Salvaguardas: la historia del paquetazo se repite

26 marzo, 2015

Imagen-Ecuador: Observaciones al Proyecto de Ley Organica de Ordenamiento Territorial y Gestion del Suelo

Por: Franklin Falconí.

No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de la gente son pobres y desdichados.

Parecería que los ecuatorianos experimentamos lo que en psicología se denomina un: deja vu, que se refiere a la sensación de que ya se vivió, hace algún tiempo, lo que en este momento está pasando. Por ejemplo, ¿no les suena familiar esta expresión del presidente Rafael Correa: “es hora de juntar el hombro”?, ¿o ésta: “es necesario hacer un pequeño sacrificio”? ¡Sí! Es lo mismo que dijeron en su tiempo presidentes de la partidocracia para justificar los paquetazos.

Esas frases siempre vinieron acompañadas del típico: “es hora de ajustarse los cinturones”, que llegaba de los organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. También suena familiar aquello de: “no compren computadoras, inviertan en vivienda”, que dijo el presidente Correa en su última sabatina. Alguna vez, frente a la escasez de productos de primera necesidad, el ex presidente Osvaldo Hurtado llegó a decir: “ya no coman papa, consuman yuca”.

No se trata de defender el criterio de “libertad” que tienen los empresarios, en el sentido de que el mercado debe regularlo todo, sin trabas. Esa supuesta “libertad” no es sino la libertad para los capitalistas de acumular riqueza a expensas de los trabajadores cada vez más empobrecidos. Pero es obvio que en las políticas del actual régimen, que se dice de izquierda, existe una lógica de discriminación y elitización profunda de la sociedad: no todos tienen derecho a acceder a la universidad, como no todos tienen derecho a ocupar cargos públicos, o a hacer política… Así mismo, no todos tienen derecho a consumir cualquier producto que existe en el mercado.

Los “pelucones” realmente no van a dejar de consumir, pues si bien el aumento de precios les afecta, no los dejará pobres, pero una persona de escasos recursos, que antes podía optar por una computadora, o tecnología de comunicaciones como los celulares, por un televisor plasma y demás electrodomésticos, a través de diferentes formas de crédito, ahora no tendrá la menor posibilidad de hacerlo. Los incrementos de los precios llegarán hasta un 45%. Por ello hablamos de una discriminación, que también se ha manifestado en temas como la obligación de comprar cocinas de inducción. A las familias de escasos recursos solo se les da la opción de adquirir aparatos de no más de dos quemadores, que les dan la apariencia más bien de reverberos eléctricos que de cocinas. Como son pobres, se piensa que no tienen por qué usar un horno para preparar alimentos; eso solo está para los pelucones, que pueden pagar cocinas de más de mil dólares.

Un pacto con los empresarios

La imposición de salvaguardias arancelarias a 2.800 productos, que entró en vigencia desde el 11 de marzo, según el gobierno no es un paquetazo, porque es una medida temporal (15 meses), que solo afectará a los que comen salmón, caviar y demás productos importados. Pero según varios analistas, como Diego Borja, ex ministro del actual régimen, muchos de los productos gravados hacen parte de los insumos, en la cadena productiva, para las industrias nacionales, lo cual significa que impactarán en los costos de producción y, por tanto, en el costo final al consumidor.

Por otro lado, la especulación, el contrabando y la inflación son fenómenos asociados a este tipo de medidas, que serán difíciles de controlar, por más represión policial o control de precios que exista, pues los empresarios, históricamente en el Ecuador, han sido un sector parasitario, que vive de la especulación y no de la inversión en procesos productivos altamente tecnificados y de calidad. La actitud de muchos de ellos de esconder los productos, apenas anunciada la medida, lo demuestra. También el reclamo público que el ministro Ramiro González ha hecho a los empresarios, pues dijo que está próximo a presentar un informe en el que constará la falta de inversión de los empresarios ecuatorianos dentro del país, a pesar de haber recibido tanto respaldo del gobierno y de haber acumulado las mayores ganancias que en cualquier otro período.

El compromiso con los empresarios se ha hecho evidente en los últimos meses, con medidas como la reducción del impuesto a la renta, el denominado drawback, que significa la devolución del pago de impuestos a los empresarios que exportan sus productos; el subsidio en cuanto a los costos de la electricidad, la construcción de carreteras para que movilicen sus productos, el incremento insignificante a los sueldos de los trabajadores, entre otras medidas a las que el mismo presidente Correa se comprometió en su reunión última con los empresarios.

Al final, la decisión de las salvaguardias se hizo en acuerdo con los industriales, pues son ellos los directamente beneficiados. Al no existir en el mercado los productos importados, los consumidores acudirán al producto nacional. Aunque la crítica del sector comercial está en que los productores locales no estarían capacitados para cubrir la demanda, con lo que el incremento de precios será inevitable. Por otro lado, muchos de los productos no se hacen en las empresas nacionales, por falta de capacidad tecnológica.

Pero, el déficit comercial no se resolverá

Según lo han explicado el mismo presidente Correa y sus ministros, las salvaguardias se deben a la caída sostenida del precio del barril de petróleo, a la apreciación del dólar en el mercado internacional, la caída de los precios de las materias primas, o comodities; y a los procesos de devaluación monetaria en los países vecinos. Todo ello implica que ingresen menos dólares a la economía, y que por tanto sean más los dólares que salen por la vía de las importaciones, es a lo que se le llama déficit de la balanza comercial.

Ese déficit se ha duplicado. En enero del 2014 era de menos 213 millones, y en enero del 2015 es de menos 480 millones; sin embargo, las importaciones de derivados de petróleo no han bajado en la misma proporción, se han ubicado en 423 millones al iniciar el año, mientras que en enero el 2014 fueron de 623 millones. Es tan complejo el escenario económico para el régimen, que se ha hablado ya de que es necesario salvar la dolarización, que estaría en riesgo si las condiciones actuales se mantienen, o incluso empeoran.

Pero, “estas medidas no van a contribuir de manera importante a resolver el problema, que es externo”, afirma Borja. Más bien, muchos analistas hablan de que se enfrentaría un proceso recesivo en la economía, pues al reducirse las importaciones reduciría el empleo, mientras que los precios crecerán.

Fuente: nodo50.org

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