EMC. Mario Pazmiño Silva,

Crnl. de EMC. Fausto Cobo Montalvo,

Crnl. de EMC. de Avc. Oscar Gallardo Moreno.

 

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