Ecuador: Tres reflexiones sobre el 17 de septiembre

30 septiembre, 2014

Imagen-Ecuador: Tres reflexiones sobre el 17 de septiembre

Por Tomás Quevedo Ramírez.

“Que vivan los estudiantes Jardín de nuestra alegría
Son aves que no se asustan De animal ni policía
Y no le asustan las balas Ni el ladrar de la jauría
Que vivan los estudiantes Jardín de nuestra alegría
Son aves que no se asustan De animal ni policía
Y no le asustan las balas Ni el ladrar de la jauría”.

Violeta Parra/Canción Me gustan los estudiante.

I

Asistimos en los momentos actuales, a un proceso político y económico de modernización del capitalismo en el Ecuador (por una vía conservadora), el cual tiene como base el Cambio de Matriz Productiva, proceso sustentado en el impulso de industrias estratégicas (química, siderurgia, astilleros, agroindustria) y la profundización del extractivismo, tanto petrolero como minero. Esto determina un cambio en el proceso de acumulación de capital, modificando las condiciones del trabajo y atentando contra las formas de organización sindical.

Para el gobierno, las organizaciones sociales en el contexto de modernización capitalista (conservadora), deben cumplir un papel subordinado a la lógica del poder, y servirle como base social para la medición de fuerzas. Aquellas organizaciones que salen de esa línea marcada por el gobierno, son señaladas diariamente y deslegitimadas en el espectro de la opinión pública, para lo cual ha desarrollado un aparataje propagandístico, que mal podrían llamarse medios públicos.

La lógica del ejercicio del poder que acompaña lo económico, desde una lógica marxista se la denomina como “bonapartismo”, es decir, que el poder ejecutivo se vuelve omnímodo y absorbe bajo su lógica al conjunto de poderes del Estado.

II

Si hablamos del movimiento sindical y de su acción política en la escena pública, sus antecedentes son las seis huelgas nacionales que protagonizaron entre 1975 y 1982, momento político de la Dictadura Militar y de Retorno a la Democracia.

El movimiento obrero, en el siglo XX se formo al calor de la lucha de clases, y no bajo la quietud y las sombras del poder que en el discurso ofrecían mejorar sus condiciones de vida. La lucha del movimiento sindical desde sus inicios rebasó lo gremial, e incluyó al conjunto de la sociedad ecuatoriana en sus demandas; sorprende que los asesores del presidente desconozcan que las plataformas de las seis huelgas nacionales contenían reivindicaciones de otros sectores sociales como: la Reforma Agraria Integral, la nacionalización del petróleo, la no alza de los pasajes y de los combustibles, la defensa de los derechos humanos y la democratización de la educación superior.

Considerar que la marcha del 17 de Septiembre fue una fanesca, es un error; el movimiento sindical recogió las demandas y descontentos del pueblo frente al gobierno de Alianza País, en coherencia con su historia y su actuar; o ¿acaso los hijos de las y los trabajadores no pagan pasaje? ¿El albañil no paga pasaje? ¿los estudiantes no pagan pasaje? ¿Las amas de casa no pagan pasaje? ¿Acaso los mismos hijos de las y los trabajadores han logrado entrar a las universidades?

Lo del 17 de Septiembre fue una manifestación popular de reencuentro del conjunto de organizaciones sociales que han venido luchando y que han sido atacadas desde el poder hace siete años.

III

Los ecos de la marcha han sido anulados por la lógica de operar del poder, la sanción y el castigo ejemplificador son estrategias para que el resto de la sociedad se entere, que si sale a protestar puede ser detenida, golpeada por la policía y sentenciada por: resistencia y alterar el orden público, o peor aún ser considerado como terrorista. Todo acto de desobediencia en la Revolución Ciudadana, es considerado como un crimen, ya lo han señalado muchos analistas, el crimen es pensar distinto. Qué decir de los estudiantes detenidos y del drama que viven sus familias, viendo que sus hijos se pueden quedar sin estudio en el “país de la igualdad de oportunidades”.

Estudiantes valientes, que desobedecieron al presidente y al Ministro de Educación, quienes consideran que tener estudiantes en la calle ha sido un fracaso de su política.

Y claro que es un fracaso, porque muestra que las y los estudiantes no pueden acceder a la Universidad, que no tienen el suficiente dinero para hacer frente a un alza de pasajes (del cual por cierto el gobierno no quiere hacerse cargo para seguirse mostrando como “revolucionario”). En las noticias, escuche a un padre que dijo de forma clara al periodista que lo entrevistó: “mi hijo está preso porque quieren subir el pasaje, y sí eso pasa no tendré para mandarlo al colegio”.

El poder se regocija en su trono, viendo la mirada suplicante de madres y padres de sectores populares que creen que sus hijos merecen la oportunidad que ellos no tuvieron de terminar sus estudios. Recuerdo una frase del Che (ícono maltratado por la Revolución Ciudadana) que decía que ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica. Para el poder solo sirve el “revolucionario” que agacha la mirada, que esconde las manos y que obedece sin rechistar el mandato del gobernante.

La marcha del 17 de Septiembre significó la recuperación de la dignidad de las organizaciones, de las mujeres y hombres que no comparten la política del gobierno. Esta marcha sirvió para que los sectores populares expresen su cansancio frente a la prepotencia, el irrespeto a la dignidad de quienes protestan y de las organizaciones, de la burla pública, y de los permanentes atentados contra los derechos conquistados a sangre y fuego por las organizaciones sociales de este país.

Fuente: lalineadefuego.info

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