Ecuador: El betunero, Puro humo

6 noviembre, 2014

Imagen-Ecuador: El betunero, Puro humo

El tema de las estatuas recientemente instaladas por la Municipalidad de Guayaquil ha planteado un debate innecesario que nos aleja de otros temas realmente urgentes e importantes. ¿Por qué pienso que deberían dejar este tema en paz?

Primero, se observa que varias autoridades del gobierno central han sostenido que el levantar este tipo de estatuas refleja la mentalidad de las élites que dominan la ciudad y pretende presentar a la miseria como parte del folclor. Sin embargo,  no se debe sacar a la estatua de niño betunero de contexto; la misma se levantó (supuestamente) bajo un marco ‘costumbrista’ o ‘histórico’ representando la historia de la urbe. Es más, la estatua fue erigida junto a otras estatuas: el canillita, el expresidente Vicente Rocafuerte, el cangrejero, el exfutbolista Alberto Spencer y otras que vendrán después.

Segundo, la estatua puede ser “percibida” de formas diferentes. Personalmente, cuando  me enteré de que se había levantado, pensé: “El niño betunero es una estatua al oficio honrado. Mis respetos a los niños betuneros!”Es innegable que los niños deben estudiar y no trabajar, y que las autoridades deberían ocuparse de que el trabajo infantil no exista aunque lamentablemente este problema sigue siendo parte de la realidad Ecuatoriana.

Así mismo, también es cierto que muchos niños betuneros han logrado estudiar y salir adelante. Algunos de ellos han triunfado en lo deportivo, como por ejemplo José “Memín” Estrada, boxeador que obtuvo triunfos que llenaron de orgullo alEcuador. Adicionalmente, es importante mencionar varios personajes destacados internacionalmentehan sido betuneros en algún momento de sus vidas: p.e.: el ex presidente de Brasil, Lula da Silva; el padrino del Soul, James Brown; Malcolm X; el ex presidente de Perú, Alejandro Toledo; entre otros. ¿Por qué no hacerles una estatua a los betuneros?

Otro punto por mencionar es que una cosa es la estatua per se, y otra muy distinta es la forma en nuestras autoridades posan junto a ella. La foto delAlcalde con el niño limpiándole los zapatos da lugar a interpretaciones que no le favorecen. Si nuestras autoridades se comprometiesen a mejorar la sociedad en la que vivimos, deberían ser reverentes y coherentes con ese deseo de cambio, evitando actitudes que representen una prolongación de un indeseado estatus quo.

Hay quienes prefieren (y me incluyo), la estatua al niño betunero a los retratos en Palacio de Carondeletde varios expresidentes, muchos de los cuales hicieron mucho daño al Ecuador. Incluso, a quienes prefieren la estatua al betunero a la del busto de Febres Cordero o del Che Guevara.

En todo caso, si el erigir estatuas es en función de conmemorar temáticas que sensibilizan, se deberían explorar otras opciones, por ejemplo, estatuas que representen: a los vendedores informales (quizás incluso siendo agredidos por los Metropolitanos); a la enmienda constitucional y reelección indefinida (para recordarnos como se saltó olímpicamente el orden constitucional); al Yasuní; a periodistas que se sienten perseguidos; etc.

En todo caso, la estatua al betunero no es la primera que se levanta en relación al trabajo infantil; y ciertamente, hay que ser perverso para pensar que con ella se pretenda hacer una apología al trabajo infantil.  Estatuas de este tipo existen en otros países; p.e.: en la Plaza Pérez Aranibar en Lima, hay una que personifica a un lustrabotas, descalzo, descansando apoyado en su cajón, con su cepillo detrás de él. En Vitoria-Gasteiz – España, se encuentra la estatua del Niño Pensador, levantada en honor a IqbalMasih, niño pakistaní, asesinado a los 12 años defendiendo los derechos de los niños esclavos en Pakistán.

Es más, hay muchas estatuas en relación a la esclavitud alrededor del mundo y nunca se ha cuestionado que las mismas sean una apología a la misma. Entre ellas, la esculturas: “El Esclavo” de Cafferata en Buenos Aires; la de KuntaKinte (protagonista de la novela Raíces) en EEUU; o las estatuas de los esclavos en la Isla de Goree en Senegal  y también en Zanzíbar – Tanzania.

Es absurdo pensar que estas estatuas representan una glorificación al sufrimiento de los esclavos. En Ámsterdam, hay una estatua a las prostitutas y ésta no representa una apología a esa profesión, sino un símbolo de tolerancia.

Creo que va siendo hora que nuestros gobernantes dejen perder el tiempo con este tema y se pongan a discutir asuntos que seanverdaderamente  importantes. Esto de las estatuas parece ser “puro humo”.

Ab. Rene Betancourt

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