Correa un presidente que nunca sabe nada

1 marzo, 2015

Imagen-Ecuador: Marcelo Rivera, "Mientras no se aplique la ley a todos, ese bien hecho no cabe"

Por Marcelo Rivera.

Es notorio el envejecimiento apresurado que Correa ha experimentado en estos años, y no solo pierde el cabello, sino que rápidamente pierde autoridad moral ante los ecuatorianos.

Las sabatinas son el espacio donde el presidente descarga toda clase de frustraciones: reclama a sus ministros, mandos medios, asambleístas, concejales, directores departamentales, a su equipo de asesores… en fin, cada sábado, algún funcionario de “manos limpias” es víctima del escarnio público; sin embargo, se autocalifican de ser un gobierno con funcionarios de excelencia.

¿Qué pasa con el presidente que ya no le hacen caso?

Esta semana los sentenciados al paredón correísta fueron el Presidente del Directorio del IESS Víctor Hugo Villacrés, la Viceministra de Trabajo Paola Hidalgo y el Ministro de Trabajo Carlos Marx Carrasco.

Los dos primeros se encontraban presentes en el momento de su linchamiento público, visiblemente nerviosos intentaban dar explicaciones al presidente Correa; el señor Villacrés del IESS no alcanzó a justificar el retraso en el pago de sueldos a 250 empleados del Hospital Teodoro Maldonado, como resultado de este ajusticiamiento rodó la cabeza de la Directora de Talento Humano, se salvó el presidente Correa, su representante ante el directorio del IESS, y pagó los platos rotos la señora María Ames que fue notificada con la separación de la institución.

El acto continuó y llegó el turno de la viceministra de trabajo, a quien Correa le increpó preguntando: ¿Por qué no me consultaron mi querida Paolita? De igual forma, al ministro Carrasco, los dos funcionarios no preguntaron al presidente sobre la reducción de las remuneraciones a los alcaldes y prefectos.

Estos actos nos dejan varias lecturas, primero, reafirman la idea de que si hay algún error en las políticas públicas el culpable no es el presidente Correa, los responsables son los asesores o mandos medios que no aplican las ordenes, y lo más grave, mienten a su majestad. Por esta vía, Correa sale bien librado de toda clase de escándalos de corrupción e ineficiencia que le salpican por todos lados.

“Yo no fui”, “yo no sé”, “yo no supe…” ¡Tenemos un presidente que nunca sabe nada! Por todos es recordado el caso Pedro Delgado, primo del presidente, de quien “no sabía” que no tenía título, después que lo defendió con vehemencia tuvo que reconocer el error; el otro hecho fue el de los contratos del Estado con su hermano Fabricio, de igual forma, dijo que no conocer aquellas perlas; ahora, nunca supo de la crisis que atraviesa el Hospital del IESS en Guayaquil.

En su desesperación por salir de este embrollo, han decidido visitar cada jueves una capital de provincia para monitorear los proyectos gubernamentales, y es que como el mismo Correa lo reconoció en su sabatina: “A mí también no me hicieran caso si no estuviera en todo lado… y aun así, no me hacen caso”.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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