A PROPÓSITO DE LA CASA DE LA CONAIE Y BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS: RESPUESTA A ALIANZA PAIS.

2 enero, 2015

Imagen-Ley de tierras rurales y territorios ancestrales: Para la soberania alimentaria o profundizar la matriz agroexportadora y libre mercado de tierras

“Las causas indígenas han sido atendidas y concretadas como nunca antes por la Revolución Ciudadana: la superación de la pobreza, educación de calidad, salud, becas, vivienda, agua, tierra, vialidad, empleo digno, radios comunitarias, comunidades del milenio, etc., tienen y seguirán teniendo a la población indígena como su prioridad.” Alianza País

A propósito de la orden de desalojo de la sede de la CONAIE, el reconocido académico Boaventura de Souza Santos dirigió una carta abierta a Rafael Correa, la misma que ha sido respondida por Alianza País, y que ahora nosotros nos permitimos comentarla.

Seguramente la gente de Alianza País cree sinceramente que lo que viene haciendo el correismo es lo que necesitan los indígenas, que les está favoreciendo y no perjudicando, que realmente son “su prioridad” y que les está trayendo desarrollo, progreso, adelanto. Pues lo mismo pensaban los primeros conquistadores y también creían que les estaban trayendo una superior y diferente forma de vida, que les estaban haciendo un favor al traerles cultura, religión, civilización a pueblos salvajes, primitivos, paganos que desconocían todo ello. Ese ha sido siempre el discurso y la creencia de todos quienes han querido y quieren “ayudarles” a los indígenas (y a los pobres en general) sin que hayan logrado ayudarles sino por el contrario volverles más dependientes. Esa la trampa.

Todos, llámense ONGs, fundaciones, corporaciones, empresarios, gobiernos de derecha o de izquierda, académicos, intelectuales, han actuado y siguen actuando salvadoramente, creyendo que son ellos los que tienen las salidas y los caminos para su transformación, la misma que implica que dejen de ser indígenas con sus propias epistemologías y se civilicen en los paradigmas eurocéntricos o primermundistas, es decir, coloniales. Y ello viene de que los consideran y están convencidos que sus conocimientos son inferiores, menores, limitados, o como prefieren llamarlos modernamente: subdesarrollados, atrasados, tercermundistas. Por ende creen que los necesitan obligatoriamente de ellos para salir adelante y encontrar un mejor futuro. Ellos son los que guían y los otros deben ser guiados, la típica visión salvadora cristianocéntrica.

Nadie de ellos, hasta ahora se han interesado en sus propias epistemologías y han buscado desde ahí hacer sus cambios, mas por el contrario todos se creen predestinados a protegerles y mandarlos. Ese el menosprecio de 500 años, sin que hasta ahora sean capaces de descubrir Amerindia y peor aprender de ellos, o al menos de ser humildes y ser capaces de respetarlos, permitiéndoles seguir su propio proceso con sus propias ontologías y axiologías. Por el contrario, todos quieren y saben cómo cambiarlos y mejorarlos, es decir, como colonizarlos para que dejen de ser indígenas y se conviertan en mestizos, y así mejoren su raza, su cultura, sus concepciones, sus estilos de vida.

Y así mismo como hace 500 años hubieron algunos felipillos que colaboraron con el invasor, hoy existen muchos, que han sido formados, capacitados, profesionalizados en las epistemologías del Norte, es decir, que han sido colonizados y que están a su servicio, por ende en contra de sus hermanos que resisten el neo-coloniaje. Estos neo-felipillos han llegado a convencerse y creer que el conquistador ha cambiado en estos 500 años, que ha dejado de ser colonialista por sí mismo, o que ha dejado de serlo por obra divina, y que ahora son realmente sus amigos y aliados. El conquistador siempre será conquistador y se presentará de distintas maneras, y solo cambiará cuando el conquistado camine por sí mismo, con sus propios zapatos y deje de estar guiado por salvadores de todo tipo. Seguramente muchos conquistadores no se dan cuenta de ello o no son conscientes de que son neo-conquistadores y se presentan como nuevos mesías, cuando realmente son las fichas y alfiles de los nuevos reyes de este tiempo. Todo esto implica comprender que el colonizamiento no ha terminado, mas por el contrario se ha afirmado mucho más.

Ni los gobiernos de derecha más recalcitrantes como el de Febres Cordero ni los demás gobiernos de centro izquierda, se atrevieron ninguno de ellos a una acción tan férrea y tan sostenida de ataque furibundo a los indígenas, como lo ha hecho el gobierno autodenominado de izquierda de Alianza País. Algunos ejemplos: eliminación de la Universidad Amawtay Wasi, cierre de la Subsecretaría de Educación Intercultural Bilingüe, cierre del Departamento de Medicina Andina en el Ministerio de Salud, cierre del CODEMPE, cierre de las escuelas comunitarias, desviación de la justicia indígena, etc. Todas ellas las mayores instituciones ganadas por los indígenas en los últimos 40 años al Estado criollo, y que ahora han sido eliminadas de un solo plumazo por el autodenominado gobierno de la revolución ciudadana.

De otra parte, nunca en la historia del Ecuador republicano los indígenas han estado tan divididos y enfrentados unos a otros como en este período del correismo. Siempre ha habido y habrán divergencias entre los indígenas, pero nunca han estado tan distantes ni han sido tan estigmatizados, causando ondas fracturas y divisiones entre sus organizaciones y sus poblaciones ancestrales, y cuyo centro de disputa es en contra o a favor de un solo individuo llamado Rafael Correa Delgado. La población indígena -y en general toda la población ecuatoriana- ha sido conducida al escenario creado por el correismo y cuyo lema es: “los que no están conmigo son mis enemigos”, típico en los caudillos autoritarios que han existido en toda la historia mundial. Obviamente ninguno de ellos acepto ser considerado caudillo y todos murieron creyendo que hicieron una gran obra, pero solo el tiempo demostró que fue todo lo contrario.

