El lápiz y la “Ley”

19 febrero, 2015

Imagen-Ecuador: La Violencia Psicosocial en los Espacios Comunicacionales Publicos

Por Francisco Garzón Valarezo.

“Cuando un régimen le tiene miedo a un lápiz, es un régimen de papel”

Para la más apática de las almas el final del caso Tin Delgado que sancionó a Bonil y al periódico tuvo una marca de injusticia, incluso de inmoralidad. Buscan amilanar a los críticos.

Viendo que la caricatura no expresaba ningún talante racista como lo juzgaban los demandantes, un grupo de “peritos” que nadie sabe quiénes son ni qué han periciado cambian la figura por discrimen socioeconómico lo que es ya una bofetada a la justicia.

Parecería que estos señores han creído que por ser negros, platudos, famosos y aliados del gobierno son intocables. Lucía Sosa prefecta de Esmeraldas fue destituida de su cargo por esa corte que llaman Cervecera y no recibió el apoyo de estas honorables damas y caballeros que hoy dramatizan el caso Tin Delgado, cuando allí se discriminó a una persona por ser: de izquierda, mujer y pobre. Tampoco se mosquean cuando al indio Milton Gualán le apagan el micrófono en la Asamblea Nacional o el presidente llama “ponchos dorados” a los dirigentes de los indios.

Lucía Sosa no se puso a lloriquear cuando la destituyeron del cargo que le confió el pueblo de Esmeraldas. Se reunió, planificó, pensó mejores ideas para servir a su pueblo y enfrentó una campaña bestial, fue una lucha de su partido y ella contra un enemigo en apariencia poderoso, fue una lucha de David contra diez Goliat y los venció.

El negro Ernesto Estupiñán exalcalde de Esmeraldas sufrió en carne propia la pedrada de la exclusión del actual gobierno que cree al igual que creía Ignacio de Veintimilla que los recursos públicos son de su propiedad. “Ese ya no comerá de mi bolsillo” decía Veintimilla cuando cesaba a un funcionario, Correa dijo sin ningún sustento que ya no le daría nada a Estupiñán porque se gastaba la plata en las campañas del MPD.

Jaime Hurtado también fue objeto de la burla y el discrimen, pero le sobraba dignidad para ponerse a sollozar. En el Congreso reclamaba la palabra, se puso de pie para hablar y un mangajo grito: “Se me oscureció todo”, y Jaime, solemne dijo: “no te preocupes, yo te voy a aclarar las ideas”. Las risotadas se apagaron como por encanto.

En la audiencia contra Bonil la abogada Borja se declaró cimarrona; de lo que sé, los cimarrones se acabaron en el Ecuador cuando terminó la esclavitud, caso ocurrido el año 1851, aunque pueden existir huellas de esclavitud mental. Harriet Tubman mujer abolicionista lo dijo: “Liberé a mil esclavos y pude liberar a otros mil si ellos mismos hubiesen sabido que eran esclavos”.

Tal vez por eso, defensora y defendido deberían comenzar por aprender a leer bien, -pues la abogada Borja tampoco tiene una lectura fluida-, prepararse, y cuando estén mejor ilustrados se darán cuenta de que le hacen el juego a una autocracia retrógrada que aplica la Ley a su antojo, pues la señora bachiller, presidente de la Asamblea Nacional mandó a comer mierda a unas personas y ningún Cordicom dijo nada sobre discrimen socioeconómico, y también se darían cuenta de que si el Tin fuese de oposición el gobierno le dedicaría cataratas de agravios.

Fuentes: ecuadorlibrered.tk

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