Ecuador: Que vivan los jovenes que vivan los estudiantes

20 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: Que vivan los jovenes que vivan los estudiantes

AB. CARLOS SANCHEZ M., C.A.L.I.S

QUE VIVAN LOS JOVENES QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES

Muchos de nosotros vimos la película, LA NOCHE DE LOS LAPICES donde un colegio en época de la dictadura militar es atacado por la huestes policiales, encarcelan y desaparecen jóvenes por exigir sus derechos; es más me atrevo a decir que muchos de nuestros gobernantes también la vieron y manifestábamos que esto nunca más suceda; pues era época de la dictadura y en pleno siglo XXI cuando dejamos “atrás” la larga noche neoliberal la vieja partidocracia esto no podía suceder.

Que equivocados estamos la historia se repite y ya no en sitios lejanos sino en nuestra propia casa cientos, miles de jóvenes exigen sus derechos son perseguidos y encarcelados.

Que dice nuestra Constitución la respecto, que es garantista de derechos y dentro de ellos establece como grupo vulnerable a la juventud la cual debe ser protegida; es deber del estado velar por la plena vigencia de sus derechos; a la educación y sobre todo sus derechos humanos no pueden ser vulnerados.

Pero la paradoja de la vida cuando estos jóvenes a los que los que el gobierno dice proteger; quieren ejercer su derecho a expresarse y manifestar su descontento son reprimidos salvajemente, sin piedad son tratados peor que animales, peor que delincuentes.

Cuáles son los acontecimientos que los medios de comunicación no cuentan, sin existir orden judicial legal de manera arbitraria e ilegal invaden peor que en la dictadura de la mentada película en el recinto sagrado del glorioso Colegio Nacional Mejía, el cual venia laborando de manera normal en la sección nocturna; los jóvenes que por distintas razones se encuentran en su interior son cercados y obligados a caminar hacia el estadio del colegio luego son conducidos a puro toletazo (instrumento contundente de persuasión utilizado por la policía), hacia el coliseo del Colegio, ya en su interior inicia la peor pesadilla según lo relatado por cada uno de los jóvenes, son golpeados, pateados, les aplican corriente,

Todos presentan escoriaciones en sus rostros y cuerpos, roturas de cabeza, costillas averiadas, moretones en todo el cuerpo principalmente en extremidades inferiores y superiores, son humillados, vejados en su intimidad; luego son trasladados al Regimiento Quito (ex SIC servicios de investigación criminal), para los que no lo conocen; acá se suman más jóvenes desde el UPC de la Basilica llegan igual de golpeados, pero no paran ahí, se ensañan nuevamente otra vez comienzan, las torturas, las golpizas, son mantenidos en el frio sin poder ir al baño, sin asistencia médica, ni un vaso de agua, son tratados como animales, peor que los delincuentes, posteriormente a las seis de la mañana recién son trasladados a las instalaciones de flagrancia; desde el momento de su detención son incomunicados, nadie sabía dónde se encontraban, la desesperación de sus familiares era enorme, recién a las seis de la tarde del otro día se sabe de ellos, nadie los puede ver, no son presentados a la prensa, seguramente las autoridades se encontraban avergonzados en la situación en que se encontraban los jóvenes; golpeados, rotos la cabeza, sangrantes, con muestras evidentes de la noche de tortura que vivieron.

El fiscal de flagrancia que omitimos el nombre al igual que el de la jueza que actuó en este caso, que no vale la pena recordarles, es más si en algún momento sus familias saben de sus actuaciones se taparan la cara, ocultaran que son su familias, porque son una vergüenza para ellos y para la envestidura que les entregaron de ser autoridades judiciales, para impartir justicia, pues para ellos en el momento que los jóvenes denunciaban los hechos vividos y los abogados de la defensa presentaban los documentos de certificación donde estudiaban los jóvenes, que de paso la ley dice que si estudian son jóvenes responsables, buenos; para estas llamadas autoridades ello era la prueba irrefutable de que son delincuentes. Qué vergüenza, palabras casi textuales del fiscal “es un certificado de ser estudiante del Colegio Mejía, es la prueba de que estaban en el lugar de los hechos” es decir los certificados de ser estudiante del Colegio Mejía era la prueba irrefutable de que eran delincuentes y había que ponerlos tras las rejas.

Cuando se escuchaba estos relatos de los jóvenes, con hidalguía, no rogando, con valentía, cada uno con rabia contenida, pedían se haga justicia, no de rodillas sino de pie, se pensó que la jueza se conmovía, por ser mujer, posiblemente madre de familia, que no quisiera que a uno de los suyos le pase esto, pero que equivocados estamos, no conocemos la naturaleza humana, que pena, no se conmovió, ni siquiera cumplió su deber de autoridad judicial que es la de ser garantista de derechos y que su principal deber es velar por la correcta aplicación de la justicia, de los derechos humanos invocados y resolver en derecho; más la orden estaba dada, eso se decía en los pasillos de los juzgados de flagrancia, hubo gente del Ministerio del Interior que llegaron con la “orden desde arriba”, “actuar con todo el peso” de la sinrazón; primo el miedo de quedarse sin sus puesto de trabajo, y ratificaron sin miramientos las ordenes emanadas, trastocando todo procedimiento se ordeno la prisión de todos los jóvenes por el único delito de ser estudiantes del Mejía o simplemente por cometer el delito de ser jóvenes con pensamiento diferente.

En las afueras las familias sin saber los acontecimientos, cuando se enteraban de los sucedido, vinieron los llantos de las madres por sus hijos, la ira contenida exigían la libertad de sus seres queridos, no entendían que mientras se siga violentando, vulnerando los derechos humanos de los jóvenes, las cárceles serán sus moradas, pues, en un país donde estudiar es un crimen, falsificar un título se convierte en una perspectiva. “Que gran enseñanza que nos deja esta jornada”.

Si permitimos que nuestros jóvenes vayan a las cárceles por el único delito de pensar diferente que futuro nos espera; mi profundo respeto a todos los jóvenes que estuvieron en esta jornada, por más violencia ejercida en sus cuerpos no bajaron la guardia, con el coraje la valentía demostrada, nuestro futuro está asegurado, son dignos representantes de la juventud rebelde que no se calla ante el tirano y como dice la canción de Violeta Parra, no temen al animal ni al policía, y van a exigir de pie, no de rodillas, su derechos conculcados, son los pilares fuertes de la construcción de la Patria Nueva.

Con sano orgullo mis más profundo respetos a todos los jóvenes, estudiantes, trabajadores injustamente detenidos. Que vivan los jóvenes ustedes son el futuro de la Patria.

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