Ecuador: La movilización popular rompe el cerco autoritario

20 marzo, 2015

Servicio informativo EcuadorLibreRed-Opción.

Pocas veces se le ve al presidente Rafael Correa con la preocupación que demostró ayer en la concentración convocada por el Gobierno en la ciudad de Riobamba; la última vez que se así se le observó fue cuando Alianza País perdió en las elecciones del 23F. Y no es para menos, pues, la jornada del #19M significó un duro remesón al régimen, un fuerte golpe político que empina hacia abajo la ya deteriorada imagen gubernamental.

La protesta fue en todo el país, pero con un ingrediente: fue más numerosa que las jornadas anteriores. Se calcula que alrededor de 200 mil ecuatorianos estuvieron en las calles; solo en Quito hubo poco más de 70 mil manifestantes, a pesar de la fuerte lluvia que se precipitó desde las primeras horas de la tarde que, con seguridad, inhibió a muchos otros salir a la manifestación.

Desde la primera jornada nacional, el 17 de junio del año pasado hasta hoy, es evidente el robustecimiento de las acciones de protesta y el descontento popular y, en contraparte, la pérdida de capacidad de convocatoria de las fuerzas del Gobierno. En esta ocasión, en donde se llamó a los simpatizantes gubernamentales se demostró debilidad. El caso más sintomático es el de Quito, donde la Plaza Grande fue escenario de una feria artesanal cuando, meses atrás, allí el régimen intentó hacer una demostración de fuerza, pero fallida.

Los intentos gubernamentales por desprestigiar a los dirigentes de las organizaciones sindicales y a los motivos de la convocatoria fracasaron. Se explica, no solo por lo burdo de los argumentos presentados, y sus vanos intentos por vincular al movimiento popular con el sector empresarial, sino también porque el comportamiento político de la ciudadanía ha tenido significativos cambios en los últimos meses: el Gobierno pierde apoyo y credibilidad.

En enero pasado, la encuestadora CEDATOS hizo público una investigación que mostraba que el 60% de los ecuatorianos aprobaba la gestión del Gobierno, y que cerca del 40% no creían en la palabra del Presidente. Particularmente el último dato debió preocuparle al régimen, pero ahora las cosas son más complejas. El último estudio de esa encuestadora muestra que, dos meses después, el 55% de ecuatorianos aprueba la gestión del Presidente, es decir que ha disminuido en 5 punto, y que el 40% de ecuatorianos lo aprueba; a su vez, evidencia que la credibilidad de Rafael Correa está en el 47%, empatando con quienes no le creen, en otras palabras un 7% más ya no le cree al Presidente, de los que en enero sí le creían.

Luego de esta jornada la imagen política del régimen queda más deteriorada. No tienen sentido ni sustento las primeras declaraciones del ministro del Interior, José Serrano, para quien la protesta del #19M fue un fracaso. Versión que no solo refleja un respuesta visceral y el apego a un guión preestablecido, sino la incapacidad del correísmo para interpretar lo que está ocurriendo en el país.

Rafael Correa pretende ser más hábil, en su discurso presentado en Riobamba, dijo que todos tienen derecho a protestar, pero, a su vez, se reservó el suyo a denostar en su contra. Pero ese es un reconocimiento forzado, el movimiento popular con su fuerza está rompiendo el autoritarismo y obligando –aunque sea verbalmente- a reconocer el derecho a la protesta. Fenómeno que hasta hace poco ni siquiera a ese nivel era aceptado. Pero detrás de ese supuesto reconocimiento hay más que demagogia: hay un movimiento popular que está obligando al gobierno a dar pasos atrás. El pueblo en las calles gana los derechos democráticos que el Gobierno intenta arrebatarlos.

¿Hay alguien que pueda creer que luego del #19M el Gobierno no salió más afectado?

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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