La Seguridad Social y los trabajadores, entre la esperanza y la ira

29 abril, 2015

Por Tomas Rodríguez León.

“Cuando sea posible hablar de libertad, el Estado como tal dejará de existir”.
Federico Engels.

“Otro error es pensar que el IESS le corresponde a los afiliados…El IESS es una institución que forma parte del Estado, y por lo tanto no es solo de los afiliados”.
Betty Carrillo.

Con la Asociación Internacional de Trabajadores, fundada en1864, emerge el comunismo libertario y el socialismo militante. La gran alianza internacional por la emancipación social y económica se organizó para poner fin a los sufrimientos de los trabajadores mientras las reivindicaciones revolucionarias más generales se conjuntaron con sus necesidades básicas y específicas. Los trabajadores marxistas, anarquistas, blanquistas, laboristas, reclamaban del poder político la jornada de ocho horas, el derecho de huelga y la protección social. La solidaridad entre los explotados elevada a categoría universal: es en la historia de la humanidad la primera y extraordinaria propuesta terrenal del humanismo que, sin negar lo valores de la trilogía liberal – libertad, igualdad y fraternidad – incorporan el fundamento filosófico de creer y crear una sociedad sin clases sociales y sin explotación del trabajo.

La Internacional en sus congresos de Ginebra 1866, Lausana 1867 y Bruselas 1868, propone como objetivo programático, socializar los medios de producción. El congreso de Basilea de 1869 da importancia a las formas de organización política y gremial, asumiendo el tema de los sindicatos y la organización de la lucha política. En tanto los trabajadores marxistas proponían derrocar a la burguesía y tomar el poder político, los seguidores de Bakunin y Prudhon proponían la concepción autogestionaria sin burguesía y sin estado. Pero todas las tendencias recogen la propuesta de apoyo mutuo y previsión para organizar la resistencia contra el capital, siendo significativa la formación de cajas comunes para hacer sostenibles las huelgas, los despidos y la vejez de los trabajadores. El principio mutual de solidaridad de clase es la premisa de lo que serían los sistemas de seguridad social.

El desarrollo formidable del movimiento obrero europeo en la primera y segunda internacional fundamenta la organización de los primeros partidos obreros. En sus expresiones sociales y políticas, los trabajadores logran conquistas por acción directa al tiempo que generan modelos de solidaridad concreta: en los fondos provisionales comunes administrados por las secciones nacionales de la internacional, por los aparatos financieros de los partidos obreros y más particularmente por los sindicatos que crecieron como estructuras de organización social de clase.

La burguesía alemana, la más desarrollada de Europa y junto a la inglesa la de mayor prepotencia política, ve la organización obrera como una amenaza e incorpora algunos preceptos de la organización proletaria en sus proyecciones. En ese contexto se promulga La Seguridad Social propuesta por el Canciller Otto von Bismarck, a través de la Ley del Seguro de Enfermedad, en 1883. Otros países europeos, EE.UU. y Japón también van creando esquemas de iniciativa estatal o incluso empresarial.

En el Ecuador el origen del Sistema de Seguridad Social tiene hechos históricos muy poco reconocidos, que se remontan a finales del siglo IXX y principios del siglo XX. En Guayaquil, surgen las primaras sociedad de Auxilio y Apoyo mutuo: la sociedad de Carpinteros, la sociedad Hijos del Trabajo, la sociedad de Panaderos, la sociedad Obrera del Guayas, la sociedad de Cacahueros, la sociedad 9 de octubre entre otras, muchas organizadas por migrantes españoles e italianos de inspiración anarquista. Las mismas actuaron como expresión de solidaridad de clase y sostenían propuestas de previsión con cajas comunes para el socorro, y fueron protagónicas de la revolución proletaria del 15 de noviembre del 1922.

Pero los principios mutuales también tenían su contraparte en la filantropía burguesa. La ciudad de Guayaquil, víctima de epidemias sucesivas que diezmaban a la población, encontró en el humanismo burgués la única posibilidad de sobrevivencia ante un estado ausente en la protección social (la ausencia del estado fue evidente hasta bien avanzado el siglo 20 y es solo a partir de la mitad de los años 70 que se inician la construcción de hospitales públicos). La Junta de Beneficencia, la sociedad de Beneficencia de Señoras, la Liga Ecuatoriana antituberculosa, la sociedad de puericultura, son la esperanza de los desposeídos. Algunas pocas leyes centrales de 1905, 1915 y 1918 nacidas desde el estado para empleados públicos, y dependientes del poder judicial, tenían destino fundamentalmente en la capital, centro administrativo del estado.

Tres acontecimientos marcaron la organización de la seguridad social en el Ecuador: La masacre de trabajadores el 15 de noviembre, la fundación del partido socialista-comunista y la revolución juliana. El martirio de la clase obrera no fue en vano, aun con la derrota de su gesta las ideas socialistas, comunistas y libertarias prendieron en el imaginario nacional, y aceleraron la formación de los partidos obreros PSE Y PCE.

La circunstancia de la revolución juliana, es la burguesía en crisis no superada desde 1922, con un sistema financiero falso y con la caída persistente de las exportaciones del cacao. El 9 de julio de 1925 estalla en Guayaquil una sublevación de militares jóvenes que constituyeron una Junta Militar de Gobierno. El pueblo respaldó el movimiento. En Quito la réplica fue inmediata y los militares progresistas muchos de inspiración socialistas se hicieron del poder. El gobierno del doctor Isidro Ayora Cueva, parte de la generación juliana mediante Decreto Nº 018, del 8 de marzo de 1928, crea la Caja de Jubilaciones y Montepío Civil, Retiro y Montepío. La Ley consagró a la Caja de Pensiones como entidad aseguradora con patrimonio propio, diferenciado de los bienes del Estado, con aplicación en el sector laboral público y privado. En 1963, mediante el Decreto Supremo No. 517, se fusionó la Caja de Pensiones con la Caja del Seguro para formar la Caja Nacional del Seguro Social.

En el periodo Neoliberal el Seguro Social, aún no sepultado, es codicia del poder político y del poder económico. Su solvencia real radica en los aportes de los trabajadores, aporte que jamás es retribuido totalmente por la mala calidad de sus servicios, por corta edad existencial post jubilar, y por la inestabilidad laboral que sustrae recursos parciales no retornables.

Así como la burguesía ha pretendido en forma directa querer sustraerse el manejo y control de los fondos de los trabajadores, en el mismo orden el estado burgués, actuando coherentemente con su vocación patronal, pretende dirigir hegemónicamente el dinero de los trabajadores, aunque renuncia a su participación económica. Ese es el escenario que hoy reivindica el principio de apoyo mutuo y acción directa de la clase trabajadora.

El manejo deficiente e ineficiente de la seguridad social es responsabilidad de los burócratas impuestos por el estado. La burocracia última ha generado procesos de privatización con la externalización de servicios de salud que ha enriquecido a clínicas privadas y que ha desmontado toda probabilidad de construir medicina preventiva y promoción de la salud. Los trabajadores, que no han tenido responsabilidad en el mal manejo de la seguridad social, deben pensar en la toma de su dirección para proyectarse eficientemente imponiendo iniciativas de administración desde la clase trabajadora para la clase trabajadora, asumiendo esquemas de alta gerencia de modelos socializados.

Es posible.

Fuente:   lalineadefuego.info

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