Ecuador: Universidad con presupuesto recortado

27 marzo, 2015

Por Andrés Quishpe.

“¡Viva la Central! 189 años de fundación”, es el titular del Boletín de Prensa Nº 452 de la Dirección de Comunicación y Cultura, emitido el 11 de marzo del 2015, a propósito de la Fundación Republicana de la Gloriosa Universidad Central del Ecuador.

“Un 18 de marzo de 1826 y una vez constituida la Gran Colombia, en la Ley General sobre Educación aprobada por el Congreso de Cundinamarca se decretó que: ‘En las capitales de los departamentos de Cundinamarca, Venezuela y Quito se establecerán Universidades Centrales que abracen con más extensión la enseñanza de Ciencias y Artes’. La educación superior se convirtió, desde entonces, en asunto de Estado”.

En el año 1836, mediante decreto orgánico del presidente Vicente Rocafuerte se cambia la palabra Quito por Ecuador, y surge ya de manera definitiva la Universidad Central del Ecuador, que cumplió el miércoles 18 de marzo, 189 años de fundación.

¡Viva la Central! Y no puede ser de menos. La UCE es la universidad más antigua y la segunda más grande por número de estudiantes del país. Su campus es testigo fiel de cientos de conquistas y aportes académicos, científicos, deportivos y culturales; su historia es la historia de los pueblos del Ecuador, no se la puede ver de manera aislada.

Una vez constituida como Universidad Central, ésta ha enfrentado ocho clausuras. Las causas, mantener siempre en alto y presente su vigor amante de la libertad y la sabiduría, haciendo tributo a su lema “Omnium Potentior est Sapientia”. La Universidad Central no ha dejado de condenar los atropellos que dictadores y gobiernos de turno, han hecho en contra de los pueblos del Ecuador, la universidad junto al pueblo, la autonomía universitaria, ciencia para la sociedad, defensa de la democracia, de los derechos humanos, libertad de expresión y los derechos civiles y políticos han sido siempre sus inspiraciones y anhelos permanentes por los cuales ha bregado y bregara.

Es menester señalar que algunas de sus autoridades se convirtieron en sus mayores disidentes del Alma Mater, tal es el caso de Gabriel García Moreno, quien, luego de su viaje por Europa, vino enamorado de la “Revolución Industrial” buscó cambiar la matriz productiva del país y entre algunas medidas clausuró la Universidad Central y dio paso a la creación de colegios técnicos y de la Universidad Politécnica del Ecuador. Ignacio de Veintimilla, Aurelio Mosquera Narváez, fueron rectores de la universidad antes de ser Presidentes y también la clausuraron. José María Velasco Ibarra clausuró a la UCE en dos ocasiones. Las dictaduras militares también se ensañaron en contra de la Universidad, la Junta Militar que gobernó de 1963 – 1966, clausuró por tercera vez a la UCE. La clausura más cruel que enfrentó el Alma Mater por su duración (nueve años), es la de1970 – 1979, durante la dictadura del Gral. Guillermo Rodríguez Lara y el Consejo Supremo de Gobierno.

Como podemos observar, la Universidad Central es una voz de orientación en la vida del país. Su historia se escribe todos los días. Nada, absolutamente nada, le ha sido regalado, el esfuerzo, persistencia y lucha de docentes, estudiantes y trabajadores le ha permitido alcanzar el sitial en el cual hoy se encuentra y el cual busca perfeccionar, pues la Central siempre está buscando y trabajando por el cambio.

En la actualidad la Universidad Central cuenta con 17 facultades, 32 carreras y aproximadamente 45 mil estudiantes. Una nefasta administración, de la cual es mejor no escribir mucho, la llevó a categoría “B”. Hoy lucha por sobresalir; busca ser la mejor del país y del continente. Docentes, estudiantes y trabajadores aportan a este y otros propósitos de manera diaria y decisiva.

Sin embargo, sus proyectos y anhelos se van a ver afectados pues, la Central, luego de un proceso riguroso de trabajo y planificación, solicitó al Estado 181 millones de dólares para cumplir y materializar todos sus objetivos. Sin embargo se le designó 142 millones de dólares, es decir 39 millones menos. Esto implica, según sus autoridades, la necesidad de reprogramar el Plan de Mejoras que está planificado en 50 millones de dólares. Es necesario señalar que de los 181 millones asignados al presupuesto codificado de la universidad el 60 % se destinan al pago de remuneraciones. Quedaría apenas un 40 % para otros gastos y necesidades. Varias facultades y unidades académicas -sin duda alguna- verán afectados sus anhelos y proyectos, pues, al disminuir el presupuesto general se disminuye también el presupuesto a cada área y facultad.

