Ecuador: La furia del chiro es peor que la de un loco

18 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: La furia del chiro es peor que la de un loco

Por Francisco Garzón Valarezo

A veces las frases más sabias e ilustradas no salen de la mente inspirada de algún filósofo versado, de algún erudito, salen de los albañiles, carpinteros, choferes, campesinos y gente de pueblo que si bien crean algunos dichos brillantes a veces no son del todo ciertos, pero aquella de La furia del chiro es peor que la de un loco es un enunciado de arte, de puro ingenio que no se necesita explicar.

Lo chévere de la frase es que pertenece a la creación y estilo de los ecuatorianos, no existe en los libros de proverbios y refranes del español y examinada en el laboratorio del idioma, con bisturí y escalpelo, tiene una fuerte carga de sicología que describe la angustiosa forma de sentir de una persona sin plata y con grandes penurias.

Esto le ocurre al que sabemos, ahora que anda chiro está furioso y transita raspando los linderos de la locura.

La chiresa lo llevó a endeudar al país en cifras brutales, elevar el precio de la electricidad, empeñar parte del oro de la reserva nacional, volver al corral del FMI, intentar confiscar dineros ajenos, pretender elevar los pasajes, querer eliminar el subsidio del gas, gravar con nuevos impuestos a los contribuyentes; y, como es normal el pueblo se opone, los sindicatos se movilizan, los dirigentes hablan, dan sus razones y propuestas para encarar la crisis y ahí es cuando el man se pone rabioso, dándole agarre a la frase que está en el título.

“No hay gobierno que haya hecho más por los trabajadores” ha dicho, y entonces uno se pregunta si este hombre es ingenuo o está loco. Pisotea derechos adquiridos de los trabajadores pero él cree que los beneficia, propone peligrosas reforma a la Constitución que recortan derechos del pueblo pero él dice que son para “vivir mejor”.

Trata de aplicar ideas raras como poner tributos a la comida chatarra para que se consuman alimentos sanos como si estos fuesen baratos, y hacer que la gente compre cocinas de inducción para influir en sus conciencias haciéndoles creer que somos un país desarrollado.

No tiene noción de sus desatinos como el fracasado cambio de gasolina a gas para los vehículos, o el de la Refinería del Pacífico que debió entrar en funcionamiento el año pasado y que no tiene ni esperanzas de concluir, el contrato con la petrolera Ivanhoe, o aquel ridículo episodio del lanzamiento del satélite Pegaso que llevó a decir a algunos que habíamos entrado en la era especial cuando no estuvo en órbita ni treinta días.

Para realizar sus proyectos evita dialogar y se ampara en la mayoría de “su” asamblea, ya no acude a buscar el arbitrio del pueblo como antes lo hacía, pues sabe que saldrá derrotado.

En el esplendor del Imperio romano un general con su ejército llegaron a las murallas de un pueblo a exigirle rendición y un viejo sabio juzgó que podría detenerlo arguyendo las razones de la justicia y le preguntó: Con qué derecho vienes a exigir sometimiento a mi pueblo? Y el militar le contestó: Con el derecho consagrado en el filo de mi espada.

Asimismo respondería el que sabemos frente a las razones del derecho, Leyes y Constitución: Me asiste el capricho que ejerzo en la mayoría de mi Asamblea.

Pero aquella sentencia que titula este escrito también puede aplicarse al pueblo, y aquel que se la tira a loco puede salir mal parado con la furia de un pueblo chiro.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

 

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