Ecuador: Sobre la abolicion de la casa de la cultura

5 septiembre, 2014

Imagen-Sobre la abolicion de la casa de la cultura Ecuatoriana

No he dicho que se la debe entregar al gobierno de turno. Esa es una cosa que frecuentemente hacen los intelectuales, pintores y demás comparsas que, numerosos de entre ellos, adoran ser comensales de palacio. Se desviven por una distinción de cualquier gobierno. Buscan algún pedacito de troncha permanentemente en las alturas del poder.

Corren a hacer cola, sonrientes y aduladores cada vez que hay una posibilidad en este sentido. Se les da una medalla y quedan comprados para siempre. Es verdad que en algunos núcleos se toman iniciativas muy positivas. Pero ese no es el problema de fondo. Me referí al tema políticas culturales, que no ha llamado tu atención.

Aquí lo que se pone en práctica es el simple activismo cultural improvisado y a estas alturas así no se puede seguir. No es constructivo cerrar los ojos ante este negativo panorama. Y este ente en su ya larga vida ha sido inepto por completo para definir esta cuestión: POLITICAS CULTURALES. He visto a los presidentes nacionales de la institución implorando dinero a los gobiernos de turno (me acuerdo de la linda distribución de plata -para proyectos- que hubo con esa asignación extra presupuestaria habida en el gobierno de Alarcón…VER EL COMERCIO DEL 20 DE AGOSTO DE 1998, PAG. D8…que fue repudiada por algunos notables escritores. Me acuerdo de la serie de hurtos y robos habidos en el Núcleo del Guayas que se taparon, que quedaron impunes…la famosa matriz jamás salió por los fueros de la entidad: eso está descrito y definido en el INFORME DE CONTRALORÍA -yo lo digitalice y lo hice circular en el email- al que todos le echaron tierra) sin ofrecer jamás servicios culturales modernos a cambio de la plata que reciben.

No creo que “mantener viva la cultura” dependa de esta entidad cadavérica en la que algunos se palanquean desesperadamente puestos, contratos y alícuotas. Nadie es autocrítico en este asunto. Nadie se refiere a que los estatutos pomposos de esta entidad nunca han funcionado, ya que lo que impera en estos territorios es una mentalidad medrosita. Llena de secciones numerosísimas que no funcionan absolutamente para nada.

A grandes rasgos lo que veo es una entidad burocratizada y estéril, que pide y consume presupuesto, manteniendo a una estéril burocracia, sin justificar para nada su existencia. Nada en absoluto perdería la llamada cultura si se extirpa a este elefante blanco que desde hace tiempo merece ser abolido. Carece por completo de presencia en el escenario nacional. Sé que la matriz alquila su local para eventos con frecuencia y que de esa manera hace sonar algo su nombre. Y que en los Núcleos a veces se hacen exposiciones y se editan libros. Pero el tema central. POLITICAS CULTURALES (algo que ya veo que te es extraño), que es lo único que podría justificar su existencia, es algo que brilla por su ausencia.

Lo que el Ecuador requiere es otra cosa muy distinta que no tiene nada que ver con lo que es la CCE: un cero. Desde hace décadas he mantenido la tesis de que deben hacerse congresos anuales entre cada sección, cosa imposible de materializarse si no hay ninguna vida colegiada interna: las secciones están desarticuladas y muertas. Aquello serviría para que, por ejemplo, los literatos de Esmeraldas se enteren y reciban ejemplares de un poemario editado en Loja y viceversa. Y así a nivel nacional.

Esto no han podido hacer los vanidosos “genios” que han presidido la institución, acostumbrados al simple gran figureteo. He planteado que los intelectuales, poetas, teatristas, pintores, deberíamos desde hace tiempo ser miembros de algo como una cooperativa de artistas y escritores, que pueda amparar a estos en algunas cuestiones, desde publicaciones hasta velorios. Se muere un miembro valioso de la CCE y por lo menos en Guayaquil el Núcleo ni para dar la condolencia a los parientes del muerto sirve. Supe que un distinguido poeta de acá fue enterrado en una fosa común por la pobreza de su familia y la CCE no hizo absolutamente nada. En todas estas cuestiones pienso cuando planteo que la Casa de la Cultura debe ser abolida.

Cada vez que se va a elegir al presidente de la matriz asoman los “genios estériles y pomposos” que se alocan por ganar esos comicios para presidirla, e irse a sentar jubilosos, en el máximo del supuesto prestigio, para presidir ese cementerio el siguiente cuatrienio, dedicados al duro oficio de mendigar presupuesto para mantener ese vegetativo stato quo. Se elige a escritores de cafetería, que no saben nada de lo que es administrar una organización cultural que ya dejó hace rato de ser moderna, que nunca lo fue, pese a que reconozco que tuvo sus momentos de gloria en los años 50. Es obsoleta, inútil, inservible, pero así y todo es venerada por unos cuantos que buscan su exclusiva conveniencia, que se hacen por ahí algunas ilusiones digamos que extra-culturales, curriculares, etc. Para esta clase de menesteres y gente hay que “preservar esta institución tan gloriosa”.

La CCE tiene una antidemocrática y cuasi monárquica y verticalista estructura de poder. Se elige presidente y todo depende de él. Es la suprema autoridad. Esto choca con la concepción de lo que es cultura, que es algo que nace, crece y se desarrolla de otro modo, de una manera más bien federalista, no dependiendo todo de una sola persona que siempre favorece solo a su gallada: esto fomenta el lambonismo y el adulo al que no pocos son adictos. Y ha sido el centro de cultivo del fenómeno descrito como oportunismo intelectual.

Esto castra y deforma el desarrollo de lo que es cultura. De este modo, con este sistema, la ausencia de políticas culturales es reemplazada por la autoridad absoluta del presidente a nivel nacional y de los Núcleos. Todo depende de la buena o mala voluntad del presidente de turno.

No hay un sistema democrático y federativo funcionando. No están correctamente definidas sus funciones que en el papel asoman como algo sobredimensionado y ampuloso para en la práctica no ser absolutamente nada. Y así es como se ha sobrevivido, dependiendo en buena parte de este aparato caduco

Fuente: clavedelpoeta.wordpress.com

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