Letras de aclaración

7 enero, 2015

Por: Xavier Andocilla R.

Como diría nuestro pueblo: muy en la mañana se me viró el hígado y esta vez no fueron los habituales insultos sabatinos que son resumidos por varios medios de comunicación los días domingos, sino las palabras difundidas en un artículo de opinión en el diario La Hora titulado “Eterna fascinación por Marx”[1], artículo en el que se presentan una serie de frases sueltas, generales y superficiales que demuestran un desconocimiento de lo que fue el aporte de Carlos Marx y el marxismo al desarrollo de la historia y la humanidad.

Podríamos hablar de cada párrafo que compone este editorial, y encontraríamos un sin número de argumentos y de artículos que lo confronten o que demuestren los equívocos que se señalan aquí. Pero vamos hablar de unos pocos planteamientos que demuestran la falta de rigurosidad científica y que aun confirman una serie de mentiras que se plantean en este editorial; pero no se pretende atacar a este artículo o desafiar a su escritor, que en realidad poco o nada se conoce de él, lo que se pretende es defender al marxismo y enfrentar a una campaña anticomunista, que algunas veces socapada por los medios de comunicación trata de convertir en verdades eternas palabras sacadas del estómago o arrancadas de los cabellos de los escritores.

En el editorial se dice: “…. Quienes son locos por el poder, siguen creyendo que el marxismo es una ciencia en disciplinas inexactas como la economía, la historia, la sociología y la geografía.”

Para iniciar el debate voy a citar el concepto de ciencia que establece M. Rosental y P. Iudin: la ciencia es una “forma de conciencia social; constituye un sistema, históricamente formado, de conocimientos ordenados cuya veracidad se comprueba y se puntualiza constantemente en el curso de la práctica social.”[2]

El marxismo leninismo ha llegado a establecerse como una ciencia, ya que es una forma de conciencia social, es una forma de ver el mundo, de ver la sociedad y la naturaleza, es una teoría revolucionaria que se pone al servicio de una clase social, del proletariado.

El conocimiento que expone el marxismo es ordenado y sistemático, en primer lugar porque las personas que lo elaboraron y lo siguen elaborando mantuvieron y mantienen un método científico, sistemático y filosófico, tal es así que el marxismo parte de tres fuentes que a su vez son sus partes integrantes que son: la filosofía, la economía política y el socialismo.

En segundo lugar porque el marxismo es una respuesta a los problemas que el pensamiento de la humanidad ha manifestado, surgió como el resultado del análisis de la sociedad burguesa, como la explicación de su naturaleza; de su desarrollo y transformación; se convirtió en la deducción de todo un sistema filosófico, económico y político que explica el mundo.

El marxismo no ha pretendido quedarse como una letra muerta para el academicismo y el debate intelectual, sino que busca impregnarse en la conciencia de las personas y convertirse en una fuerza material. Es decir que las ideas filosóficas, económicas y políticas planteados por Marx y el resto de los clásicos marxistas buscaban hacer una teoría para la acción revolucionaria, es decir llevarlas a la acción práctica.

Tanto es así que muchos filósofos, pensadores, científicos y artistas se han apropiado del pensamiento marxista para elaborar sus trabajos como por ejemplo: Eistenin, Tolstoi, Gorki, Meyerhold, Cardenas, Camus, Mariátegui, Orwell, Eisenstein, Chaplin, Kandisky, Buñuel, Hemingway, Diego Rivera, Bertold Brech, Dimitrov, Makarenko, Castro, Mao, los esposos Curier, El Che, Pushkin, Pavlov, García Lorca, Nehru, Juan XXIII, Ho-Chi-Minh, Neruda, Naseer, Pasolini, Lenin, Stalin, Sartre, Picasso, Machado, Kafka, Vallejo, etc[3]. La propia BBC de Lóndres en 1999 realizó una votación por Internet en la que preguntaba quiénes eran “los diez pensadores más grandes del milenio” y el resultado fue que C. Marx lideró la lista por delante de figuras de la talla de: Issac Newton, Federico Nietzsche, Tomás de Aquino, etc.

Pero hay otro hecho que señala este párrafo planteado en el editorial de “Eterna fascinación por Marx” y que se puede interpretar: que las personas que estamos con el marxismo o que nos declaramos como marxistas estamos locos por el poder. Cuando en realidad los marxistas leninistas luchamos por el poder no por saciar una satisfacción individual sino como una necesidad histórica para liberar a las clases y capas oprimidas. Comprendemos que solo desde el poder se pueden hacer realidad los anhelos y las aspiraciones de una clase social.

Solamente desde el poder se podrá liberar a la clase obrera y con su emancipación, se emanciparan también el resto de clases y capas oprimidas por la burguesía y el imperialismo. Es por eso que la lucha por el poder no es una acción de locura sino una acto revolucionario que destruya el capitalismo y construye una nueva sociedad, superior y diferente a la capitalista.