En este sentido, todas las obras que ha hecho el correismo tienen dos propósitos de fondo: la división y la neocolonización, aunque algunos no sean conscientes de ello pues han sido educados en los paradigmas del invasor. Es decir, la misma táctica que emplearon los primeros conquistadores, así, para ganar tiempo y territorio se presentaban como aliados y amigos de unos, o metían cizaña en otros haciéndoles que se enfrenten entre ellos. Táctica muy vieja y muy utilizada por los invasores europeos en sus conquistas interiores y luego exteriores (Julio César: Divide y vencerás). Y ésta la misma lógica o el resultado de sus obras, en las que unos indígenas han terminado cayendo en la tentaciones presentadas por el correismo y terminan enfrentándose con aquellos que no han sucumbido a los cantos de sirena del progreso y el desarrollo occidental.

Obras –que en todo caso- no han alterado las estructuras ni las relaciones de poder del Estado criollo, sino que tan solo han convertido a los indígenas en mano de obra menos explotada para que pueda reproducirse más rápido y recuperar de mejor manera su fuerza de trabajo. Tal como lo hicieron los reyes católicos hace 500 años cuando dictaron las “capitulaciones de la reina” para evitar que mueran los indígenas que eran sobre explotados por los conquistadores más conservadores, lo que implicaba a futuro quedarse sin mano de obra para continuar con el saqueo de los recursos naturales. Y esas son las capitulaciones de Correa para evitar que “la triste y noche neoliberal” termine acabando con el mayor saco de oro que es la fuerza de trabajo, pues sin ella no podrían seguir llevando al primer mundo el oro negro y demás oros, en su saqueo moderno. Esa la supremacía del trabajo humano sobre el capital de la que habla el correismo, pero lo único cierto es que en estos 500 años no ha parado el extractivismo de una u otra forma, con uno y otro argumento de derecha y de izquierda.

En este sentido, la educación de calidad consiste en ofrecer una alta educación eurocéntrica que potencializa los saberes de los países coloniales en detrimento de los saberes propios de los indígenas. Con las técnicas y tecnologías del primer mundo, no solo llegan sus fórmulas y ciencias sino una serie de valores, principios, culturas, paradigmas, creencias, etc. Los mismos que son totalmente diferentes a las filosofías indígenas, que son parte de las filosofías de la vida y que por el contrario las eurocéntricas son filosofías mecanicistas, antropocéntricas y monoteístas, desde el dios varón cristiano hasta el dios mercado. Su educación del desarrollo y del progreso no está dirigida a potenciar y profundizar las ciencias indígenas sino a olvidarlas o dejarlas en formas museográficas. Ahora más que nunca todo viene desde afuera, por ejemplo, los académicos importados por el correismo provienen de los países imperiales y coloniales. Profesionales que no han cuestionado a las epistemologías del Norte, como por ejemplo si lo ha hecho Boaventura de Souza Santos, sino que por el contrario son fieles representantes de ella. Las epistemologías del Sur siguen siendo despreciadas por el correismo, al mismo nivel que la derecha monárquica y conservadora. Por el contrario algunos gobiernos de centro izquierda fueron más nacionalistas y más sensibles, por ejemplo el gobierno del socialdemócrata Rodrigo Borja en donde se consiguieron algunas de las instituciones indígenas arriba nombradas.

Esa la certeza que tiene el movimiento indígena, el indianismo y Boaventura de Souza Santos (como miles de intelectuales más) de que el Ecuador está “desperdiciando su oportunidad de construir una sociedad justa, equitativa, intercultural y el anhelado SUMAK KAWSAY!”. Esa la convicción de que no se está produciendo la “segunda y definitiva independencia” sino la segunda y definitiva colonización. Si los primeros conquistadores lograron la independencia política de España, mas no la independencia gnoseológica, axiológica y ontológica del eurocentrismo monárquico, los modernos conquistadores se esfuerzan con meritocracia por terminar de colonizar el corazón y el pensamiento de aquellos indígenas que todavía no han sido domesticados al pensamiento colonial imperial primermundista. Esa la revolución cosmética del correismo que cambia todo formalmente para que a la final no cambie nada estructuralmente.

El conquistador de antaño se apoderó de todo el territorio indígena, luego de lo cual el indígena ha logrado recuperar algo del mismo, pero el conquistador de hogaño se esfuerza con calidad y calidez en volver a quitarles lo que habían logrado conseguir. Si los indígenas lograron ciertas autonomías ahora deben volver a ser sumisos, obedientes y dependientes de la nueva gran hacienda moderna: el Estado disciplinario con su nuevo capataz Rafael Correa Delgado. Ese el cambio que se ha producido, los indígenas y los pobres en general, nuevamente controlados y sometidos al capataz moderno que les dice qué hacer y cómo pensar, para que el patrón del capital esté contento. Si antes estaban divididos en varias haciendas y con la reforma agraria fueron parcelados, ahora deben ser reunificados y vigilados por el capataz Estado que se encarga de defender la moderna gran hacienda llamada Ecuador y cuyos patrones siguen siendo el mismo 10% de la población, como lo han sido todos estos años de colonialismo.

La casa de la CONAIE representa todo ello y si logran quitarles será un paso más en la neocolonización en marcha. La casa de la CONAIE es el símbolo del territorio indígena y si se las roban será la consumación de un nuevo acto de apropiación por los conquistadores modernos que no terminan de saciar sus voraces apetitos.

fuente:  lalineadefuego.info

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