Ecuador: Enamorando a los militares

18 octubre, 2014

Imagen-Ecuador: Enamorando a los militares

Cuando un gobierno halaga y mima a las Fuerzas Armadas y a la Policía es porque algún problema grave enfrenta y busca reforzar o conseguir el apoyo de esas instituciones para su gestión. En esa línea de acción trabaja el gobierno en estos días.

Lo primero que el Corcho Cordero ha hecho al posesionarse en el  Ministerio de Defensa ha sido ofrecer a los militares una serie de beneficios materiales que van desde subir el aporte estatal para cubrir las pensiones jubilares –que ahora llega al 60%-, mejorar las prestaciones de salud, mantener al ISSFA con sus propias competencias, y, hasta invertir algunos millones de dólares en programas de vivienda para su beneficio. Claro que Cordero tuvo el cuidado de señalar, en algunos casos, que se “estudiará el tema”, que “podría elevarse…”, es decir, posibilidades.

De esa forma el gobierno intenta amortiguar o frenar las manifestaciones de descontento que al interior de las FFAA existen, debido a varias medidas adoptadas en Carondelet que las consideran atentatorias al rol que la institución está destinada a cumplir, y al manejo político que se ha hecho de los ascensos y de otro tipo de designación de responsabilidades.

Eso, de por sí es un grave problema, pero, seguramente, lo que más le preocupa al Gobierno es el distanciamiento popular. Existen políticas claves para el correísmo en las que la población ha mostrado un rechazo contundente, como la intención de establecer la reelección presidencial indefinida con la que el 73% de los ecuatorianos está en total desacuerdo.

Y aún más, preocupa mucho a los pseudo socialistas de la “revolución ciudadana” el despertar del movimiento social que transita del descontento a la lucha abierta en las calles. Las movilizaciones del 17-S y los días subsiguientes son una clara muestra.

El Gobierno está preocupado por la recuperación del movimiento popular organizado, por la ampliación del descontento social frente a una política antipopular del régimen, por la pérdida de credibilidad popular en el discurso del gobierno y en la gestión de las otras instituciones por él contraladas.

Ahora guiñan el ojo a las Fuerzas Armadas, seguramente, para incorporarlas a sus planes de represión a la protesta popular, por decir lo menos.

Editorial  del semanario En Marcha

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: