Ecuador: La rebeldia de la juventud vuelve

21 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: La rebeldia de la juventud vuelve

Por Victor Sánchez

En Quito, Ibarra, Ambato, Manabí, Guayas… son las provincias desde donde la organización estudiantil secundaria y universitaria al llamado de la FESE, FEPE – FEPON, Yasunidos, FEUE, los jóvenes con y sin organización, se ha movilizado, encausando la indignación reprimida en contra del régimen correista.

Los estudiantes secundarios de varios colegios, de los cuales se destacan los del Mejía, del Montúfar y del Montalvo principalmente, sumados a otros jóvenes universitarios y politécnicos, jóvenes de sectores poblacionales organizados o no, han salido a las calles a expresar, a nombre de la mayoría de ecuatorianos, la indignación popular acumulada, el rechazo a las políticas correistas.

Esta movilización de los jóvenes, es el resultado del acumulado del trabajo organizativo, de un proceso de resistencia de los sectores sociales, que se ha venido expresando con acciones previas: Desde las movilizaciones indígenas, de obreros, de maestros, de comerciantes y demás sectores populares en defensa del agua, el trabajo y la vida. Particularmente, la gran marcha del 17 de septiembre/2014 convocada por las organizaciones del FUT (CTE, CEOSL, CEDOCUT Y UGTE), la CONAIE y las organizaciones agrupadas en el FRENTE POPULAR, para que sus derechos laborales no sean conculcados en la propuesta de Código del Trabajo propuesto por el Ejecutivo, la no incautación de los fondos de Cesantía, en rechazo a los incrementos a los precios de los pasajes, del cilindro de gas, las cocinas de inducción, entre otros.

Estas marchas del 17S ensombrecieron la concentración correista en la Plaza de la Independencia, la que con sánduches, colas, camisetas, viáticos y buses, agrupó a alrededor de 10mil empleados públicos y adherentes de APaís, quienes llevados “a la soga” no lograron superar la macha hacia San Francisco en Quito, en donde participaron alrededor de 40 mil personas, quienes sumadas con las movilizaciones en más de 15 provincias del país, alcanzaron alrededor de 60 mil ecuatorianos que se movilizaron expresando su rechazo a la política antipopular del correismo y en contra de la prepotencia y el autoritarismo de Rafael Correa.

La movilización juvenil en las calles muestra el estado de ánimo de combate, el grado de indignación de los jóvenes, la rabia contenida, es la expresión de rebeldía juvenil que ha retomado las calles, como lo hacen los jóvenes en Chile, en Argentina, en Colombia, en Venezuela, etcétera, asumiendo las expresiones de la lucha popular, como lo hacen los jóvenes luchadores en el mundo.

Esta indignación acumulada es en contra de la pretendida alza de pasajes irrespetando la tarifa estudiantil que se expresa con el grito de “Los 12 centavos y no pagamos más”; por el libre ingreso a las universidades hacia donde han sido relegados alrededor de 300mil jóvenes, frente al allanamiento antidrogas a los colegios colocándoles como delincuentes a todos los jóvenes, frente a la sectorización escolar, a la falta de infraestructura y de docentes universitarios como en el caso de los politécnicos,

Como respuesta el gobierno de Rafael Correa, tal como lo hacían los gobierno retrógrados de derecha de años atrás, ha ordenado la detención de alrededor de 300 jóvenes luchadores sociales, a quienes Correa inicialmente amenazó con expulsar a los estudiantes de sus Colegios, irrespetando el debido proceso e ignorando la Constitución que habla de separaciones previo el proceso administrativo correspondiente, atentando así contra sus elementales derechos humanos, y derechos de la niñez y adolescencia.

La respuesta del correismo es propia de un régimen que autoritario, que frente al nerviosismo por su afectación política responde con represión y criminalización de la lucha social. A las agresiones y encausamiento penal a los jóvenes, hay que sumar el montaje burdo que se ha realizado a la Asociación de profesores del Colegio Mejía, en donde con “pruebas” colocadas en el allanamiento del Ministro de Educación, se pretende encontrar un chivo expiatorio. Esta política de criminalización es la característica de este régimen que tiene presos políticos en las cárceles como los 3 de Cotopaxi, la maestra Rosaura Vascones, el Asambleísta Kléver Jiménez, el médico Carlos Figueroa, la sentencia de 8 años a Mery Zamora, entre otros, sentenciados por sabotaje y terrorismo.

Las detenciones a los jóvenes se han desarrollado en medio de los enfrentamientos con los agentes de Policía quienes han hecho gala de su “profesionalismo”, con agresiones de policía montada, motorizada, canes amaestrados, elementos antimotines, paseando y usando su fuerza bruta y su dotación. Vale destacar la presencia de decenas de policías sin uniforme, de empleados civiles, de reporteros de las agencias de noticias oficiales del gobierno (no todos, están cumpliendo la triste y miserable labor que cumplían los “pescos”, “rayas”, “agentes”, “sapos” del tenebroso SIC 10, es decir, fotografiar y delatar a los luchadores sociales para que sean encarcelados, golpeados y torturados), quienes con cámaras en mano, capturan imágenes incriminatorias de los jóvenes luchadores para detenerlos y ser utilizadas como pruebas de flagrancia en su encausamiento penal. Persecución abierta y selectiva, todo un proceso de criminalización de la lucha social.

En este marco, es de destacar el pronunciamiento de Mauricio Chiluisa, Presidente Nacional de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador FESE, sobre la detención y las agresiones a los estudiantes secundarios del país, denuncia que ha comenzado a recorrer el mundo. Dando a conocer que los jóvenes tienen el coraje y la conciencia al expresar su voz en las calles, en representación del pueblo. Son los hijos de maestros, amas de casa, obreros, servidores públicos, comerciantes, campesinos y artesanos.

Como resultado de estas acciones de lucha, el gobierno ha salido afectado políticamente. La popularidad de Correa ha recibido un golpe desde la oposición popular. De este resultado está consiente el correato, por ello su reacción represiva acusando a los jóvenes luchadores de vandalismo, de delincuentes.

La lucha juvenil en las calles continúa. La lucha de los trabajadores y obreros levanta y unifica al resto de sectores sociales. La unidad del polo de oposición popular se concreta en los hechos desde la movilización en las calles. La tendencia de cambio y oposición al correato se califica y perfila nuevos niveles de combate.

Ni manipulación, ni infiltrados…

Es indignación y estudiantes organizados

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