El siguiente aforismo que se pretende plantear en este artículo señala que: “La verdad es que Marx simplemente es un brillante escritor, que no salió nunca de su estudio”.

Al señalar este argumento lo que busca decir es que Marx solo fue un teórico y se pretenden decir que el marxismo es un buen elemento de análisis de la sociedad, pero como práctica social no sirven y no surgieron de la vinculación con la clase obrera y la lucha de los trabajadores, sino que fueron sintetizadas en los gabinetes y estudios de los clásicos marxistas.

Con ello se pretende quitar el elemento revolucionario del marxismo, ya que Marx se convirtió en uno de los principales luchadores de la clase obrera, fue uno de los comandantes que peleó contra la burguesía y fue uno de los combatientes que enarbolaron la bandera del socialismo y el comunismo. Como lo diría Federico Engels “pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quien él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de vida. La lucha era su elemento. Y luchó con pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts de París, 1844; Gaceta Almena de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Daily Tribune, 1852 a 1861; a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso aunque no hubiese creado ninguna otra cosa”.

Podemos decir que en Marx se personificó la vinculación entre la teoría y la práctica, era un hombre que puso a la investigación todos los campos de las ciencias, criticó y analizó lo elaborado por el hombre, recogió lo mejor de lo construido por los seres humanos, a la par, se vinculó con los movimientos y grupos revolucionarios, en varias ocasiones fue exiliado y ocupó su puesto de combate, eso le llevó a que su pensamiento y su nombre se convierta en una fuerza material que derrocara al capitalismo y construirá el socialismo.

Además el editorial grotesco titulado “Eterna fascinación por Marx” dice: “Incluso el libro menos leído, pero más citado, ‘El Capital’, no es una obra estructurada, sino una mezcla de brillantes artículos”.

A la primera mentira se le puede responder diciendo que El Capital de Marx es uno de los libros más leídos en la actualidad y principalmente desde los hechos acaecidos desde la crisis financiera en los EEUU, período en que la misma prensa burguesa reconoció este hecho y que muchos científicos e investigadores regresaron al estudio del Capital, a tal punto que los economistas que se gradúan de las universidades de EEUU tienen que leer obligatoriamente el libro de Marx.

La segunda mentira y que busca quitar la base científica del libro El Capital es el señalar de una forma suelta que el documento no tienen una estructura, cuando en realidad si leemos – y no necesariamente tenemos que profundizar el estudio- de la correspondencia entre Marx y Engels nos deja argumentado que el estudio que llevo cuarenta años en ser investigado, contó con un plan y un método de investigación, así lo señala Carlos Marx: “Lo que es un breve bosquejo de la primera parte. La porquería entra a dividirse en seis libros: I. Capital; II. Propiedad de la tierra; III. Trabajo asalariado; IV. Estado; V. Comerció Internacional; VI. Mercado mundial. Capital, contiene cuatro secciones: A. El capital en general; B. Competencia o acción de los diversos capitales uno sobre los otros; C. Crédito, en que el capital aparece como elemento general en comparación con los capitales particulares; D. Capital por acción, como la forma más completa (que pasa al comunismo) junto con todas sus contradicciones”.

Es por ello que al morir Marx y no poder terminar de escribir El Capital, su mejor amigo y compañero de lucha Federico Engels basado en sus apuntes y en la estructura que planteo Carlos Marx pudo terminar de escribir el segundo y tercer tomo del este impresionante material.

Para terminar voy a corregir al escritor de este editorial, señala que Marx escribió en el Manifiesto Comunista ¡trabajadores uníos! pero la verdadera frase es: ¡Proletarios de todos los países, uníos!.

Además voy a darle dos sugerencias, la primera que los artículos no se los debe hacer por lo que escuchó que alguien dijo sobre un tema sino que debe realizar su propia investigación y su estudio sobre el material para llegar a las conclusiones, no creer como verdades eternas todo lo que le dicen, como señaló mi abuelo en alguna ocasión: si quieres criticar a los cristianos debes primero conocer lo que piensan y tienes que leer su biblia, parafraseando aquello diría si quieres criticar a los marxistas si quiera lee los libros que pretendes enfrentar.

Y la segunda sugerencia es que cuando va a señalar un frase para sustentar su editorial coloque las fuentes de investigación, porque así como se inventó o cambio la frase planteada en el Manifiesto Comunista, las otras frases que se señalan que ha dicho Marx, por lo menos a mí, no llegan a ser fuentes confiables.

Así como el Autor del editorial cita a Jorge Luis Borges para justificar sus ataques al comunismo, yo cito a Carlos Marx para despedirme de este artículo: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Enero 2015.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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