Salud: la culpa tiene la vaca

12 febrero, 2015

Imagen-Espana: Un hospital publico valenciano factura 3.600 euros a una inmigrante con permiso de residencia

Por: Xavier Andocilla

Martes 10 de febrero de 2015, Rafael Correa realiza una visita sorpresa al Hospital Teodoro Maldonado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en la ciudad de Guayaquil. Llega a supervisar a sus empleados y se choca con la cruda realidad que vive la salud en el Ecuador: en un primer instante responsabiliza a los trabajadores de esta área como los causantes de la crisis; y, en un segundo momento amenaza a las clínicas privadas de nacionalizarlas diciendo que “Si las clínicas no tienen cupo para pacientes del IESS, habrá que nacionalizarlas”

La finalidad que tiene este artículo es el de poner en claro la frase de Correa “Si las clínicas no tienen cupo para pacientes del IESS, habrá que nacionalizarlas”, y demostrar la utilización del lenguaje que realiza el primer mandatario para manipular a la opinión pública.

Esta frase debe ser analizada desde dos aristas, la primera tiene que ver con el elemento de la nacionalización, que para un publico no muy atento o no muy conocedor de lo que significa este elemento, puede ser visto como una acción radical, que enfrenta a los grupos monopólicos y que por supuesto confirma la realización de una revolución con contenidos patriotas y antiimperialistas, planteada por los revolucionarios, incluso marxistas.

Aclaremos, al rato que hablamos de nacionalización estamos hablando de hacerlas nacionales – de capitales nacionales y que pueden ser de origen privado-a aquellas empresas extranjeras que se enriquecen con nuestros recursos, producción y consumo, y que sus capitales generados y multiplicados van al exterior a engordar los bolsillos de los grandes magnates o de los grandes monopolios imperialistas, como ha sucedido con el petróleo, la minería, la banca extranjera, etc., y por eso, la nacionalización de estas empresas es una acción progresista y que tiene el objetivo de confrontar los intereses nacionales con los del imperialismo y los monopolios.

Pero no se puede nacionalizar lo que es nacional. La mayoría de las clínicas y hospitales, por no decir todas, tienen capital ecuatoriano, son de origen nacional, como por ejemplo, se señala en la investigación realizada por el Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES) que existen tres hospitales que dominan el mercado y son el Hospital de Los Valles, la Clínica Kennedy y la Clínica Panamericana (que hasta el 2012 tenían el 24% de todas las utilidades del sector, el 20% de todos los ingresos y el 20% de los activos), estas tres empresas son de origen ecuatoriano y esas circunstancias se reproducen en el resto de clínicas y hospitales en el Ecuador, dominio del mercado, además, que se incrementó con las medidas tomadas por este mismo gobierno al traspasar operaciones de salud del IEES a la prestación privada. Ocho años ha sucedido esto.

Entonces al hablar de nacionalizar las clínicas y hospitales, no es ni siquiera una utopía, es una manipulación, es un aforismo con que se quiere engañar a los pueblos. Si en realidad se quisiere hacer cambios, se debería plantear una estatización de esas empresas, que significa que el Estado tiene el total dominio sobre el servicio de la salud. Pero para ello el gobierno tendría que mejorar las condiciones de oferta de este servicio, hacerse cargo de las clínicas y hospitales del equipamiento, de los procesos y desde luego de los trabajadores y profesionales cuyos sueldos deberán representar una condición digna a fin de que ellos no se vean en la necesidad de migrar al extranjero por mejorar sus condiciones de vida.

La estatización en un gobierno Socialista, que se diferencia de un capitalismo de Estado, tiene la característica de expropiar a los expropiadores, citando a Marx.

La otra arista con la que se tiene que analizar esta frase es lo concerniente a la política impulsada por el gobierno en esta área. Ya que según la investigación realizada por CDES, se señala que “…en el sector salud, con datos cortados al 2013, se desenvuelve en un mercado fuertemente controlado por pocas empresas privadas. El gasto e inversión en salud de la llamada Revolución Ciudadana ha significado una transferencia de recursos para enriquecer más a grupos económicos que acaparan el negocio de la salud en el Ecuador.”[1]

Es así que la frase planteada por Rafael Correa, lo que se pretende es quitar su responsabilidad en la crisis de la salud y busca un chivo expiatoria a quien responsabilizar los problemas que tiene esta área. Casi, casi, lo que busca Correa es echarle la culpa a la vaca y no resolver los verdaderos problemas que existen, ya que el correísmo ha sido el principal gestor de la monopolización de la salud.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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