Montecristi Vive: Por un acuerdo democrático radical

7 abril, 2015

MANIFIESTO.
Montecristi Vive.

La marcha del 19 de marzo, producto de un proceso de resistencia a las políticas del gobierno nacional iniciado el año pasado y convocado por iniciativa de las centrales sindicales, el movimiento indígena y otras organizaciones sociales, marca un momento de significativa importancia coyuntural. A los grupos organizadores de la marcha se sumaron amplios segmentos de la sociedad. No hay duda, desde las calles se plantea la necesidad de concretar y profundizar el contenido democrático de estas movilizaciones.

Por esa razón, quienes conformamos Montecristi Vive proponemos a la sociedad la construcción de un acuerdo democrático radical que sintetice las principales aspiraciones sociales, en este momento en que cunden la frustración y el desencanto frente a un Gobierno que ha dado la espalda a los principios y disposiciones transformadores de la Constitución de Montecristi y que se ha alejado de sus orígenes. Este acuerdo, inspirado en la necesidad de construir una democracia radical, debe servir para la discusión de los ejes básicos de una propuesta de transformaciones a ser cristalizadas a partir de la recuperación de las calles y plazas como espacios de expresión democrática. Recogemos las demandas planteadas y le proponemos a la sociedad ecuatoriana continuar con las movilizaciones, porque es la única manera de presionar y poner límites al poder, conquistar nuestras reivindicaciones y continuar luchando por temas fundamentales como:

- Un marco jurídico y político que garantice las libertades en un sentido amplio. Eso incluye derogar las medidas de control de la sexualidad de las mujeres, como el Plan Familia, el Código Orgánico Integral Penal en tanto herramienta de represión, así como todo el aparataje estatal que restringe la libertad de expresión y de opinión, y aquellas normas, como la establecida en el Decreto 16, que limitan la organización social y ciudadana.

- La revolución agraria sustentada en los principios de la soberanía alimentaria establecidos en la Constitución, y que, entre otros puntos fundamentales, prohíben el acaparamiento de la tierra y del agua.

- Las exigencias de las organizaciones campesinas e indígenas para cambiar el proyecto de Ley de Tierras y la resistencia de la CONAIE para permanecer en su sede en Quito.

- Un marco jurídico que permita la plena vigencia de todos los derechos de los trabajadores, permitiendo la estabilidad laboral y el establecimiento de condiciones laborales dignas. Por eso decimos no al Decreto 813, que establece la posibilidad de la compra de renuncias obligatorias, así como el archivo de la modificación constitucional que excluye a los trabajadores del sector público del Código del Trabajo.

- La Asamblea Nacional debe funcionar como un espacio fundamental de debate político, lo que obligará a revisar aquellas normas legales que la han transformado en un apéndice del Ejecutivo.

- La plena vigencia de la independencia de funciones del Estado. Es decir, descorreizar la justicia, el Consejo Nacional Electoral y todas aquellas instancias de participación ciudadana controlados en la actualidad por el Ejecutivo.

- Una política económica que garantice la participación y el poder de decisión a las organizaciones sociales para enfrentar la crisis, para impedir que sean los sectores populares los que tengan que asumir el peso económico y social de las improvisadas medidas anticrisis del Gobierno

- Frenar la corrupción que se desprende de los enormes contratos estatales. Para empezar, hay que impulsar sendas auditorías al endeudamiento público y al manejo del IESS.

- Una transformación democrática y participativa de la educación, lejos de la imposición de esquemas tecnocráticos ajenos a la diversidad cultural del país. Hay que cuestionar la política educativa del régimen por autoritaria y distante de la realidad del país.

- Un auténtico proceso de descentralización y autonomías, hoy amenazado por el creciente centralismo absorbente que propicia el gobierno y el Código de Ordenamiento Territorial en contra de lo que establece la Constitución, a la que el Gobierno intenta debilitar a través de las mal llamadas enmiendas constitucionales.

- La solidaridad con todas aquellas comunidades como Íntag, Pacto, Quimsacocha, Cordillera del Cóndor, entre otras, que a lo largo y ancho del país resisten a la imposición del extractivismo depredador, así como apoyar el reclamo de los Yasunidos para que se transparente lo que está sucediendo en el ITT y en el Bloque 31.

- Convocatoria a una consulta popular sobre las modificaciones propuestas a la Constitución, especialmente en aquellos temas que tienen que ver con la restricción de derechos a la ciudadanía, a los gobiernos autónomos descentralizados, el cambio de funciones a la Fuerzas Armadas y la reelección indefinida.

Con estos puntos en agenda, llamamos a los movimientos sociales, centrales sindicales y movimiento indígena, así como a todos los ciudadanos, colectivos, grupos, asociaciones y organizaciones sociales, de manera especial a las que estuvieron presentes en la movilización del 19 de marzo, a construir un gran acuerdo democrático y social para mantener y profundizar la movilización social, estableciendo distancia con las posiciones de la restauración conservadora del gobierno y de la derecha tradicional. Precisamos de una amplia unidad para enfrentar la coyuntura y la política económica del gobierno, que pretende descargar sobre los trabajadores, jubilados y pobres de nuestro país el peso de la crisis.

Hacemos público este manifiesto como homenaje a los trabajadores que el próximo Primero de Mayo ratificarán, con nuevas y multitudinarias marchas y movilizaciones, el compromiso por un acuerdo democrático radical en pos de la gran transformación del Ecuador.

Siempre más democracia, nunca menos.

Ecuador, 6 de abril de 2015

Fuente:  montecristivive.com

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