Ecuador: Letanias

24 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: Letanias

Por Francisco Garzón Valarezo

Rafael, ten piedad de nosotros.

Presidente, ten piedad de nosotros.

Majestad, ten piedad de nosotros.

Líder amado, óyenos.

Líder idolatrado, escúchanos.

Rafael, Padre Divino, ten piedad de nosotros.

Rafael, Redentor del Ecuador, ten piedad de nosotros.

Rafael, Espíritu Bendito, ten piedad de nosotros.

Rafael Santo, ten piedad de nosotros.

Rafael Inmaculado, ten piedad de nosotros.

Santa Gabriela Rivadeneira, ruega por nosotros.

Santa Marcela Aguiñaga, ruega por nosotros.

Santas vírgenes de las vírgenes que estáis en la Asamblea Nacional, rogad por nosotros.

San Carlos Marx, aliento de los pobres, ruega por nosotros.

San Augusto Espinosa, protector de los niños y los jóvenes, ruega por nosotros.

San José Serrano, salvador de los inocentes, ruega por nosotros.

Todos los santos, ángeles y arcángeles de la policía nacional, rogad por nosotros.

Todos los santos, querubines y serafines de la Asamblea Nacional, rogad por nosotros.

San Alexis, el bienaventurado, ruega por nosotros.

San Vinicio, el cándido, ruega por nosotros.

Todos los santos, patriarcas, justos y perfectos del gabinete presidencial, rogad por nosotros.

Éramos muchachos cuando en la escuela católica, donde inicié la primaria, nos hacían corear las letanías que decían actuaban como la divina pomada para alcanzar el perdón por los pecados cometidos. Revivieron en mí ahora que he visto la foto de una madre arrodillada en la calle pidiendo perdón al presidente por la culpa de tener un hijo malcriado.

Esta es la revolución de la dignidad, dice el presidente. Es la revolución de los pobres. ¡Mentira! No hay revolución y ningún depravado inhumano va a devolverle al pueblo su dignidad. Es el gobierno del odio, de la indignidad, de la humillación, de la vileza, de la ignominia. Consentir que la Policía arrastre a los jóvenes, que los encarcelen, que desfiguren sus rostros, que les partan el alma y la piel es un crimen perverso;  presentar a supuestos policías heridos por los estudiantes es un acto de sadismo.

Antes de averiguar qué piden los estudiantes, que proponen los trabajadores se adelanta a calificarlos de violentos, les lanza la Policía con sus caballos y sus perros rabiosos, con sus garrotes y sus gases. Antes de respetar la decisión del pueblo de marchar por sus demandas les refuta con el mitin de una turba protegida por la policía.

Antes de oír y deliberar reprime con la misma violencia y salvajismo con que reprimieron los gobiernos anteriores, de los que se dice diferente. Manipula a le gente sencilla afirmando que los sindicatos están con la derecha cuando sabe, y bien, que están con las banderas de la izquierda. Mantiene a los presos incomunicados y alcahuetea y promueve que en un Estado de derecho la gente humilde le suplique libertad de rodillas.

Tal como ocurrió el 30S acude a desafiar a los estudiantes en el colegio donde las protestas fueron más activas.

Las letanías aquí referidas no son reales, pero en el cieno de su vanidad, desde lo profundo de su jactancia el presidente desearía que fueran sinceras, para satisfacer su egolatría, sin entender que nada ni nadie podrá extinguir la  dignidad de un pueblo y su afán de librarse de la dictadura capitalista.

Pedir perdón, ¡ Ni al presidente ni a la Policía!

¡Libertad inmediata de los presos políticos!

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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