Ecuador: Por que esta en riesgo la estrategia publica para prevenir el embarazo adolescente

2 diciembre, 2014

La Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del Embarazo Adolescente -ENIPLA- se creó en julio del 2011 para reducir los embarazos adolescentes y los no planificados. Entre sus acciones principales están la promoción de la educación sexual en adolescentes y niños, la planificación familiar, el fácil acceso a métodos anticonceptivos, y la asistencia sanitaria universal en el marco de la salud pública y los derechos reproductivos.

La ENIPLA se convirtió en uno de los programas más emblemáticos del Ministerio de Salud Pública (MSP). El 26 de noviembre del 2014, sin embargo, dejó de ser una estrategia adscrita al MSP y pasó  directamente a Presidencia. Su nueva directora es Mónica Hernández.

Según el Plan Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente, la falta de educación es uno de los factores que aumenta la posibilidad de que una adolescente quede embarazada. Las proporciones de embarazos adolescentes son hasta cuatro veces más altas entre muchachas que no han tenido acceso a la educación.

Un embarazo precoz aumenta la posibilidad de que la madre adolescente replique su condición de pobreza al menos por una generación más, pues son adolescentes que dejan de estudiar y esto hace que les sea mucho más difícil acceder a un trabajo mejor remunerado.

La ENIPLA se creó como una respuesta a los alarmantes resultados del Censo Poblacional y de Vivienda de 2010, en el que se demostró el incremento de embarazo adolescente en un 74% en los últimos diez años en Ecuador. Este estudio también reveló que el 17% de adolescentes censadas -entre quince y diecinueve años- había sido madre. Con estos resultados, Ecuador ocupó el segundo puesto de países andinos con un mayor número de embarazos adolescentes, según el Plan Andino de Prevención del Embarazo Adolescente.

Por todos estos avances positivos, como parte de la plataforma de mujeres políticas del país, he apoyado elocuentemente a la ENIPLA y sus objetivos como un acierto del Gobierno al abordar el tema de la sexualidad humana desde principios científicos, alejados de normas morales o de ideas religiosas.

Sigo de cerca las políticas y acciones sobre derechos sexuales y reproductivos, y educación sexual. Por eso, me preocupa que Hernández esté en la directiva de este programa. Ella, junto a María Judith Turriaga, educadora y autora de textos escolares para el aprendizaje de la religión y moral católica y experta en educación sexual basada en los valores de la iglesia católica, elaboraron un informe, en abril del 2014, en el que incluyen una serie de observaciones.

Entre las más absurdas están: retirar en los materiales de educación sexual las referencias al placer porque los convierten en propuestas hedonistas; no sugerir que las relaciones sexuales son un derecho de los adolescentes; señalar que las relaciones sexuales precoces, promiscuas, casuales o no naturales que entrañan un peligro para el futuro proyecto de vida y la vida social y emocional de los niños, niñas y adolescentes, utilicen o no contracepción; señalar que los anticonceptivos, al dar la falsa seguridad de actos sin consecuencia, vuelven a las personas más irrespetuosas y posiblemente más violentas y desconsideradas; no dirigir los programas a toda la población de niños, niñas y adolescentes, ya que, si bien en Ecuador viven adolescentes homosexuales, lesbianas, bisexuales y travestis, esta no es la realidad de la inmensa mayoría de los niños, niñas y adolescentes.

En estas observaciones bajo pedido, Hernández sostiene que el uso del condón no es seguro para prevenir enfermedades de transmisión sexual o embarazos. Según ella la fórmula ideal para esto es ABC: Abstinence (abstinencia), Be Faithful (ser fiel) y Condoms (condones, al último).

Como si el ejercicio de una vida sexual placentera e informada no fuera un derecho humano de los jóvenes. Sus sugerencias en el documento, sin embargo, no son mi única preocupación.

El testimonio de un joven que trabajó  para la ENIPLA y para la Dirección Nacional de Juventud del MIES dice mucho de la visión de la asesora presidencial respecto a las diversidades sexo genérico.

Esto da fundamento a la hipótesis de que el futuro de lo que ha sido una iniciativa positiva enmarcada en los postulados de organismos internacionales de la materia está en grave riesgo.

Fuente: gkillcity.com

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