HERODES

26 diciembre, 2014

Por: Ulbio Cárdenas S.

La época navideña recuerda personajes y valores que rodearon al nacimiento de quien para un tercio de la humanidad es el Mesías y sus virtudes de sencillez, solidaridad con los oprimidos, prioridad por la vida comunitaria y frontal rompimiento con la farisaica ideología dominante. En la otra orilla están varios personajes, siendo uno de ellos un monarca ególatra, megalómano, protagonista de la corrupción de la época, servil al imperio romano y a los sepulcros blanqueados de la cúpula religiosa. Es Herodes, que al conocer del nacimiento de un posible Mesías liberador, en medio de su paranoia imaginó su caída. Dispuso entonces la búsqueda y eliminación de todo infante varón menor a un año a lo largo y ancho del reino. Así creía curarse en sano y asegurar su permanencia en el poder. El texto bíblico cuenta que los padres del perseguido infante emigraron a un lejano país para proteger al pequeño; pero como no hay mal que dure cien años, Herodes pasó a mejor vida y los emigrantes volvieron a su tierra.El capricho herodiano sembró el terror en la vida familiar y comunitaria judía. A dos mil años, ese suceso, muestra la barbarie de un poder irracional, cuyas conductas hoy no son ni siquiera imaginables, pues dizque vivimos una sociedad en la que los derechos humanos tienen plena vigencia. En el caso ecuatoriano la Constitución garantiza el buen vivir, definido como la armonía entre los hombres y la naturaleza; pero si miramos fugazmente lo que ocurre, constatamos que muchos de los derechos del llamado canto a la vida son letra muerta, frente a medidas orientadas a construir un poder absolutista que pretende perennizarse en función de maniobras reñidas con elementales principios de la ética.

En ese contexto no es aventurado afirmar que en este mundo del siglo XXI persisten conductas que ponen en zozobra la vida social de los colectivos. Los derechos de los pueblos indios son afectados con leyes que riñen con el espíritu constitucional; el derecho a la educación superior es vapuleado por la aplicación de unas pruebas que en lo que van de aplicadas han dejado al margen de ese derecho a cientos de miles jóvenes que ven castradas sus aspiraciones de forjarse una profesión digna. El derecho a la organización popular es castrado con una cantidad de arbitrios fácticos que rompiendo con el marco constitucional, pretende someter a la organización social o ahogarla bajo pretorianas medidas. Las organizaciones políticas que plantean oposición popular son eliminadas al margen de la ley. Vivimos un estado en el que la vida comunitaria, el ejercicio de los derechos individuales y colectivos han sido fuertemente lesionados por la arbitrariedad de un poder que se ufana de la obra material, que en el discurso condena al imperialismo aunque en los hechos pacta con los imperios de diverso cuño; que le canta a la democracia pero en los hechos ataca la vida organizacional mediante el hostigamiento, la amenaza y la persecución. El panorama descrito trae a la conciencia la figura de un emperador vanidoso, autosuficiente, caprichoso, presa de la ambición de un poder vitalicio. La diferencia es que en esta tierra de Rumiñahui y Alfaro, comienza el despertar de la organización popular, motor genuino de los cambios, que sin duda sabrá poner las cosas en su sitio y recuperar los derechos arrasados

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

{ 1 trackback }

Previous post:

Next post: