Ecuador: Carta abierta a los transportistas Quitenos

2 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: Carta abierta a los transportistas Quitenos

Nadie niega que las aspiraciones de los transportistas de Quito sean legítimas, más aún cuando artificialmente los precios de los pasajes de transporte urbano no se han modificado en 11 años, sin embargo la complejidad dentro del sistema de precios en el sector transporte al igual que sucede en el sector combustibles requieren ser tratados con “pinzas”, esto en virtud del nivel de influencia que estos sectores tienen en el índice de precios, él cual reflejará a su vez de forma porcentual la tasa de inflación general.

Un aumento en los pasajes no puede ser calculado en base a un análisis tan plano y monodimencional como el presentado por el gremio del transporte, en el cual se ha realizado una insípida comparación entre la tasa de inflación general, la inflación en la canasta automotriz y el aumento del precio de los vehículos.

Entender la magnitud de esta influencia requiere de un compromiso social con el país, más allá de determinar qué nivel de precios va a satisfacer las necesidades económicas de corto plazo del sector transporte se debe realizar un análisis multidimensional e intrasectorial que abarque el impacto que tendrá en la economía nacional un alza del 68% en las tarifas de transporte. Si bien la dolarización, teóricamente, ha blindado al país en contra de la inflación, la historia confirma que una alteración en sectores sensibles de la sociedad y la producción puede desencadenar un proceso especulatorio que traiga serios problemas a la estabilidad macroeconómica nacional.

Por otro lado es importante recordar que si bien las competencias en cuanto a tarifas y regulación del transporte urbano pasaron a manos de los GADS, la constitución vigente en el Ecuador otorga al Estado la responsabilidad por la promoción del transporte público masivo y la adopción de una política de tarifas diferenciadas de transporte [Sic] (…) en el articulo 394 y que la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Transito y Seguridad Vial artículo 46 señala que tanto personas con discapacidad y estudiantes del nivel básico y bachillerato tendrán derecho a tarifas preferenciales.

Traigo a colación estos artículos debido a que dentro de las pretensiones de los dirigentes del transporte público, más allá de un aumento en los pasajes se plantea la eliminación de las tarifas preferenciales a discapacitados, personas de la tercera edad y estudiantes, demostrando mediante estas aspiraciones un total irrespeto a las leyes nacionales y el menor sentido de consideración con los grupos vulnerables de la sociedad.

Finalmente señores transportistas, recuerden que no se trata solo de pedir, o en su caso exigir, se trata de ofrecer, a cambio de aumentar sus ingresos en cerca del 70% ¿que pueden dar ustedes a la sociedad? tal vez ¿un trato digno al pasajero?, ¿un adecuado mantenimiento a sus unidades?, ¿acabar con el encubrimiento entre choferes cuando se den accidentes graves?, ¿capacitación constante en temas tanto técnicos como psicológicos?, ¿acabar con el acoso y la discriminación? ¿Renunciar a los subsidios estatales? parafraseando a una banda de rock quiteña, ¿dejarán de llevar a la gente como sardinas en la cafetera?

Si bien un tema tan delicado requiere de la participación de todos los sectores de la sociedad es de suma importancia señalar con el dedo al municipio quiteño (tanto la antigua como la actual administración) quien ha sido un cómplice silencioso y complaciente con este sector, al no ofrecer alternativas de movilidad que sean eficientes tanto técnica como medioambientalmente, las mayores muestras de esta complicidad se refleja en la falta de voluntad política por repotenciar las líneas Trole, Metrovía y Ecovía y la falta de integralidad e interconexión entre las mismas.

El sector del transporte está en su derecho de pedir una compensación más adecuada según los niveles de inflación de la última década y los usuarios estamos también en el derecho de exigir un sistema de transporte seguro, confiable, cómodo, libre de acoso y miedo, pero sobre todo que sea amigable con el ambiente.

Fuente: economiarandom.wordpress.com

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