La disminución en el presupuesto incidirá en los procesos de acreditación de carreras y de recategorización de la universidad. Solo para renovar la planta docente es necesario contar con 14 millones de dólares, 45 proyectos de investigación esperan su financiamiento, así como varias obras en infraestructura. A esto hay que sumar que las partidas económicas destinadas a la UCE son virtuales, lo que lleva a señalar que el presupuesto “destinado” aún es incierto. Cabe una pregunta, con el déficit económico que vive el país, ¿será que contaremos con el flujo económico necesario para ejecutar estas partidas en la universidad?

Al mirar estas cifras de una sola universidad pública es incomprensible aceptar que a las cuatro universidades del gobierno (YACHAY, UNAE, ARTES, IKIAM) se destinó para este año 1.200 millones de dólares, las cuatro juntas no alcanzan los mil estudiantes, mientras que para las 28 universidades y escuelas politécnicas que tienen aproximadamente 200 mil estudiantes, se entrega mil millones de dólares.

La crisis fiscal que vive el país no solo que se está descargando sobre las espaldas de los sectores populares, mediante los diversos ajustes económicos que el régimen viene adoptando. También se está afectando el área social y estratégica, tan cacareada por este gobierno como es la educación superior, a la cual se le está recortando su presupuesto, al puro estilo de la larga y triste noche neoliberal.

La educación en épocas de “revolución ciudadana” vuelve a ser víctima de políticas similares a las aplicadas por los gobiernos neoliberales. Recordemos que esta concepción, desde el poder, condujo a varios países a la miseria en todo sentido. Ecuador no fue, ni es, la excepción, aunque con sus particularidades. El neoliberalismo, al cual tanto se le critica en la propaganda y el discurso oficial, implementó toda una infraestructura político-legal que sostuvo su pensamiento y condujo a su aplicación.

Todos recordamos que sus voceros a viva voz exigían la reducción del Estado “obeso”, lo cual se tradujo en miles de desempleados e instituciones cerradas. El principal objetivo de “reducir la grasa” de ese Estado “obeso” fue disponer de más recursos para las áreas de interés de los neoliberales. Así, pese a que la Constitución disponía en aquella época la designación de no menos del 30% del presupuesto del Estado esto nunca se cumplió, originando una deuda social en educación en torno a 19 mil millones de dólares, un valor superior a la deuda externa de aquellos años, deuda en educación que nunca se pagó, pero que hasta hoy tiene evidentes consecuencias.

En la actualidad, para educación el Estado debería entregar en este periodo 6 mil millones de dólares, así lo establece la Constitución (el 6 % del PIB). Sin embargo solo se entrega 4.300 millones, es decir, se le debe 1.700 millones. Si bien es el gobierno que más recursos económicos ha destinado, no entrega lo que dispone la ley y con lo cual se afecta al sistema educativo. A esto sumado que se han cerrado varias escuelas interculturales y a los maestros del sector público se les congela el sueldo.

Históricamente la reducción presupuestaria en educación ha traído consecuencias en los salarios de docentes, así como en el desarrollo de infraestructura, académico y científico. La disminución del presupuesto, así como el resto de medidas adoptadas, son parte del reajuste económico adoptado por el correísmo que afecta y afectará a los de abajo. Una vez que se ha disminuido el presupuesto es imprescindible estar atentos y demandar se entregue a tiempo lo destinado, así como no permitir la retención de las partidas económicas; de suceder cualquiera de estas posibilidades se asfixiará más a la universidad que necesita de un mayor presupuesto, si buscamos una U de primer nivel en términos del gobierno.

La Central sabrá sobresalir, se ha dispuesto, y lo más importante es que está adoptando medidas para enfrentar esta realidad donde sus estudiantes comienzan a sentir poco a poco la reducción del presupuesto, pues, no se puede contratar docentes en áreas básicas, ya que no hay el dinero necesario. Sin embargo necesita recordar su historia, nada le ha sido entregado por dadiva a la universidad ecuatoriana.

Fuente: ecuadorlibrered.tk

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